martes, 29 de diciembre de 2009

“Photostream memories”

“Una fotografía es un secreto sobre un secreto; cuanto más te dice, menos sabes”. Diane Arbus.

50 fotografías recopilan digitalmente otros tantos momentos mágicos vividos a lo largo de veinte años de viajes, aventuras o turismo.

Aunque haya muchos instantes que inevitablemente se han desvanecido en el marasmo de la memoria como los colores en la noche, por virtud de la fotografía podemos recrearnos en el recuerdo y revivir, quizá con añoranza en muchos casos, aquellos retazos de la vida que nos parecieron susceptibles de perpetuarse de esta manera en el tiempo al volver a contemplar las imágenes que así rescatamos del olvido.

El gran fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson decía que “fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”; ésta, en mi opinión, es la mejor definición que se ha hecho o pueda hacerse del arte de fotografiar. Si bien cabe matizar que en la realización de la fotografía, la cabeza implica la técnica y el manejo del equipo; el ojo, la estética de la luz y el encuadre; pero sin el corazón, alineado como sentimiento, la fotografía no sería posible o carecería de todo sentido.

La serie de fotografías que comprende este photostream de Flickr, a pesar de la fecha de su copyright (se trata del año en que han sido todas nuevamente formateadas), conforman una colección que, en ese inhabitual formato de las viejas “polaroids”, fueron realizadas desde hace casi veinte años hasta el presente 2009 que ya termina. Un balance, por tanto, de recuerdos fotografiados, escaneados o digitalmente realizados hasta completar una selección de 50 instantáneas. Pero siempre hay y habrá otras muchas más.

En la imagen de cabecera una vista de la aldea de Agouti (1.800 m), situada en la provincia marroquí de Azilal, gîte d'etape del trekking de aproximación y ascenso al M´Goum (4.086 m), segunda cima del Alto Atlas y, por ende, de todo el Magreb.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

‘La mirada de Ouka Leele’



“La razón última
del cine es ser documento y testimonio vivo y eterno de nuestra evanescente existencia".
Rafael Gordon



-

Se estrena ‘La mirada de Ouka Leele’, la película documental sobre la vida y la obra de la pintora y fotógrafa española Bárbara Allende.

Gracias a su profusa imaginación, la niña que montaba su primera exposición en el 5º piso del edificio de apartamentos donde vivía, pasó de colorear cuadernos como muchas otras niñas de su edad, a “sublimar lo cotidiano” en fotografías en blanco y negro a las que más tarde aplicaba colores al agua. Trascendiendo con su arte innovador hasta el punto de ser referente artístico de toda una época que, a comienzos de los ochenta, no tardó en denominarse la “movida madrileña”.

En Madrid corrían los tiempos de ‘La Bobia’, una cafetería “moderna” situada en pleno centro de la capital, junto a la Plaza de Cascorro y el emblemático “Rastro” madrileño: un hervidero de mil y una historias con personajes de la calle donde todo se vende y todo se compra. ‘La Bobia’, retratada para siempre por Pedro Almodóvar en su película ‘Laberinto de pasiones’, era uno de los epicentros de esa vorágine cultural llamada la “movida”. Y donde, además de Ouka Leele, se reunían artistas de toda laya y un público seguidor de la moda y la vanguardia musical y artística más rabiosas y transgresoras.

En ese caldo de cultivo tan propicio para que aflorasen la originalidad y la rebeldía que conllevaba la contracultura de aquel entonces, como lo era el ‘punk’, muchos coetáneos entre los que se encuentran el fotógrafo Alberto García-Alix, los pintores y dibujantes José Alfonso Morera ‘El Hortelano’ y Carlos Sánchez Pérez 'Ceesepe' o Enrique Sierra del grupo musical ‘Radio Futura’, junto a Ouka Leele marcaban las tendencias y fotografiaban, daban color o ponían música a todo ese paisaje urbano del corazón de Madrid, dando a la ciudad el pulso de una de las metrópolis más palpitantes del momento.

Ha pasado el tiempo desde aquellos sus inicios, y ahora, en una suerte de documental o ‘biopic’; entrañable álbum de fotos familiar con toques de surrealismo, y también de making off del proyecto de mural de 240 metros cuadrados para la ciudad murciana de Ceutí, que fue bautizado con el nombre de ‘Mi jardín metafísico’, Ouka Leele protagoniza y muestra con toda su naturalidad como ha sido y como es gracias al trabajo compilatorio y al rodaje del cineasta Rafael Gordon.

Pero Ouka Leele, Premio Nacional de Fotografía en 2005, es también Bárbara Allende Gil de Biedma, sobrina del poeta Jaime Gil de Biedma, y en su faceta literaria, autora de los libros de poesía ‘De la embriaguez desnuda’ y ‘Este libro arde entre mis manos’.

Página web oficial de Ouka Leele

'La mirada de Ouka Leele' en Youtube


Fotografía de Ouka Leele © Fernando Torres

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El cielo de Paul Bowles


Se cumple el décimo aniversario de la muerte del escritor norteamericano Paul Bowles, autor de la novela que terminó convirtiendo en una obra de arte el cineasta italiano Bernardo Bertolucci.

Sentado al fondo, en un rincón del viejo café Central del Zoco chico –originalmente llamado Souk Eddahel o Zoco interior, situado en pleno corazón de Tánger–, de suelo ajedrezado sobre el que hay algunas concurridas mesas dispersas entre sus columnas; frente al antiguo Cine Alcázar –uno de los cines más antiguos de la por entonces cosmopolita Tánger, junto con el Capitol o el American Cinema de la calle Correos–, en el que se está proyectando la película de Max Ophüls ‘Sans lendemain’, Bowles, elegantemente vestido con traje gris, saborea un té a la menta y contempla con nostalgia en sus ojos el paso del tiempo y los seres que en él habitan, a la vez que comienza a narrar la historia de los tres viajeros recién llegados en esos momentos a la ciudad marroquí que les abrirá las puertas del África más profunda, la del inmutable océano de arena del desierto del Sáhara.

Port, Kit y Tunner se las prometían muy felices en aquellos primeros momentos de su viaje iniciático, el cual habían emprendido huyendo de la Europa de la Segunda Guerra Mundial, y que finalmente resultaría ser una huida hacia el infierno de sus propias vidas.

Con un fondo musical de Charles Trenet, la alegre chansonnette ‘Je chante’, gracias al magistral trabajo de Bertolucci, comienza la aventura a ser contada por el narrador omnisciente desde su distante mesa de café. Situación privilegiada que permite al escritor ser imparcial con su relato, si bien hay mucho en él de autobiográfico, además de una gran novela de viajes en la que está también presente la vivencia de su esposa Jane, con la que Bowles fijó su residencia en Tánger en 1947.

En la cima de un risco, con el Sáhara a sus pies extendiéndose hasta el horizonte, los Moresby hacen el amor con el desierto como marco y metáfora de lo que son sus relaciones amorosas; y ese cielo, en muchos planos visiblemente encapotado y plomizo, imbuye a Port un sentimiento abrumador y en su desazón revela a Kit: “Aquí el cielo es tan extraño, es casi sólido, es como si nos protegiera...”. Poco después, Port prorrumpe en lágrimas desconsoladas sobre el regazo de Kit.

Andando el tiempo y la novela, en la que se entrecruzan las vidas de otros personajes y, por supuesto, la del compañero de viaje y amigo común Tunner, del que a la postre se separan, Port contrae unas fiebres tifoideas de las que más tarde morirá, entre delirios y terribles dolores, en un cuartel de la Legión. En mitad de la nada y dejando sola a su desamparada Kit, que desesperanzada se une a una caravana tuareg mucho más al sur de Bir Lehlu.

Finalmente, tras su paso por un hospital y gracias a la ayuda del Consulado Americano en Marruecos, Kit Moresby regresa de nuevo a aquel viejo café de Souk Eddahel del que habían partido los tres amigos henchidos de ansias viajeras, y donde se encuentra el impertérrito Bowles narrador de la historia. Sin embargo, sus miradas no llegan a encontrarse. Con un mágico desplazamiento de cámara, Bertolucci concede todo el protagonismo del plano al escritor, para que éste formule su pregunta concluyente con la vista perdida en el recuerdo: “¿Cuántas veces más contemplarás la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo, ¡todo parece tan ilimitado!”.

Paul Bowles murió en la mañana del 18 de noviembre de 1999, a consecuencia de una insuficiencia cardiaca, en el Hospital Italiano de Tánger, a la edad de 88 años. Todos los medios de comunicación se hicieron eco de la luctuosa noticia, y al día siguiente los periódicos de todo el mundo publicaron las correspondientes necrológicas. Su cuerpo fue enviado a Casablanca para trasladarlo después a Nueva York, a una funeraria de Manhattan donde se llevó a cabo su cremación.


Más información


Paul Bowles (web oficial)


Trailer de la película ‘The Sheltering Sky’, con música de Ryuichi Sakamoto


‘Je chante’, Charles Trenet (tema musical de la BSO)


En la imagen, Bowles en un fotograma de la película 'El cielo protector', con fotografía de Vitorio Storaro. Warner Bros. © 1989

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Librairie Espagnole et Cie


“Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

A. Machado








En estos últimos tiempos en los que está permanentemente en los medios de comunicación la recuperación de la “Memoria Histórica”, es para mí de recibo rendir desde aquí un pequeño y sincero homenaje a la de Antonio Soriano, exiliado de la Guerra Civil Española y fundador en París de la ya legendaria Librería Española, por entonces ubicada en el 72, Rue de Seine, en pleno corazón del Barrio Latino.

Nacido en 1913 en la localidad española de Segorbe (Castellón), Antonio Soriano fue un campechano embajador de la cultura hispana, divulgándola de la forma en la que correspondía así fueran escritores, pintores, poetas, músicos… Como un librero ilustrado para el que la cultura fue siempre sinónimo de libertad hasta el día que falleció, hace ahora apenas cuatro años.

En su librería familiar se podían conseguir aquellos libros que el franquismo había censurado o simplemente prohibido por cuestiones que ahora nos parecen nimiedades o que, a las claras, se oponían a la mentalidad del Régimen fascista. Y también esos que, siendo españoles, habían sido traducidos al francés.

Afortunadamente los tiempos cambian, y también cambió su dirección la pequeña librería española que actualmente regenta su hija, Sonia Soriano, que es un ejemplo de tesón en su amor por los libros y la literatura en general, pero principalmente la española y catalana. Sin olvidar, por supuesto, toda la latinoamericana.

En la actual dirección de la Librairie Espagnole et Cie: 7, Rue de Littré, entre Rennes y Vaugirard, a dos pasos de la estación de Montparnase, además de libros de todo tipo podemos encontrar desde cómics o algunos CDs, hasta carteles taurinos como souvenir para el turista aficionado a los toros. O coincidir allí con el escritor catalán Enrique Vila-Matas.

En el interior del establecimiento, organizando todo eso, encontraremos a “Sonieta, la de los libros”. Que, como ella misma dice, nació entre ellos y fueron éstos su alimento cotidiano desde la cuna, “una caja de naranjas de camino a España en Toulouse”. Y después, en esos años que ella vivió en el barrio de la primigenia librería, en el que vivía también la cuñada de Luis Buñuel, quien ayudaría a Antonio Soriano a montar la vieja tienda de la rue de Seine.



Más información

Librairie Espagnole et Cie


Enlace de interés

Memoria Histórica


Post scriptum

Poco después de publicarse este texto, la propietaria me comunicó que el local cerró sus puertas en febrero de este mismo año.

lunes, 19 de octubre de 2009

El rey de Sikandergul


Leyendo hoy la noticia en la prensa sobre el balance de muertos en el primer día de la operación contra los talibanes vinculados con Al-Qaeda en Pakistán, no he podido evitar acordarme de Kipling –al ver que la ofensiva había sido en Waziristan– y de la novela ‘El hombre que pudo reinar’ (The man who would be king), llevada magistralmente al cine por John Huston en 1975. La increíble historia que protagonizan Daniel Dravot (Sean Connery) y Peachy Carnehan (Michael Caine) en el lejano e ignoto reino de Kafiristan, y que he visto no sé las veces.

El relato cuenta las peripecias de dos ex suboficiales británicos y miembros de la Logia masónica que sirven en el Raj Británico –la administración colonial inglesa de la India que incluía también Pakistán–, y que, cuando oyen hablar de Kafiristan, un legendario reino más allá de las altas montañas del Hindu Kush, deciden ir allí para conquistarlo. Daniel y Peachy simbolizan aquel espíritu aventurero y conquistador de los ingleses del siglo XIX, hasta el punto de querer autoproclamarse reyes con la ayuda del fiel fusilero Gurkha Billy Fish. Dravot lo consigue gracias a que los supersticiosos nativos de la ciudad santa de Sikandergul lo confunden con el gran Sikander (Alejandro Magno), que pasó siglos antes por aquellas tierras, y cuenta la leyenda que prometió regresar.

El orgulloso y petulante Dravot lo consigue y hasta es coronado en solemne ceremonia idolatrado ya como un dios por los kafiris. Pero la ambición le pierde, y a pesar de los consejos de Carnehan, finalmente se descubre el engaño y sólo queda éste último para contarlo.

Y es que Kafiristan, o “país de los paganos”, estaba en lo que actualmente son las fronteras septentrionales de Pakistán y Afganistán, es decir, más concretamente en los valles habitados por la etnia Kalasha, en lo que hoy se conoce como provincia de Nūristān, que primitivamente eran politeístas y rendían culto o profesaban creencias propias del chamanismo, y un poco más al norte de donde se encuentra el citado territorio de Waziristan protagonista de la ofensiva.

Su nombre viene de la palabra árabe Kafir, literalmente “el que niega las bendiciones de Dios”. Para el Islam viene a ser lo mismo que infiel para los cristianos: “aquel que posee dudas o rechaza principios centrales de la religión o no posee creencias religiosas”. Y los talibanes llevan esto muy a rajatabla; sobre todo después de que Afganistán haya sido tan históricamente pisoteado por rusos y americanos.

Ahora la cruzada la llevan a cabo las fuerzas de ocupación cristiana, los nuevos Dravot y Carnehan que pretenden proclamarse los amos en nombre de Occidente. Lo que Inglaterra representaba en aquel entonces para Daniel y Peachey, sólo que ahora, además del Imperio, priman los gaseoductos, el petróleo… y acabar con Bin Laden.

Volviendo a la magnífica película de Huston, hay que decir que fue rodada en Marruecos, con miles de extras voluntarios del país alauita, para hacernos creer con la magia del cine que estábamos contemplando a los auténticos kafiris. Mientras que las gélidas escenas de montaña con nieve y ventiscas fueron filmadas en el valle de Chamonix, en los alpes franceses.

Dos lugares que han pisado mis botas en repetidas ocasiones, y en los que no he querido ser rey de nada, pero donde me he sentido como si lo fuera.

Más información

Artículo de El Mundo de 18 de octubre de 2009

Enlace de interés

En la fotografía, el refugio Neltner (3.207 m) o Toubkal.

sábado, 17 de octubre de 2009

El mundo mágico de la fotografía infrarroja


Tan quiméricas como los colores en nuestros sueños, las surreales y oníricas imágenes captadas por la fotografía infrarroja demuestran que existe una realidad mágica.

La percepción del color es un hecho puramente psíquico y subjetivo; los colores, tal como los vemos, no existen fuera objetivamente, sino que se originan a través de la retina, en nuestra pantalla psíquica interior. El rango del espectro lumínico –entre 700 y 1.200 nanómetros– que capta la fotografía infrarroja es invisible al ojo humano, y sus aplicaciones van desde el arte a la ciencia, como se verá.

La fotografía infrarroja, pues, necesita una cámara reflex y una película sensible a la longitud de onda que emiten los objetos a fotografiar. Todos los objetos calientes emiten, en mayor o menor medida, una radiación infrarroja.

Los comienzos de la fotografía infrarroja se remontan a una implementación en el sistema militar para detectar camuflajes a través de las conocidas fotografías aéreas. Aunque su uso más extendido es en el ámbito de la astronomía y mediante los telescopios IRTS capaces de fotografiar algo de ese 90% de la materia invisible del Universo. También en la medicina tiene aplicación para detectar y diagnosticar algunos tipos de cáncer. Pero hoy en día se emplea mucho en el terreno de la fotografía artística.

Debido a las características de las tonalidades pictóricas que se obtienen con las fotografías infrarrojas, muchos artistas como Seth Mayer, Lindsay Garret, Donald Aaby o el prestigioso Simon Marsden, con sus instantáneas de corte gótico, han conseguido crear mundos espectrales o surrealistas.

De entre las películas infrarrojas más populares, cabe destacar la Kodak infrared, y la Ilford sfx 200. Unas dan como resultado un color ficticio, y otras unos extraños tonos en blanco y negro.

Con el ‘boom’ de la fotografía digital, la técnica clásica de la fotografía infrarroja ha ido perdiendo adeptos. Hoy en día, experimentar con el infrarrojo en cámaras fotográficas digitales es posible en algunos casos inhabilitando a éstas el filtro “hot mirror” que las protege de esa radiación. Con esta simple operación se puede conseguir que algunas máquinas digitales del mercado, acoplándolas un filtro infrarrojo, consigan fotografías infrarrojas.

Los filtros infrarrojos tienen como misión suprimir la radiación ultravioleta y la totalidad o gran parte del espectro visible, dejando pasar a través del objetivo de la cámara solamente el espectro infrarrojo. Sin el filtro de infrarrojo, la película absorbería todo el espectro y dejaría el negativo inservible.

En el mercado se pueden encontrar diversos tipos de filtro infrarrojo, para según los casos o criterios personales como los que comercializa Hoya (r72) o Cokin (p007), por ejemplo. Se diferencian en la cantidad de espectro infrarrojo que dejan pasar. A mayor cantidad de espectro infrarrojo, el efecto en la película será también más acusado.

Otra vía es experimentar con programas de retoque fotográfico, como el célebre Photoshop u otros. Aunque esta alternativa es ampliamente denostada por los auténticos puristas aficionados a esta técnica fotográfica. No obstante, no pongamos puertas al campo ni límites a la imaginación…

Como muestra un botón; o mejor, una web muy recomendable e ilustrativa: Tutorial 9



Fotografía ‘Valium skies’ © Naomi Frost

jueves, 24 de septiembre de 2009

Chet Baker, el poeta del jazz

“Chet, amigo, ¡qué tragedia tu vida, pero también qué poesía!"
Marc Danval


El cronista de jazz y escritor belga Marc Danval, dijo de Chet Baker en una ocasión que su música y su manera de cantar, tenue y suave, era “uno de los lamentos más hermosos del siglo XX”; y por su elegante y poética forma de tocar la trompeta, comparable con Baudelaire, Rilke y Edgar Allan Poe.

En lo que a música se refiere, Chet Baker fue uno de los músicos preferidos de los años 50, sobre todo por su colaboración con Gerry Mulligan en aquel famoso cuarteto que prescindía de pianista. El “Gerry Mulligan Pianoless Quartet”, en el que el saxo barítono de Mulligan y la trompeta de Baker se unían únicamente al contrabajo y al batería. Gracias a la fama y el éxito que les propicia esta formación, Chet y los demás viajan a Europa para llevar a cabo allí varias giras. Por aquellas fechas Baker colaboraría también con músicos de la talla de Art Pepper y Lee Konitz.

Pero la otra cara de la moneda en la vida de Baker fueron las drogas, que ya lo habían acompañado en los tiempos de gloria como jazzista, siendo sus problemas con ellas lo que le obligó a refugiarse en Europa. En París, donde vivió algún tiempo, realizaría unas excepcionales grabaciones; aunque más tarde decide regresar a Estados Unidos donde graba unos temas con George Coleman y Kirk Lightsey. En 1968, en un trapicheo con unos traficantes, recibe una brutal paliza que le causa lesiones y la pérdida de algunos dientes, lo que le supone una dificultad para embocar bien el instrumento. Cuando parecía que estaba acabado, animado por Dizzy Gillespie y otros colegas, Chet vuelve a tocar ante el público en un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York, de nuevo acompañado por el gran Gerry Mulligan.

Para profundizar más en la biografía de Chesney Chet Baker, existe la más que recomendable obra de investigación del escritor y periodista norteamericano James Gavin, en la que éste recopila una infinidad de datos bibliográficos, artículos de la época o testimonios inéditos rigurosamente con- trastados mediante entrevistas a personas del entorno del músico. Se trata de la extraordinaria ‘Deep in a dream. La larga noche de Chet Baker’, en la que el columnista del New York Times desgrana al detalle en un grueso libro de más de 500 páginas las vicisitudes del mítico intérprete de jazz a lo largo de su vida y hasta el día de su desgraciada muerte.

Nacido en 1929 en Yale, Oklahoma, en pleno hundimiento del mercado de valores de los Estados Unidos, incluso se le ha comparado iconográficamente con el malogrado James Dean, y su trágica muerte en Amsterdam el 13 de mayo de 1988 al caer desde la tercera planta del hotel Prins Hendrik sigue siendo un misterio. Se ha especulado con varias hipótesis: una sobredosis o un ajuste de cuentas fue lo que apuntaron algunos; otros, un posible suicidio en un momento bajo de los que a menudo vivía Baker, auténtica alma en pena adicta al “speedball”, que se refugiaba en las drogas y en la música para seguir viviendo. Chet era ante todo un superviviente. También se barajó la posibilidad de que Baker hubiera perdido la llave o no tuviera dinero y sufriera el accidente mortal al tratar de escalar la fachada para entrar en la habitación de un hotel que por entonces era un nido de yonquis.

En la portada del Hotel Prins Hendrik, situado enfrente de la Estación Central, actualmente se puede ver una placa conmemorativa en la que figura su imagen tocando la trompeta, y junto a él la inscripción: “Para todo aquel que esté dispuesto a escuchar y sentir, seguirá viviendo en su música”.

Coincidiendo con el aniversario de su nacimiento, y con unas infortunadas circunstancias económicas de crisis mundial análogas a las de aquel “Great Crash” del 29, se proyecta estos días el valioso “biopic” sobre la vida de Chet Baker realizado por el fotógrafo y cineasta Bruce Weber, que lleva por título ‘Let´s get lost’. Un maravilloso álbum de fotos documental que muestra los claroscuros de la personalidad del genial trompetista, como son su ya citada adicción a las drogas, su paso por la cárcel, el mundo del jazz, las mujeres con las que convivió y tuvo hijos, e incluso los entresijos familiares y la disputa legal que mantuvieron sus herederos en lo que concierne al arbitrio de los derechos de autor después de su muerte.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Elvira Magaña y el ‘Winnipeg’

El pasado día 3 de septiembre se cumplieron setenta años del viaje del Winnipeg, el barco que arribó a las costas de Valparaíso, Chile, procedente de Francia y con 2200 inmigrantes españoles refugiados republicanos o comunistas huidos de España con la llegada de Franco al poder.

La travesía se llevaría a cabo por iniciativa del poeta chileno Pablo Neruda, que consigue ver cómo el viejo carguero zarpa desde el puerto francés de Trompeloup-Pauillac, gracias al auspicio del Presidente chileno Pedro Aguirre Cerda, al que Neruda escribe desde París contándole la penosa situación en la que se encontraban los exiliados españoles, y al que le parece magnífica la idea de traer trabajadores a su país, nombrando a Neruda cónsul especial de emigración española en el país galo.

Cuando estalla la Guerra Civil española, Neruda, que había trabajado en Francia y más tarde como cónsul de Chile en España, solidario con aquellos republicanos que se encontraban en el país vecino en las inhumanas condiciones de los campos de concentración, decide acometer la empresa del traslado en un buque de mercancías sin acondicionar, y en el que no habían viajado nunca más de veinte personas, a más de dos mil hombres desde Francia hasta la chilena Valparaíso.

La noche que el Winnipeg suelta las amarras en el puerto de Trompeloup-Pauillac, Pablo Neruda escribió algo que ha sido recordado en sus Memorias:

“Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece.
Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”.


La mayoría de los españoles que desembarcaron del Winnipeg permanecieron en Chile. Y les seguirían años después sus descendientes para reunirse con ellos y afincar sus vidas en América.

El día 10 de septiembre, en la Casa de América de Madrid, el Gobierno de Chile rindió un merecido homenaje a la memoria de todos estos exiliados a los que el poeta Pablo Neruda ayudó a trasladarse a su país, como “reconocimiento al aporte que todos ellos brindaron al país en todos los ámbitos”.

De esta forma lo manifestó el embajador chileno en España, Gonzalo Martner, en presencia de tres de las protagonistas femeninas de la diáspora, a saber: Montserrat Julió, de 80 años; Elvira Magaña, de 96, y su hija, Elena Castedo, esposa e hija de Leopoldo Castedo, historiador amigo de Neruda.

Una de las pasajeras del 'Winnipeg', Elvira Magaña, doctora en filosofía y letras que trabajó también como periodista y que se encontraba entre el público asistente al acto, comentó que después de “la huida tremenda” de España los exiliados emprendieron el viaje hacia Chile “entre la tristeza y la alegría; éramos todos tan jóvenes y en medio de la tristeza vivíamos una aventura, una aventura en medio de mucho calor y la escasez de agua”. Y recordó su regreso a España “después de la muerte de Franco”, en 1975.

Como colofón al acto de homenaje en el que también se leyó una carta de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se presentó una adaptación reducida de la obra de teatro del dramaturgo chileno Jorge Díaz “Winnipeg, el Confín de la Esperanza”.

A la conmemoración asistió también el concejal Pedro Zerolo y el escritor y periodista Diego Carcedo, autor de un libro sobre la travesía del Winnipeg publicado en 2006.


Fotografía de Elvira Magaña © Fernando Torres

miércoles, 9 de septiembre de 2009

'Sincronías del destino', un amour fou


“La casualidad guía siempre mis primeros pasos en una ciudad”. Walter Benjamin.

Un escritor que intenta hacer lo propio se lanza a una surrealista búsqueda del tiempo perdido a la vez que, desde entonces, el azar más recurrente y los sentimientos del escritor se van concitando en una ciudad tan literaria como es París. Como resultado el reencuentro con un amor abruptamente interrumpido por la sombra de algo que a todos nos podría amenazar si no lo contemplásemos con optimismo.

La novela quiere ser un homenaje a la Ciudad Luz, que ha visto, a lo largo de su historia y en su devenir, las luces y sombras de un gran número de literatos y letraheridos abocados a una tarea encomiable: las obras de sus vidas. Vidas que, en sí mismas, son grandes e inmortales novelas escritas con las mil voces y avatares del destino.

Una sucesión de coincidencias urdidas por el insondable azar constituyen la trama que lleva al autor de la novela a emprender una surrealista búsqueda, para finalmente reencontrarse con un antiguo amour fou. La poesía de Poe titulada 'A Helena' forma parte de una de esas asombrosas sincronías que ponen sobre la pista siempre inescrutable del destino al escritor protagonista de la narración, en este año del centenario de la muerte del inmortal autor.

La obra también quiere hacer una reflexión sobre la enfermedad y la muerte, que se materializa en la dolencia de Helena, la protagonista femenina.

Además de ser una novela que narra la historia real de un amor loco, ‘Sincronías del destino’ es una “guía” cultural del París literario; una Moleskine con retazos de su faceta histórica, política, artística…, e insólita también. Personajes y lugares que aún existen o que inesperadamente acaban de desaparecer desfilan por ella. Algunos se han desvanecido como en un sueño al despertar. Tal es el caso real del Bar-Tabac des Templiers, situado en la parisina rue de Rivoli, derribado poco después de escribir la novela y donde se reunían un grupo de acólitos realistas a favor de la monarquía en Francia.

Je voudrais mourir avant toi
Au silence d'un matin froid
Toi ma sœur, mon amour, mon enfant
Toi mon jour
Couché au creux de tes doigts

H. Aufray


La novela 'Sincronías del destino' participó en el Premio de novela Book and You, convocado a través de la web habilitada para el concurso y en la que es posible inscribirse como lector.

martes, 11 de agosto de 2009

El poeta del Hotel Esmeralda


Alejandro Calderón es un poeta peruano nacido en 1960 que lleva casi 30 años viviendo en París.

Estudió filosofía en la Universidad de París VIII y literatura comparada en la de París III. Ha publicado los poemarios “Transmigración” traducido y con prefacio de Claude Couffon, París (1992), “Parution de Nazca”, traducido y con prefacio de C. Couffon, París (1994), “A través de la penumbra”, traducido por C. Couffon e introducción del crítico literario peruano, Américo Ferrari, París (1996), “Pestañeo de la nada”, traducido por C. Couffon, introducción de A. Ferrari, París (2000). Hay que decir que al hispanista, traductor y también poeta Claude Couffon, ya jubilado como catedrático de literatura española e hispanoamericana en la Sorbona, se le rindió un merecido homenaje el 21 de mayo de 2008 en la Casa de América de Madrid.

No siendo un “pituco” (adinerado, pudiente), Alejandro Calderón dejó su humilde Arequipa natal para encontrar la vida luchando en la ciudad del Sena. En el París de las maravillas, de las oportunidades, pero, por qué no admitirlo, también de muchos sinsabores y desengaños. Aunque, como él mismo dice, lo hizo siguiendo los pasos de su admirado César Vallejo: “Vallejo se vino buscando a París, y yo lo hice buscando a Vallejo”. Las escasas dulzuras que la vida propició a Vallejo fueron las que obtuvo de las naranjas con las que solía alimentarse en la penosa precariedad en la que a veces vivió, pero también las que le depararon sus conquistas amorosas. En lo segundo, Alejandro no es menos que su mentor; con el desparpajo que le permite su buen francés, y animado por los efluvios de los caldos galos que degustamos aquella mañana de septiembre, de eso puedo dar fe.

También ejerció de excelente cicerone, y en nuestro paseo por la ciudad –el cual incluyó el bonito Jardín de Luxemburgo y los bulevares de Saint-Germain y Montparnasse– me presentó, en la Rue de Rennes, a un poeta anónimo. Un hombre de pelo blanco que pasaría por un clochard de no ser porque vestía totalmente de negro –como solían hacerlo en su época los existencialistas–, y al que yo he apodado “el poeta gótico de la Rue de Rennes”, que limpiaba meticulosamente sus zapatos de gamuza como si fueran los de un dandi, y que nos recitó una poesía titulada La lumière amoureuse a cambio de unas monedas. Oírle recitar con su personal timbre de voz era como escuchar un mantra que trascendía su musical cadencia.

“Un hombre puede pasar dos días sin comer, pero no sin poesía”, afirmaba convencido el poeta dandi francés Charles Baudelaire, autor de ‘Las flores del mal’.

Legatario del patrimonio poético de su compatriota, amén de otras lecturas líricas como las del citado Baudelaire o también Rimbaud, entre muchos otros, Alejandro atesora esa herencia en su corazón como algo íntimamente propio que le impulsa a escribir su personal poesía como tocado por el espíritu de Vallejo, en quien ha visto siempre un querido ejemplo que le ha insuflado su aliento poético y vital. Hasta hace poco tiempo, según me confiesa, tenía por costumbre ir todos los domingos a visitar su sepultura, como en una liturgia sentimental, pero también a leer o a escribir en la quietud, apenas alterada por el trino de los pájaros, del camposanto de Montparnasse.

Nos conocimos hace unos años en el Hotel Esmeralda, que es donde está empleado, y por el que ha visto pasar a estrellas como la actriz Claudia Cardinale, el dibujante Hugo Pratt o el actor Keanu Reves. Situado en pleno centro histórico, frente a la catedral de Nôtre-Dame y junto a la vieja librería inglesa Shakespeare & Co, propiedad de un supuesto nieto del poeta norteamericano Walt Whitman, que ahora administra su hija Sylvia (nombre inspirado en la Sylvia Beach original propietaria de la Shakespeare & Co de los tiempos de Joyce o Hemingway, y que por entonces se encontraba en 12, Rue de l´Odeon), en su acogedora recepción hemos charlado sobre literatura o poesía mientras compartíamos una botella de vino. En aquella ocasión me reveló que, para él, “la Poesía era un bulevar… hacia el Infinito”.

“En la cadencia rítmica del verso, hallarás la verdad del Universo”, dijo el poeta.

A finales del año 2007, Alejandro Calderón fue entrevistado por la escritora colombiana Laura Restrepo, que se personó en el hotel. Fruto de ese encuentro es el artículo que publicó EL PAÍS en su suplemento literario titulado “Cucaracha blues” (ver Babelia del 12 de enero de 2008), sobre los miles de latinoamericanos que visitan la tumba de César Vallejo en el cementerio parisino de Montparnasse, el único lugar de Europa donde no se les pide visado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

'Suzanne' y Leonard visitan España





















El día 1 de agosto dio comienzo en León el primero de la serie de conciertos que ofrece en nuestro país el legendario cantautor Leonard Cohen.

La primera vez que escuché a Leonard Cohen, y la siguieron muchas más, fue en casa de un amigo que se sabía la letra completa de la famosa ‘Suzanne’, y siempre que ponía el vinilo en su pick up la cantaba. Como lo hacía con las de Iain Matthews de aquel ‘If you saw thro' my eyes’ de 1971, editado por Vertigo. Por cierto, el mismo Matthews de Magna Carta, ex miembro de Fairport Convention, que también colaboró en 2001 con Elliott Murphy en su ‘La terre commune’.

El disco de Leonard Cohen –y otros que por entonces eran de grueso vinilo– para mí marcó una época, no sólo en el sentido musical, sino por lo que, además, culturalmente representaba Cohen en ese tiempo, que no difiere mucho de lo que en esencia sigue personificando ahora, con la perspectiva del tiempo y una larga trayectoria discográfica a sus espaldas, y el amor, el sexo o la religión como constantes en sus líricas letras.

Sin duda, ‘Suzanne’ fue el primer gran éxito de este poeta, novelista y cantante canadiense, nacido en Montreal en 1934. Cuando la compuso, allá por 1966, la escribió pensando en Suzanne Verdal, la mujer de un íntimo amigo escultor con la que tomaba té con pedazos de naranja mientras ambos contemplaban sentados en el muelle el fluir del río Saint Lawrence, en Montreal. Una guapa joven hippie que se convirtió en su musa y la de otros muchos poetas de la época beatnik. Pero su amistad hacia ella fue platónica, nunca mantuvieron relaciones; como dice en la letra la canción, la “tocaba sólo con la mente”. Algo parecido me ocurría a mí con la hermana de mi adolescente amigo, algo mayor que él, cada vez que iba a visitarlo a su casa y ponía la canción en el viejo tocadiscos. ¡Suzanne, oh Suzanne…!

La verdadera protagonista de la canción homónima, al parecer, comenzó sin nada, no tuvo gran cosa y continuó perdiéndolo todo. Era poco menos que una indigente, una perdedora que vivía en su autocaravana de madera rodeada de gatos cuando la entrevistó la cadena de televisión CBC. Por entonces habitaba en Venice (California), quizá atraída por el clima y el dulce sabor de las naranjas californianas, como le ocurría a César Vallejo en París con la leche y las mandarinas que le servían de sustento.

Pero, por esas paradojas de la vida, actualmente se rumorea que es Leonard Cohen quien ha perdido cinco millones de dólares que tenía como plan de pensiones por una mala maniobra de su hasta entonces manager, Kelley Lynch. Otras fuentes indican que fue el propio Cohen quien habría invertido en los bonos del doloso financiero Bernard Madoff…, la cosa aún no está muy clara.

En París también, el año pasado, Cohen cantó una vez más ‘Suzanne’, con sombrero y acompañado de la guitarra. Fue en la mítica sala Olympia, ante un público que, por su edad, bien podrían ser sus nietos, sin que ello implique desconocimiento de la materia ni de la discografía del cantautor canadiense ni mucho menos.

El pasado 1 de julio dio comienzo, en el Lanxess Arena de Colonia (Alemania), ante un público de incondicionales y nostálgicos, su gira europea. La misma que le ha traído a nuestro país y cuyas fechas serán, además de la pasada actuación en León el día 1 de agosto, Palma de Mallorca 11/08, Vigo 13/08, Girona 15/08, Madrid 12/09, Granada 13/09, Zaragoza 15/09, Bilbao 17/09 y Barcelona 21/09.

Discografía

Songs of Leonard Cohen (1968)
Songs from a Room (1969)
Songs of Love and Hate (1971)
Live Songs (1973)
New Skin for the Old Ceremony (1974)
Death of a Ladies' Man (1977)
Recent Songs (1979)
Various Positions (1984)
I'm Your Man (1988)
The Future (1992)
Live in Concert (1994)
Field Commander Cohen: Tour of 1979 (2001)
Ten New Songs (2001)
Dear Heather (2004)
Live in London (2009)

Bibliografía traducida

Flores para Hitler, Visor
El libro del anhelo, Lumen
La energía de los esclavos, Visor
La caja de especias de la tierra, Visor
Comparemos mitologías, Visor
Parásitos del paraíso, Visor
Memorias de un mujeriego, Visor
Poemas escogidos + Nuevos poemas, Editorial Plaza y Janés
El libro de los salmos, Editorial Fundamentos
Canciones, Editorial Fundamentos
Canciones II, Editorial Fundamentos
El juego favorito, Editorial Fundamentos
Los hermosos vencidos, Editorial Fundamentos
Un acorde secreto, Editorial Celeste
Canciones y nuevos poemas, Editorial Edicomunicaciones

‘Suzanne’ (en español)

Suzanne te lleva abajo,
hacia su lugar cerca del río.
Puedes oir las barcas pasar.
Puedes pasar la noche junto a ella.
Y sabes que está medio loca,
pero por eso mismo quieres estar allá.
Y te alimenta con té y naranjas
que trajo desde la China.

Y justo cuando tratas de decirle
que no tienes amor para darle
te introduce en su longitud de onda
y deja que el río conteste
que siempre has sido su amante.

Y quieres viajar con ella,
y quieres viajar a ciegas,
y sabes que confiará en tí
porque has tocado su cuerpo perfecto
con tu forma de pensar.

Y Jesús era un navegante
cuando caminaba sobre las aguas.
Y pasó largo tiempo observando
desde su solitaria torre de madera.
Y cuando supo al fin con certeza
que sólo los que se ahogaban podían verle,

dijo: "Todos los hombres serán navegantes
hasta que el mar los libere.
"Pero él mismo estaba roto
mucho antes de que el cielo se abriera.
Rendido, casi humano
se hundió entre tu sabiduría como una piedra.

Y quieres viajar con él,
y quieres viajar a ciegas,
y sabes que podrás confiar en él
porque ha tocado tu cuerpo perfecto
con su forma de pensar.

Ahora Suzanne te toma de la mano.
Y te conduce hacia el río.
Lleva pieles y harapos
de los almacenes del Ejercito de Salvación.

Y el sol cae como la miel
sobre nuestra dama de la bahía.
Y te muestra dónde has de mirar
de entre la basura y las flores.

Hay héroes entre las algas,
hay niños en la mañana
que tienden hacia el amor.
Y lo harán así por siempre
mientras Suzanne sostenga el espejo.

Y quieres viajar con ella,
y quieres viajar a ciegas.
Y sabes que puedes confiar en ella
porque ha tocado tu cuerpo perfecto
con su forma de pensar.

Más información

Página web oficial de Leonard Cohen

Fotografía de Leonard Cohen © Marko Kulik

sábado, 25 de julio de 2009

" B o t t u p f u m e i r o " 2 0 0 9

El grupo de Pepe Vaamonde y Gaiteros de Lisboa actúan hoy 25 de julio en la Plaza de la Quintana de Santiago de Compostela.

El Botafumeiro, ese enorme incensario que desafía la Ley de la Gravedad con sus vertiginosos vaivenes, es uno de los símbolos más populares entre el clero de la admirable Catedral de Santiago de Compostela. Pero, aunque esta ceremonia tiene un origen litúrgico, que sólo se puede admirar en el interior de la catedral en días señalados, la Historia nos revela que en la Catedral de Santiago, como en todas las que permitían dormir en su interior a los peregrinos —lo que provocaba un desagradable olor debido a tanta humanidad allí reunida—, se hacían necesarios incensarios de gran tamaño para disimular el irreverente hedor.

Desde 1554, fecha en la que se estima el origen del botafumeiro, elaborado en plata gracias a una ofrenda del rey Luis XI de Francia y que en 1809 nos fue robado por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia, hasta hoy, 25 de julio, día del Apóstol, la ceremonia se repite invariable sobre las cabezas de los peregrinos que, fascinados, lo siguen con la mirada mientras, firmemente sujeto al extremo de la soga, va de uno a otro lado del interior de la catedral.

Hoy es el ‘día grande’, y con el nombre “Apóstolo 2009 Santiago de Compostela”, el cartel del programa de festejos aglutina diversos eventos y espectáculos para conmemorar al Santo.

La estrella del día, entre los numerosos eventos de la festividad, será el Pepe Vaamonde Grupo —un proyecto musical con una visión propia de la música tradicional nacido en el año 2001— que presenta esta noche los temas de su trabajo discográfico ‘Introterra’, a las 23’00 horas en la Praza da Quintana, una de las aledañas a la catedral, compartiendo también escenario con el grupo Gaiteros de Lisboa.

La Plaza de la Quintana es también conocida como “plaza de los literarios”, en recuerdo de la epopeya del batallón literario, aquellos jóvenes universitarios que combatieron contra las tropas de Napoleón hace ahora justamente poco más de cien años.

domingo, 12 de julio de 2009

Boris Vian, el trompetista de Saint-Germain

Fallecido en París en 1959 a la edad de 39 años, Vian fue un escritor, poeta, ingeniero, cantante y músico francés, cuya obra -a menudo controvertida- comprendió la novela, el teatro, el cuento y, por supuesto, la com- posición musical



El París de después de la guerra rebosaba libertad y fraternidad por sus fueros, pero más aún en el renacido barrio de Saint-Germain-des-Prés, situado en la Rive Gauche, y que se extendía a los pies de la iglesia homónima, pues allí era donde habitaba la intelectualidad francesa.

La generación que por entonces ocupaba las mesas de los cafés de Saint-Germain, y que escribía en las revistas de reciente aparición, festejaba a su manera la “victoria”. En las caves de jazz de la orilla izquierda la fiesta de la Liberación se celebraba todos los días, y ello dio lugar a un nuevo estilo de vida nocturna en París.

Eran los días en los que Sartre y sus coetáneos tomaban posesión de su territorio, pero también acudían al Quartier Latin una pléyade de periodistas, turistas o curiosos que invadían los emblemáticos cafés del barrio como el Flore, Les Deux Magots o el Lipp. Estos cafés ya no ofrecían a Sartre, Simone de Beauvoir, Camus y otros la tranquilidad y el anonimato necesarios para dedicarse a la escritura, pues ahora ya eran demasiado conocidos para frecuentarlos como solían hacerlo antes de la ocupación.

Marguerite Duras, por ejemplo, que tenía su apartamento en el 5, Rue Saint-Benoît, prefería el más prosaico y cercano Café Bonaparte. Otros se inclinaban por el austero Royal Saint-Germain, situado justo enfrente de Les Deux Magots. Sin embargo, las caves eran la novedad y crearon moda entre los parisinos de entonces, la cual perdura en nuestros días en lugares como la Caveau de la Huchette, entre otros.

En la Rue Dauphin se encontraba el nuevo Tabou, donde solía acudir Sartre para escuchar tocar la trompeta a Boris Vian. Era una madriguera donde el ruido, la gente que lo abarrotaba y el humo hacían de su atmósfera algo difícil de respirar, y donde ni siquiera era posible entenderse al hablar. Lo importante era bailar al ritmo sincopado del nuevo Be-bop.

Poco tiempo después, la multitud comenzó a frecuentar más el Club Saint-Germain, situado en el 13, Rue Saint-Benoît –hoy día conocido como Le Bilboquet, un elegante y selecto club parisino que ofrece actuaciones en directo y donde se dejan caer de vez en cuando personajes del mundo de la música como David Bowie o Liza Minelli– pues hace ya mucho tiempo que Saint-Germain-des-Prés había dejado de ser el pueblo que se arremolinaba bajo el campanario de su vieja iglesia de origen románico, para ir convirtiéndose poco a poco en el lujoso barrio de París que es en la actualidad.

Tras la ocupación nazi, el modesto apartamento de Marguerite Duras servía de improvisado campamento por el que pasaban escritores y poetas afines. Ella era la que se encargaba de cocinar, alternando a ratos para dedicarse a escribir sus libros. En el apartamento del 5, Rue Saint-Benoît se alojaron por temporadas gentes de la talla de Maurice Blanchot o George Bataille. Otros visitantes asiduos fueron Raymond Queneau o el propio Boris Vian.

Este tipo de reuniones de intelectuales en las casas de algunos de ellos eran muy habituales por entonces en el barrio de Saint-Germain-des-Prés. Fue precisamente en una fiesta celebrada en la casa de Boris Vian donde se produjo una discusión entre Sartre y Camus respecto a las ideas expuestas por Merleau-Ponty, quien se manifestaba en esos tiempos favorable al comunismo soviético. Camus abandonó el apartamento de Boris Vian dando un fuerte portazo. Ese fue el principio del fin de su gran amistad con Sartre.

El polifacético Boris Vian, que había conocido en Saint-Germain-des-Prés a grandes músicos como Charlie Parker, Duke Ellington o Miles Davis, repartía su tiempo entre su afición por el jazz y las fiestas y diferentes actividades como la Patafísica y la escritura. Además de novelas, empezó a escribir cuentos, algunos publicados en Les Temps Modernes, invitado por Sartre, donde también escribió crónicas y criticas sobre aspectos sociales de la vida. En el periódico ‘Combat’ –dirigido por Albert Camus– o en la revista musical especializada ‘Jazz Hot’ abordó la crítica de jazz en sus textos. Gracias a la popularidad que le dieron estos trabajos periodísticos, en 1946 publicó dos novelas: La espuma de los días y Escupiré sobre vuestra tumba, esta última con el pseudónimo de Vernon Sullivan. En 1947 publicó El otoño en Pekín, y más tarde fueron apareciendo Las hormigas, La hierba roja… etc.

Con su muerte, de la que se cumplen ahora 50 años, desaparece la figura viva de uno de los genios más notables de la orilla izquierda del Sena. En su lugar siempre perdurarán sus obras.

viernes, 26 de junio de 2009

PHE09 Y CÁMARA ABIERTA 2.0: 'Lo cotidiano tuneado'

PHotoEspaña 09 y el programa ‘Cámara Abierta 2.0’, convocan por segundo año consecutivo un original concurso fotográfico.

La palabra “tuning” proviene del idioma inglés y viene a significar ajuste o sintonización. En los últimos años se emplea de forma popular y generalizada para definir la acción de modificar los componentes mecánicos, electrónicos y, sobre todo, carroceros de un automóvil. Un hobby que para muchos aficionados ha pasado a tener categoría de “arte”. Esta moda comenzó en países como Alemania, Inglaterra e Italia, pero desde un tiempo a esta parte son los japoneses y estadounidenses quienes se han puesto a la cabeza.

Ahora, por extensión, hay una tendencia a utilizar el término coloquialmente también en otros campos, como suele ocurrir con algunos neologismos que surgen en la sociedad, siendo para ello la lengua inglesa muy proclive a marcar la pauta en ese particular aspecto del léxico occidental, dado el número de hablantes y el peso específico del idioma anglosajón en el mundo.

Prueba de ello es el enunciado de la convocatoria del concurso fotográfico hecha público por PHotoEspaña 09 y el programa de televisión española ‘Cámara Abierta 2.0’, cuyo lema es “Lo cotidiano tuneado”.

Se trata, por tanto, de aplicar a una fotografía original algún tratamiento que la modifique a tal efecto. Según la organización del concurso, todo vale: efectos digitales, pintura, collage, etc.

Como referente se ha tomado el trabajo y la técnica fotográfica de Gerhard Richter, uno de los artistas homenajeados en esta edición de PHotoEspaña 2009, cuyas obras estarán expuestas en la Fundación Telefónica.

Fotografía: ‘Cámara 2.0’ © Fernando Torres

Más información

‘Cámara Abierta 2.0’ y en PHotoEspaña

martes, 16 de junio de 2009

Hoy se celebra en el mundo el 'Bloomsday'

Desde el 16 de junio de 1954, todos los años se conmemora internacional-mente el día de Leopold Bloom.







El Bloomsday es un acontecimiento festivo y cultural que celebra a James Joyce recordando su personaje literario Leopold Bloom –protagonista de la novela ‘Ulises’–, en el día que éste discurre por las calles de Dublín.

El 16 de junio es el día en el que transcurre la acción en la novela. El ritual consiste en comer y beber lo mismo que los protagonistas de la obra. Asimismo –especialmente en Dublín–, se llevan a cabo por calles, tabernas, pubs o foros culturales diversos actos que tienen su paralelismo en la novela siguiendo el mismo itinerario que narrase Joyce.

En la novela, el joven aspirante a escritor dublinés Stephen Dedalus se va cruzando de vez en cuando a lo largo del día en los recorridos por el laberinto de calles de la ciudad con el judeoirlandés Leopold Bloom. En su periplo acontecen altercados con borrachos y hasta una orgía en un burdel.

Joyce escribió su novela de 1914 a 1921, y fue publicada en 1922. Pero desde antes de su aparición en forma de libro ya era famoso en algunos circulos intelectuales europeos, pues escritores como el francés Valéry Larbaud y los anglo-americanos Ezra Pound y T. S. Eliot –sin olvidarnos de Sylvia Beach, en cuya librería se reunían los más destacados escritores e intelectuales anglosajones de la época que vivían por entonces en París–, quienes ya lo conocían por los fragmentos publicados con anterioridad en revistas o por lecturas caseras impartidas por el propio Joyce, lo predecían como la obra maestra que revolucionaría la literatura del siglo.

La mejor novela del siglo XX según la crítica, no ha despertado en otros, sin embargo, la atención suficiente como para pasar de la primera página.

En mi novela, ‘Sincronías del destino’, relato un pasaje que alude más directamente a Joyce que otros por demás biográficos que aparecen en el libro, y al Bloomsday que celebraron en ese año 2004 su centenario: una coincidencia.

‘Sincronías del destino’ (extracto):

(…) Curiosamente, la calle aledaña es la Rue Saint-Jacques, es decir, la calle de Santiago, y apenado recordé cuando, enamorados hacíamos el Camino de Santiago juntos –aunque yo algo más adelantado que ella–, dejé clavada en el impresionante tronco de una sabina centenaria arraigada en un sombrío recodo del camino, una breve nota dirigida a ella, aun a sabiendas de que quizá el viento, la lluvia –que más tarde supe que no se produjo en ningún punto de Galicia– o cualquier otro peregrino curioso de los que ese día pasarían por ahí la desclavara del robusto árbol, se la llevara o rompiera sin que pudiera cumplir su cometido, es decir, que ella la leyera. Se trataba de una hermosa bendición irlandesa –precisamente, en el mismo año que se cumplía el centenario del “Bloomsday” del Ulises de Joyce– escrita en un pedazo de papel apenas unos instantes antes de llegar a ese lugar de la senda jacobea, dedicándosela a Helena, y que, olvidándome de esos naturales y previsibles factores meteorológicos o humanos, había dejado claramente a la vista para cuando ella pasara por allí.

Que los caminos se abran a tu encuentro
Que el sol brille templado sobre tu rostro
Que la lluvia caiga suave sobre los campos
Que el viento sople siempre a tu espalda
Y que hasta el día que volvamos a encontrarnos
Dios nos tenga en la palma de su mano
(…)

En lo casuístico y sincrónico, este hecho constituyó una más de las sorprendentes coincidencias veraces que me han acontecido y que he trasladado a mi novela, conformando un todo en el que se mezclan la realidad y la autoficción –amén de otras disquisiciones– y que, en lo metaliterario, cobró vida propia hasta engendrar una obra.

Desde La Biblia a El relojero ciego de Richard Dawkins todo es literatura. Somos literatura, y con nuestras obras creamos el mundo. Por eso, gracias a la literatura, precisamente hoy más que nunca, Leopold Bloom existe y celebra su día: el Bloom´s day.

¡Joyce y pintas!

NOTA: Los interesados que lo deseen pueden celebrarlo igualmente ahora también entre blogs. Para ello, sólo debemos crear una entrada con el título “Bloomsday” y enviar la dirección URL de la misma, con la anotación “work in progress” (título provisorio del Finnegan´s Wake), a:
bloomsday2009arrobagmail.com

Post scriptum: Listado de todos los blogs que nos unimos a la convocatoria de 'El lamento de Portnoy' para celebrar unidos el 'Bloomsday' en la blogosfera.

viernes, 12 de junio de 2009

El viaje vertical de Enrique Vila-Matas












La directora Ona Planas ha llevado al cine ‘El viaje vertical’, una de las novelas más leídas del escritor catalán.

Con un cuidado criterio de selección, como es práctica habitual en Anagrama a la hora de editar las obras de su catálogo, la fotografía de Jacques Henri Lartigue ‘Zissou dans le vent de l´helice de l´areroplane Esnault-Pelterie’, realizada en 1911 en Buc, durante una prueba de vuelo en la que aparece el hermano del fotógrafo haciendo oposición al rebufo de la hélice de un avión, fue la expresiva instantánea escogida hace ahora diez años -probablemente por el propio Herralde- para ilustrar la portada de la novela galardonada con el Premio Rómulo Gallegos ‘El viaje vertical’, de Enrique Vila-Matas.

Una mañana del año 1900, el pudiente Lartigue padre regalaba una cámara fotográfica a su hijo de seis años. El pequeño Jacques Henri la estrenó enseguida entusiasmado, y desde entonces y hasta el final no dejó de hacer magníficas fotografías como la mencionada.

“Mi deseo reside en el intento de atrapar para siempre ese milagro casi secreto que se esconde adentro de un segundo”, afirmó Lartigue.

El ingeniero francés Robert Esnault-Pelterie, pionero de la astronáutica francesa al que se le atribuye, en 1907, el diseño de los alerones y la patente del dispositivo de palanca de orientación de los aviones como el de la fotografía de Lartigue, después de un accidente abandona la aviación y comienza a investigar sobre el vuelo de los cohetes.

Ahora, evocando la metáfora del viaje sin retorno que constituyen esos ingenios, pues su protagonista tampoco regresa del suyo, tras diez años de cuenta atrás despega la versión cinematográfica de la obra.

'El viaje vertical' muestra el viaje iniciático que realiza Federico Mayol, hombre de negocios septuagenario, después de que su mujer le obligue a abandonar la casa, justo tras la celebración de sus bodas de oro. Un viaje que le llevará por varios lugares geográficos al tiempo que al interior de sí mismo, con un sueño recurrente: marcharse de los hoteles sin pagar. Un viaje de Barcelona a Oporto para bajar a Lisboa, después descender a Madeira y finalmente sumergirse en un extraño destino último, al que se enfrenta cual atlante llamado a desaparecer.

Según la directora mallorquín, la novela le interesó porque narraba con un lenguaje controlado el singular viaje que emprende en solitario un hombre jubilado de setenta y dos años de edad. Más que un drama, Planas quiso tratar el tema como una epopeya personal a pequeña escala, valiéndose de personajes con inflexiones humorísticas, entre lo histriónico y lo surrealista, pero profundamente humana.

La película se ha estrenado en el 10º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria con el placet sin reservas del escritor, que ha visto con ello culminado su ascendente viaje del libro al cine, el medio sobre el que comenzó a escribir como crítico en sus inicios, y en el que tuvo también unos escarceos como realizador de cortometrajes.

Narrativa

Mujer en el espejo contemplando el paisaje (Tusquets, 1973).
La asesina ilustrada (Tusquets, 1977. Lumen, 2005).
Al sur de los párpados (Fundamentos, 1980).
Nunca voy al cine (Laertes, 1982).
Impostura (Anagrama, 1984).
Historia abreviada de la literatura portátil (Anagrama, 1985).
Una casa para siempre (Anagrama, 1988).
Suicidios ejemplares (Anagrama, 1991).
Hijos sin hijos (Anagrama, 1993).
Recuerdos inventados (Anagrama, 1994).
Lejos de Veracruz (Anagrama, 1995).
Extraña forma de vida (Anagrama, 1997).
El viaje vertical (Anagrama, 1999).
Bartleby y compañía (Anagrama, 2001).
El mal de Montano (Anagrama, 2002).
París no se acaba nunca (Anagrama, 2003).
Doctor Pasavento (Anagrama, 2005).
Exploradores del abismo (Anagrama, 2007).
Dietario voluble (Anagrama, 2008).

Ensayo

El viajero más lento (Anagrama, 1992).
El traje de los domingos (Huerga&Fierro, 1995).
Para acabar con los números redondos (Pre-textos, 1997).
Desde la ciudad nerviosa (Alfaguara, 2000; aumentada 2004).
Extrañas notas de laboratorio (El otro, el mismo, 2003; aumentada 2007).
Aunque no entendamos nada (J.C. Sáez editor, 2003).
El viento ligero en Parma (Sexto Piso, 2004; edición española en 2008).
Y Pasavento ya no estaba (Mansalva, 2008).
De l´imposture en littérature. De la impostura en literatura. Vila-Matas/Echenoz. Dialogue. (Editions Meet, distrib. Verdier 2008).

Enlace de interés

Página web oficial de E. Vila-Matas

sábado, 6 de junio de 2009

La soledad de Gloria Paniagua

Quiero pensar en ti en este día,
en tus manos de aire hechas sones,
en la grandeza azul de tu alma siena,
en los mares que acunaron tus horas,
en la cultura que te hizo como eres.
‘Pensar en ti’.


G. Paniagua

ENTREVISTA

Fernando Torres: “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”, dijo Machado.

Gloria Paniagua: Si Machado veía en soledad cosas que no eran verdad, yo también y, además, otras que sí lo eran y lo son. Eso no evita que la buena compañía sea algo estupendo.

F. T: ¿Cuáles fueron tus comienzos en el mundo del arte y la literatura?

G. P: El arte siempre me ha gustado, todo. De pequeña me encantaba el teatro, la música, el ballet, luego la pintura y por último la literatura. Empecé a pintar de pequeña. De mayor, por casualidad, empecé a escribir pensando que podría desarrollar una serie para TV basada en mis propias vivencias. Desistí y escribí otra historia que mandé a TV en el año 1987. Tras ser rechazada, la convertí en novela: VEINTE AÑOS (1967-1987).

F. T: ¿En qué temas encuentras la inspiración a la hora de escribir o pintar?

G. P: Al escribir en la vida misma, en detalles que surgen de cualquier hecho y me inspiran, aunque mi propia fantasía y conocimientos están por delante de la realidad; todas mis historias son inventadas.

F. T: Decía Poe, del que este año se cumple el bicentenario de su nacimiento, que el único lector capacitado para juzgar poesía es otro poeta, pues sólo en función de la esencia poética que albergamos en nuestro espíritu podemos apreciar la esencia poética plasmada por el autor. ¿Es esta premisa la que hace de la poesía un arte de minorías o, por el contrario, es sólo cuestión de avivar dicha esencia poética inherente en todos los lectores?

G. P: Hay bastante de realidad en ello. La poesía es difícil de entender. Para conseguirlo hay que tener un espíritu sensible y disfrutar del momento adecuado para su lectura y para comprenderla. No todos los lectores tienen esa facultad.

F. T: ¿A la hora de escribir, qué prefieres: la prosa poética o la poesía, o esta dicotomía no es posible por tratarse de las variables de una misma voluntad literaria?

G. P: Depende del momento, del estado anímico. En general, prefiero la prosa, una buena historia sobre seres humanos, sobre lo hondo y lo superficial de sus vidas. Sí es posible la dicotomía, porque todo depende de ese estado anímico concreto.

F. T: Dentro de los géneros literarios, la poesía es indefectiblemente considerada el más sublime y el menos interesante para las editoriales. ¿A qué crees que puede deberse esto?

G. P: Precisamente a que no todo el mundo es capaz de entenderla, debido al grado de sensibilidad. Las editoriales buscan lo seguro, la venta, y la poesía tiene muchos menos compradores debido al gusto general de los lectores por otros géneros literarios.

F. T: En vista de las reticencias que demuestran la mayoría de las editoriales frente a los poetas y sus obras, ¿consideras la autoedición una alternativa viable para dar a conocer tu obra?

G. P: Por supuesto. La autoedición es algo estupendo para todos los que escribimos, independientemente del género, aunque más en poesía, precisamente por lo que hablamos.

F. T: ¿Cuáles son tus autores preferidos?

G. P: Hay muchos y de distintas nacionalidades. Como español actual puedo destacar a Antonio Gala por su gran sensibilidad, por la riqueza de vocabulario. Su libro el Manuscrito Carmesí es, para mi gusto, una de las grandes novelas del siglo XX. Como extranjero, Sándor Márai: ninguna de sus obras me ha decepcionado. Es un escritor muy maduro, que aborda los conflictos personales con maestría y profundidad.

F. T: ¿Qué lecturas recomiendas?

G. P: Pues algunos clásicos de distintas nacionalidades y escritores contemporáneos como los dos que he mencionado.

F. T: ¿Qué consejos darías a los jóvenes autores?

G. P: No soy nadie para dar este tipo de consejo. Sí una recomendación: que no dejen de escribir porque no les publiquen, puesto que escribir es un entretenimiento, una buena manera de sacar fuera nuestras inquietudes, nuestra esencia, lo que realmente nos inquieta, gusta y conmueve.

F. T: ¿Cuáles son tus futuros proyectos artísticos?

G. P: Estoy pasando a Word una serie para TV que tenía escrita hace años. Luego seguiré escribiendo lo que la imaginación me dicte y mis ganas me animen.



Gloria Paniagua publica sus obras en Bubok


Fotografía de G. Paniagua © Fernando Torres

lunes, 25 de mayo de 2009

Un encuentro con Camille Pissarro


El museo Thyssen-Borne- misza presentó en Madrid la exposición de pintura titulada ‘La sombra’



A mi regreso del fugaz viaje a París, ya me encontraba organizando el de partida hacia Santiago de Compostela que, en esta tercera ocasión, tenía previsto emprender desde Roncesvalles, luego de arribar a la ciudad de Pamplona.

A la capital francesa llegué en la mañana del sábado 11 de junio de este 2004, año santo compostelano y, una vez que hube dejado el equipaje en un hotel situado en la Rue de Citeaux, muy próximo a la estación de metro Faidherbe-Chaligny, en una zona céntrica de París, me dirigí inmediatamente a visitar el objetivo principal de aquella primera jornada, en claro orden de relevancia, el Louvre, el museo pictórico y escultórico a mi juicio más significativo del mundo; gran templo del arte universal, instalado en las dependencias del mayestático Palacio Real donde, mucho antes, hacia 1190, en tiempos de Felipe Augusto, hubiera una fortaleza cuyas primigenias murallas medievales aún se conservan en el seno de su entresuelo, y que pasó a ser más tarde real ciudadela con Enrique V. Sería este rey quien, alrededor de 1594, ubicó en ella las primeras colecciones de arte antiguo y de los pintores de la corte de por aquel entonces. Así, hasta el Louvre de Napoleón, quien lo convertiría en Museo Central de las Artes. Cinco siglos ya de historia incluida la más reciente, la de la pirámide de cristal del arquitecto Ieoh Ming Pei de 1988 hasta nuestros días.

Una vez en el interior, habiendo entrado, bien por la Pyramide, más concurrida en días festivos, bien por Porte des Lions, o bien por la del 99 de Rue de Rivoli, podemos obtener el ticket, acceder a los pabellones Sully, Denon y Richelieu y comenzar nuestra visita, pero el cuadro más buscado del museo nos hará que sigamos el itinerario señalado atravesando el pasillo llamado de la Grande Galerie para finalmente llegar a la sala 13, en la zona de pintores españoles e italianos, y maravillarnos, al doblar la esquina de la citada galería, con la visión del retrato de la mujer de la sonrisa enigmática. Lisa Gherardini, la joven esposa del florentino Giocondo, es la gran obra maestra de Leonardo Da Vinci quien consiguió con la técnica de sfumato, es decir, difuminando y amalgamando los contornos del rostro, los objetos y el paisaje, un efecto soberbio que le ha valido para ser la pintura más importante de la historia.

El día siguiente, y como es costumbre por ser domingo, lo dediqué a visitar otra clase de templos, los del más etéreo espíritu, y en la mañana me dispuse a ver de cerca la basílica de Sacré-Coeur, en la altiplanicie de Montmartre, junto al barrio de los artistas que, quizá no expongan nunca en un museo que no sea el de esta próxima y colorista Place du Tertre aunque algunos tengan un gran talento, pero sí propician una grata contemplación en estos agradables días de primavera. Edificada por voto popular en 1870, tras la derrota de la guerra francoprusiana, esta iglesia posee desde sus exteriores unas magníficas vistas panorámicas de la ciudad y fue un magnífico aperitivo de lo que visitaría en la tarde. Sin embargo, no pude posponerlo más y antes me dirigí en el metropolitano parisino a la estación de los sueños, los de los impresionistas, al Musée d´Orsay, la estación del arte. A esa estación de ferrocarril que, construida en 1900 en la ribera del Sena, y nacida de la idea del arquitecto Victor Laloux, dejaba de funcionar como tal después de la II Guerra Mundial para pasar a albergar las pinturas de gentes como Monet, Sisley, Renoir, Degas, Van Gogh o mi apreciado Pissarro, del cual tengo en mi domicilio una reproducción de su obra titulada Gelée blanche, que, curiosamente, no se encontraba en el museo aquel día por estar en restauración. Mi deseo de ver este cuadro en su versión original se había visto lamentablemente truncado por estas casualidades del destino, tal vez en otra ocasión será. (…)

De esta forma comenzaba el relato que escribí en 2004 titulado ‘El Camino’, el mismo año al que hago referencia al principio de la narración de éste. Han pasado, pues, casi cinco años de aquel viaje, que más tarde se convirtió en relato, y de aquel deseo abandonado al olvido, cuando, estando en Madrid la pasada ‘Noche de los museos’, me decidí a acudir al Museo Thyssen-Bornemisza donde, de forma gratuita y en horario intempestivo, pude ver la magnífica exposición temporal que mostraba esta importante pinacoteca con el título de ‘La sombra’.

Para mi sorpresa, cedido expresamente para la ocasión por el Musée d´Orsay de París, allí estaba el cuadro de Camille Pissarro ‘Escarcha’, con su viejo labriego detenido en el tiempo, congelado en él como lo está también en la pintura el paisaje rural que retrató el pintor en 1873, capturando en ese instante del tiempo lo inasible, la luz verdadera y hasta el aire frío de la mañana que atería los campos de Auvers-sur-Oise.

Al igual que a todos nos sigue indefectiblemente nuestra sombra, me giré y estaba allí, que diría Monterroso.

jueves, 21 de mayo de 2009

William Blake “ilumina” el Petit Palais





PARÍS (Francia)/
Actualmente, y hasta el 28 de junio, el Petit Palais de París expone una compilación de obras del poeta, grabador, pintor e iluminador de libros inglés William Blake





“Quien no ve a una luz más clara y mejor que la
de nuestros ojos corruptibles, ése no ve nada”.
William Blake


El recientemente reformado y ampliado Petit Palais de París –construcción realizada por el arquitecto Charles Girault para la Exposición Universal de 1900–, como museo municipal de Bellas Artes integra, principalmente, dos fondos de arte. El arte antiguo hasta 1925 y posterior y el arte francés del siglo XIX, contando en esta última colección con algunas de las obras de artistas como Delacroix, Monet, Pissarro, Sisley, Renoir y Toulouse-Lautrec, entre otros. Además de piezas de pintura, escultura, grabados, mobiliario e incluso libros vetustos.

Tras cuatro años de renovación a cargo del Estudio francés Chaix et Morel, abrió de nuevo sus puertas en el año 2005, una vez subsanadas algunas deficiencias eléctricas y de seguridad que presentaba desde tiempo atrás.

El poeta y artista romántico William Blake (Londres, 1757-1827), más célebre por sus manuscritos iluminados como por ejemplo ‘El matrimonio del cielo y el infierno’, de 1793, rompió moldes en su tiempo con su ojo de visionario, pero también con sus textos.

Blake tuvo una gran influencia en los prerrafaelistas del siglo XIX y después de la modernidad representada por André Gide y André Breton y los surrealistas del siglo XX.

Otros quizá lo recuerden o lo ubiquen más por ser el autor de la reproducción, en forma de tatuaje, de uno de sus fabulosos y enigmáticos dibujos: ‘El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol’, que muestra en su espalda el atormentado protagonista de la película ‘El Dragón Rojo’, papel interpretado por el actor Ralph Fiennes.

El Petit Palais muestra ahora 150 dibujos, grabados, acuarelas, iluminaciones y libros del a todas luces místico William Blake cedidos excepcionalmente por los principales museos británicos para esta singular exposición que, según el propio Blake, revela un proceso pictórico de “proporciones de eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre”.

martes, 12 de mayo de 2009

Ha muerto hoy el “chico de ayer”

Muere el compositor triste y solitario de la ‘Chica de ayer’. Antonio Vega se ha ido para siempre. Ha abandonado este mundo descomunal en el que se sentía frágil. Tenía 51 años, un aspecto enjuto y quebradizo desde hacía mucho tiempo a causa de algunos excesos propios de alguien que ha vivido intensamente la vida.

Y aunque la suya era una muerte anunciada desde hacía unas semanas, todos los de su generación –entre los cuales me incluyo–, unidos por sus canciones eternas, disfrutando tanto su música con la que, como él, inexorablemente hemos ido cumpliendo años y que ahora ya se ha convertido en su legado artístico, no terminamos de creérnoslo.

Antonio Vega falleció esta mañana en Madrid víctima de una dolencia pulmonar. Llevaba días en estado crítico ingresado en el hospital Puerta de Hierro. En el momento de su muerte estaban junto a él sus hermanos y su novia.

Admirador de grandes músicos como Steve Howe o Larry Carlton, por ejemplo, él también fue un gran guitarrista, además de prolífico letrista autor de bellísimas metáforas sonoras como las patentes en temas como su inolvida- ble ‘Lucha de gigantes’.

La lucha de este gigante ha llegado a su fin, pero nos ha dejado un buen número de excelentes canciones. Primero, como líder del grupo Nacha Pop –liderazgo que compartía con su primo Nacho García Vega– y, después, desde el año 1988 en el que el grupo se separó definitivamente, como magnífico solista de una extraordinaria sensibilidad creativa.

La metamorfosis de Antonio Vega se tradujo, por tanto, en una evolución del pop enérgico y vitalista de los años de juventud –auspiciado por su primo Nacho–, a cantautor mucho más introspectivo.

Sin embargo, parece que fue ayer cuando te vi rasgueando tu guitarra, junto a tu grupo, en la discoteca 'Cerebro' de la calle Magallanes de Madrid, allá por el año 1980, el mismo año que comenzaba la brillante carrera musical de la banda.

Hasta siempre, Antonio.


Discografía

Como solista

Álbumes de Estudio
1991 - No me iré mañana
1994 - Océano de sol
1998 - Anatomía de una ola
2001 - De un lugar perdido
2005 - 3000 noches con Marga

Álbumes en Vivo
2002 - Básico (Concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid)

Recopilatorios
1992 - El sitio de mi recreo (Recopilatorio de sus mejores baladas)
1993 - Ese chico triste y solitario (Homenaje de varios artistas)
2004 - Escapadas (Disco de colaboraciones)

Con Nacha Pop

Álbumes de Estudio
1980 - Nacha Pop
1982 - Buena disposición
1983 - Más números, otras letras
1984 - Una décima de segundo
1985 - Dibujos animados
1987 - El momento

Álbumes en Vivo
1988 - Nacha Pop 1980-1988
2008 - Tour 80-08 Reiniciando

Con Un Mar al Sur

2008 - Un sueño compartido

miércoles, 22 de abril de 2009

Un psicopompo para Gaia


Coincidiendo con el Día de la Tierra, promovido por Gaylord Nelson, y con el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, promulgado por la UNESCO en París en 1995, la plataforma editorial on line Bubok publica la obra ‘El Sendero del Chamán’.

En el año 2002 –designado Año Internacional de las Montañas a instancias de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)–, y habiendo sido colaborador de Survival International, escribí el libro de viajes ‘El Sendero del Chamán’, que cuenta con el amable prólogo del médico, alpinista y escritor José A. Pujante Conesa, autor de numerosos libros y garante de Mountain Wilderness, entre otras cosas.

El libro tiene a las montañas y a otros territorios salvajes de la Tierra como principales protagonistas. Y es que en estos tiempos, antes al contrario, no dejan de serlo por verse amenazados sus ecosistemas y poblaciones indígenas. De hecho, desgraciadamente, los glaciares están en franca regresión desde hace tiempo –como claro síntoma indicativo del cambio climático, con las graves repercusiones que ello conlleva, como el patente aumento de desastres naturales–, además del precario desarrollo sostenible de estas zonas, sus recursos y biodiversidad.

En la obra, que considero que quiere recoger –sin pretender ser un sesudo ensayo sino un trabajo de investigación antropológica– una serie de analogías y afinidades entre esas poblaciones indígenas, algunas de ellas muy dispares, describo las observaciones documentadas tomando como hilo conductor el viaje del poblamiento del continente americano y la figura del chamán, de origen paleo-siberiano, y la práctica del chamanismo por parte de esas tribus, al tiempo que hago énfasis en la rica y variada etnobotánica del orbe, sin obviar el espinoso asunto de los alucinógenos, que constituye una innegable realidad ancestral de los pueblos, de sus religiones, sus costumbres y sus modus vivendi.

Asimismo –teniendo presente en la obra la hipótesis de Gaia– quiero hacer un alegato ecologista haciéndome eco de las legítimas reivindicaciones de estas sociedades que, aunque primitivas, tenían –y tienen– una conciencia superior en armonía con su entorno natural, así como un profundo respeto por la naturaleza. Reivindicaciones éstas tan actuales hoy en día, en pleno siglo XXI, en los estertores de la era del petróleo y cuando estamos al borde del colapso medio-ambiental propiciado por el tan vituperado calentamiento global y sus graves consecuencias.

Y así, en el curso de este fabuloso viaje iniciático, el relato nos transportará al Khan Tengri de los mongoles; al Popocatepetl y las sierras de México; al sagrado Monte Kailas, en el ámbito de la religión chamanística Bön-Po; a los montes de Altai o las montañas siberianas del primitivo origen del chamanismo. Más allá del estrecho de Bering, acometeremos el monte McKinley, en Alaska; las Rocosas; el monte Shasta, en California; los volcanes de Centroamérica; la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia; los tepuyes de Venezuela, como el Auyantepuy o “montaña del diablo”; los volcanes de Humboldt: Cotopaxi, Chimborazo, etc. Después surcaremos los Andes de los Incas y el auténtico fin del mundo: la Patagonia, con sus picos y cerros, verdaderos “gritos de piedra”, sin olvidar hacer mención de las selvas de Sudamérica y África, para terminar allí donde empezó la historia de la Humanidad. Documentando al amable lector sobre el Gran Viaje del poblamiento del continente americano, eje central de este libro.

De igual manera, es obligado también hacer mención de los científicos y pensadores que han influido en el análisis de la evolución y conoceremos al antropólogo C. Castaneda, al etnomicólogo R.G. Wasson; los doctores y químicos R. Heim y A. Hofmann; al noruego C.S. Lumholtz y su periplo por la Sierra Madre Occidental; al viajero del silencio, el ruso N. Roerich; a Marco Polo; al pionero montañero y aventurero H. Harrer; a la doctora en psiquiatría O. Kharitidi; a Edward S. Curtis y su gran trabajo documental acerca de los indios norteamericanos; a varios misioneros y su encuentro y choque cultural con el indio aborigen; al célebre Humboldt, ya citado; al filósofo Mircea Eliade; al antropólogo Lèvy Strauss; a Hiram Bingham, el descubridor científico de Machu Picchu; a otro antropólogo contemporáneo, W. Davis; al escritor viajero Bruce Chatwin y al poeta Henry Michaux; al alpinista Reinhold Messner y a otros temerarios exploradores del abismo que se adentran en la inhabitable atmósfera de la llamada “zona de la muerte”, más allá de los 7.000 metros de altitud…

'El Sendero del Chamán' está disponible en Bubok

martes, 14 de abril de 2009

Antonin Artaud, el poeta maldito, enfermo y loco



Una exposición en la Casa Encendida de Madrid reúne por primera vez los delirantes dibujos del atormentado poeta francés.



No ha quedado demostrado, ni mucho menos, que el lengua-je de las palabras sea el mejor posible. Antonin Artaud


Este aforismo de Artaud revelaba una obviedad, la que se desprende de otro muy popular y semánticamente análogo, el dicho “una imagen vale más que mil palabras”. Quizá por eso Artaud fue autor de una importante obra gráfica y participó como actor en numerosas películas como ‘La Pasión de Juana de Arco’, de Carl Thedor Dreyer o el ‘Napoleón’ de Abel Gance.

El también dramaturgo, ensayista, novelista y director escénico francés, nacido en Marsella en 1896 y fallecido en París en 1948, Antonin Artaud, es actualmente recordado –como ocurrió en 2006 con el también viajero experimental, poeta y artista coetáneo, e igualmente entusiasta del surrealismo, Henri Michaux– con la exposición que sobre él se presenta en la Casa Encendida de Madrid.

Si Michaux había viajado a Ecuador y probado las drogas autóctonas para más tarde escribir su obra titulada igual que el país andino, el atormentado Artaud se interesó por la cultura ancestral mesoamericana de los indios Tarahumaras –pues la considera superior a la de Occidente– y para ello, en 1936, viaja a México y convive durante varios meses con los llamados rarámuris, experimentando con el peyote. Fruto de esa experiencia es su obra ‘Los tarahumaras’.

Cuando regresa a Francia, sintiéndose perturbado, es ingresado en un psiquiátrico, en el que permanecerá por un periodo de diez años.

Con el título ‘Artaud’, en la Casa Encendida se muestran las obsesiones y delirios del heterogéneo y revolucionario pensador plasmados en unos desgarradores dibujos, en ocasiones difíciles de digerir, pues la mayoría de los que se pueden ver en la exposición fueron realizados en el psiquiátrico de Rodez. Pero suponen la primera retrospectiva sobre la obra gráfica del artista francés, que cuenta con la colaboración de la Bibliothèque Nationale de France, del Centre Georges Pompidou de París y el Musée Cantini de Marsella.

Para profundizar más en los viajes experimentales de Michaux y otros exploradores del abismo, como también lo fue Antonin Artaud, leer la obra ‘El Sendero del Chamán’, disponible en breve en Bubok.


‘Artaud’
La Casa Encendida
Ronda de Valencia, 2
Madrid
Del 03.04.09 al 07.06.09