martes, 11 de agosto de 2009

El poeta del Hotel Esmeralda


Alejandro Calderón es un poeta peruano nacido en 1960 que lleva casi 30 años viviendo en París.

Estudió filosofía en la Universidad de París VIII y literatura comparada en la de París III. Ha publicado los poemarios “Transmigración” traducido y con prefacio de Claude Couffon, París (1992), “Parution de Nazca”, traducido y con prefacio de C. Couffon, París (1994), “A través de la penumbra”, traducido por C. Couffon e introducción del crítico literario peruano, Américo Ferrari, París (1996), “Pestañeo de la nada”, traducido por C. Couffon, introducción de A. Ferrari, París (2000). Hay que decir que al hispanista, traductor y también poeta Claude Couffon, ya jubilado como catedrático de literatura española e hispanoamericana en la Sorbona, se le rindió un merecido homenaje el 21 de mayo de 2008 en la Casa de América de Madrid.

No siendo un “pituco” (adinerado, pudiente), Alejandro Calderón dejó su humilde Arequipa natal para encontrar la vida luchando en la ciudad del Sena. En el París de las maravillas, de las oportunidades, pero, por qué no admitirlo, también de muchos sinsabores y desengaños. Aunque, como él mismo dice, lo hizo siguiendo los pasos de su admirado César Vallejo: “Vallejo se vino buscando a París, y yo lo hice buscando a Vallejo”. Las escasas dulzuras que la vida propició a Vallejo fueron las que obtuvo de las naranjas con las que solía alimentarse en la penosa precariedad en la que a veces vivió, pero también las que le depararon sus conquistas amorosas. En lo segundo, Alejandro no es menos que su mentor; con el desparpajo que le permite su buen francés, y animado por los efluvios de los caldos galos que degustamos aquella mañana de septiembre, de eso puedo dar fe.

También ejerció de excelente cicerone, y en nuestro paseo por la ciudad –el cual incluyó el bonito Jardín de Luxemburgo y los bulevares de Saint-Germain y Montparnasse– me presentó, en la Rue de Rennes, a un poeta anónimo. Un hombre de pelo blanco que pasaría por un clochard de no ser porque vestía totalmente de negro –como solían hacerlo en su época los existencialistas–, y al que yo he apodado “el poeta gótico de la Rue de Rennes”, que limpiaba meticulosamente sus zapatos de gamuza como si fueran los de un dandi, y que nos recitó una poesía titulada La lumière amoureuse a cambio de unas monedas. Oírle recitar con su personal timbre de voz era como escuchar un mantra que trascendía su musical cadencia.

“Un hombre puede pasar dos días sin comer, pero no sin poesía”, afirmaba convencido el poeta dandi francés Charles Baudelaire, autor de ‘Las flores del mal’.

Legatario del patrimonio poético de su compatriota, amén de otras lecturas líricas como las del citado Baudelaire o también Rimbaud, entre muchos otros, Alejandro atesora esa herencia en su corazón como algo íntimamente propio que le impulsa a escribir su personal poesía como tocado por el espíritu de Vallejo, en quien ha visto siempre un querido ejemplo que le ha insuflado su aliento poético y vital. Hasta hace poco tiempo, según me confiesa, tenía por costumbre ir todos los domingos a visitar su sepultura, como en una liturgia sentimental, pero también a leer o a escribir en la quietud, apenas alterada por el trino de los pájaros, del camposanto de Montparnasse.

Nos conocimos hace unos años en el Hotel Esmeralda, que es donde está empleado, y por el que ha visto pasar a estrellas como la actriz Claudia Cardinale, el dibujante Hugo Pratt o el actor Keanu Reves. Situado en pleno centro histórico, frente a la catedral de Nôtre-Dame y junto a la vieja librería inglesa Shakespeare & Co, propiedad de un supuesto nieto del poeta norteamericano Walt Whitman, que ahora administra su hija Sylvia (nombre inspirado en la Sylvia Beach original propietaria de la Shakespeare & Co de los tiempos de Joyce o Hemingway, y que por entonces se encontraba en 12, Rue de l´Odeon), en su acogedora recepción hemos charlado sobre literatura o poesía mientras compartíamos una botella de vino. En aquella ocasión me reveló que, para él, “la Poesía era un bulevar… hacia el Infinito”.

“En la cadencia rítmica del verso, hallarás la verdad del Universo”, dijo el poeta.

A finales del año 2007, Alejandro Calderón fue entrevistado por la escritora colombiana Laura Restrepo, que se personó en el hotel. Fruto de ese encuentro es el artículo que publicó EL PAÍS en su suplemento literario titulado “Cucaracha blues” (ver Babelia del 12 de enero de 2008), sobre los miles de latinoamericanos que visitan la tumba de César Vallejo en el cementerio parisino de Montparnasse, el único lugar de Europa donde no se les pide visado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

'Suzanne' y Leonard visitan España





















El día 1 de agosto dio comienzo en León el primero de la serie de conciertos que ofrece en nuestro país el legendario cantautor Leonard Cohen.

La primera vez que escuché a Leonard Cohen, y la siguieron muchas más, fue en casa de un amigo que se sabía la letra completa de la famosa ‘Suzanne’, y siempre que ponía el vinilo en su pick up la cantaba. Como lo hacía con las de Iain Matthews de aquel ‘If you saw thro' my eyes’ de 1971, editado por Vertigo. Por cierto, el mismo Matthews de Magna Carta, ex miembro de Fairport Convention, que también colaboró en 2001 con Elliott Murphy en su ‘La terre commune’.

El disco de Leonard Cohen –y otros que por entonces eran de grueso vinilo– para mí marcó una época, no sólo en el sentido musical, sino por lo que, además, culturalmente representaba Cohen en ese tiempo, que no difiere mucho de lo que en esencia sigue personificando ahora, con la perspectiva del tiempo y una larga trayectoria discográfica a sus espaldas, y el amor, el sexo o la religión como constantes en sus líricas letras.

Sin duda, ‘Suzanne’ fue el primer gran éxito de este poeta, novelista y cantante canadiense, nacido en Montreal en 1934. Cuando la compuso, allá por 1966, la escribió pensando en Suzanne Verdal, la mujer de un íntimo amigo escultor con la que tomaba té con pedazos de naranja mientras ambos contemplaban sentados en el muelle el fluir del río Saint Lawrence, en Montreal. Una guapa joven hippie que se convirtió en su musa y la de otros muchos poetas de la época beatnik. Pero su amistad hacia ella fue platónica, nunca mantuvieron relaciones; como dice en la letra la canción, la “tocaba sólo con la mente”. Algo parecido me ocurría a mí con la hermana de mi adolescente amigo, algo mayor que él, cada vez que iba a visitarlo a su casa y ponía la canción en el viejo tocadiscos. ¡Suzanne, oh Suzanne…!

La verdadera protagonista de la canción homónima, al parecer, comenzó sin nada, no tuvo gran cosa y continuó perdiéndolo todo. Era poco menos que una indigente, una perdedora que vivía en su autocaravana de madera rodeada de gatos cuando la entrevistó la cadena de televisión CBC. Por entonces habitaba en Venice (California), quizá atraída por el clima y el dulce sabor de las naranjas californianas, como le ocurría a César Vallejo en París con la leche y las mandarinas que le servían de sustento.

Pero, por esas paradojas de la vida, actualmente se rumorea que es Leonard Cohen quien ha perdido cinco millones de dólares que tenía como plan de pensiones por una mala maniobra de su hasta entonces manager, Kelley Lynch. Otras fuentes indican que fue el propio Cohen quien habría invertido en los bonos del doloso financiero Bernard Madoff…, la cosa aún no está muy clara.

En París también, el año pasado, Cohen cantó una vez más ‘Suzanne’, con sombrero y acompañado de la guitarra. Fue en la mítica sala Olympia, ante un público que, por su edad, bien podrían ser sus nietos, sin que ello implique desconocimiento de la materia ni de la discografía del cantautor canadiense ni mucho menos.

El pasado 1 de julio dio comienzo, en el Lanxess Arena de Colonia (Alemania), ante un público de incondicionales y nostálgicos, su gira europea. La misma que le ha traído a nuestro país y cuyas fechas serán, además de la pasada actuación en León el día 1 de agosto, Palma de Mallorca 11/08, Vigo 13/08, Girona 15/08, Madrid 12/09, Granada 13/09, Zaragoza 15/09, Bilbao 17/09 y Barcelona 21/09.

Discografía

Songs of Leonard Cohen (1968)
Songs from a Room (1969)
Songs of Love and Hate (1971)
Live Songs (1973)
New Skin for the Old Ceremony (1974)
Death of a Ladies' Man (1977)
Recent Songs (1979)
Various Positions (1984)
I'm Your Man (1988)
The Future (1992)
Live in Concert (1994)
Field Commander Cohen: Tour of 1979 (2001)
Ten New Songs (2001)
Dear Heather (2004)
Live in London (2009)

Bibliografía traducida

Flores para Hitler, Visor
El libro del anhelo, Lumen
La energía de los esclavos, Visor
La caja de especias de la tierra, Visor
Comparemos mitologías, Visor
Parásitos del paraíso, Visor
Memorias de un mujeriego, Visor
Poemas escogidos + Nuevos poemas, Editorial Plaza y Janés
El libro de los salmos, Editorial Fundamentos
Canciones, Editorial Fundamentos
Canciones II, Editorial Fundamentos
El juego favorito, Editorial Fundamentos
Los hermosos vencidos, Editorial Fundamentos
Un acorde secreto, Editorial Celeste
Canciones y nuevos poemas, Editorial Edicomunicaciones

‘Suzanne’ (en español)

Suzanne te lleva abajo,
hacia su lugar cerca del río.
Puedes oir las barcas pasar.
Puedes pasar la noche junto a ella.
Y sabes que está medio loca,
pero por eso mismo quieres estar allá.
Y te alimenta con té y naranjas
que trajo desde la China.

Y justo cuando tratas de decirle
que no tienes amor para darle
te introduce en su longitud de onda
y deja que el río conteste
que siempre has sido su amante.

Y quieres viajar con ella,
y quieres viajar a ciegas,
y sabes que confiará en tí
porque has tocado su cuerpo perfecto
con tu forma de pensar.

Y Jesús era un navegante
cuando caminaba sobre las aguas.
Y pasó largo tiempo observando
desde su solitaria torre de madera.
Y cuando supo al fin con certeza
que sólo los que se ahogaban podían verle,

dijo: "Todos los hombres serán navegantes
hasta que el mar los libere.
"Pero él mismo estaba roto
mucho antes de que el cielo se abriera.
Rendido, casi humano
se hundió entre tu sabiduría como una piedra.

Y quieres viajar con él,
y quieres viajar a ciegas,
y sabes que podrás confiar en él
porque ha tocado tu cuerpo perfecto
con su forma de pensar.

Ahora Suzanne te toma de la mano.
Y te conduce hacia el río.
Lleva pieles y harapos
de los almacenes del Ejercito de Salvación.

Y el sol cae como la miel
sobre nuestra dama de la bahía.
Y te muestra dónde has de mirar
de entre la basura y las flores.

Hay héroes entre las algas,
hay niños en la mañana
que tienden hacia el amor.
Y lo harán así por siempre
mientras Suzanne sostenga el espejo.

Y quieres viajar con ella,
y quieres viajar a ciegas.
Y sabes que puedes confiar en ella
porque ha tocado tu cuerpo perfecto
con su forma de pensar.

Más información

Página web oficial de Leonard Cohen

Fotografía de Leonard Cohen © Marko Kulik