domingo, 21 de marzo de 2010

Vila-Matas presentó ‘Dublinesca’


Se ha escrito mucho sobre el azar, la casualidad o las sorprendentes coincidencias que, quien más quien menos, todos hemos vivido alguna vez. Desde una perspectiva científica, como así lo hiciera el psiquiatra suizo Carl G. Jung, o en el ámbito de la literatura, como es el caso del escritor norteamericano Paul Auster, muchos han sido los que han reparado de forma especial en ellas; de una forma más cotidiana quizá, todos hemos sido o seremos alguna vez en nuestras vidas testigos de esas “sincronías del destino”.

Personalmente, la curiosa coincidencia metaliteraria que he tenido la ocasión de presenciar y vivir en carne propia se produjo el día 23 de diciembre de 2007. Estando en París, tomando un café en Les Deux Magots, cuando eran exactamente las 17´30 horas, vi entrar en el establecimiento, por la puerta del chaflán y acompañado de una mujer a la que no tengo el gusto de conocer (más tarde he sabido que se trataba de su mujer, Paula de Parma), al escritor catalán Enrique Vila-Matas.

En aquellos momentos yo leía El País del día anterior, es decir, el del sábado, pues lo había comprado en domingo debido a que, estando unos días de asueto en París, me había olvidado totalmente de hacerlo cuando correspondía. Lo encontré por casualidad en un quiosco de periódicos del bulevar Saint-Michel, y lo había comprado principalmente por el suplemento literario Babelia. Pero unas páginas más adelante, mientras daba un repaso a sus titulares, pronto comprendí, o supuse, que, sin duda, Vila-Matas estaba en París debido a una desafortunada razón: su editor francés, “Christian Bourgois, había fallecido en París a los 74 años”, como pude comprobar en el artículo del periódico que tenía entre mis manos en aquel instante.

Y es que, como dice el propio Vila-Matas, “hay episodios de nuestra vida dictados por una discreta ley que se nos escapa”.

Tiempo después, con ocasión de la presencia del escritor en Madrid para presentar su libro ‘El viento ligero en Parma’ (conjunto de relatos, ensayos y reflexiones sobre escritores, libros, anécdotas y ciudades), que editó Sexto Piso en 2008, le comenté que nos habíamos visto en dos ocasiones: primero, en la Complutense, con motivo de su coloquio sobre Marguerite Duras; y segundo, naturalmente, le hablé de nuestro casual, y para mí más que anecdótico, encuentro en París antes referido.

Sin embargo, Vila-Matas me aclaró que él tenía ya programado de antemano ese viaje a París con su mujer, antes de conocer la noticia del fallecimiento de su editor francés, Christian Bourgois. Si bien sabía perfectamente que padecía una enfermedad desde hacía algún tiempo, y estaba al corriente de su precario estado de salud. Coincidiendo las fechas de su estancia en la capital gala con la de la luctuosa noticia del fallecimiento. En un año infausto, por ser también el de la muerte del escritor Julien Gracq, el 22 de diciembre, es decir, el día anterior al de nuestro encuentro en Les Deux Magots, y que el escritor me recordó en aquella breve charla tras la presentación del libro en Madrid. Un libro en el que precisamente recoge de forma cotidiana sus impresiones acerca de escritores como Bolaño, Gombrowicz, Beckett, Pitol o Pessoa, entre otros.

El pasado día 18 de marzo, de nuevo en el foro de la Universidad Complutense de Madrid, en la sala de la biblioteca histórica Marqués de Valdecilla, en esta ocasión acompañado del escritor Ray Loriga, Enrique Vila-Matas presentó su última y esperada novela ‘Dublinesca’, editada ahora por Seix Barral, su nueva editorial tras la polémica marcha de Anagrama, al parecer por un “incidente”, como medio aclaró en el acto el escritor catalán.

En el turno de preguntas, al finalizar el coloquio, alguien del público formuló la consabida pregunta respecto a Herralde:

Pregunta: Maestro Vila-Matas, ¿el personaje de Samuel Riba, el del editor, está inspirado en su editor de toda la vida, Jorge Herralde?

Respuesta: Eso se ve claramente en la primera página del libro. Samuel Riba está arruinado y, que yo sepa, Jorge Herralde no.


Más información

Página web oficial de E. Vila-Matas


Enlace de interés
Enrique Vila-Matas and Paul Auster in Conversation


Fotomontaje: fotografías (detalle)
© Xavier Torres-Bacchetta
© Archives du 7eme Art/Photos/Alamy

sábado, 13 de marzo de 2010

El retrato de Amélie Nothomb

“Hay gente que nos tacha de provocadores, pero creo que más que una provocación, nuestras obras expresan una forma de ver la vida de forma más abierta y comprensiva. Nuestro trabajo se dirige a todo el mundo y trata de comprender las diferencias. Es un alegato por la tolerancia”. Pierre et Gilles.

El kitsch con reminiscencias “ouka leelianas” de Pierre et Gilles, ha sido elegido en esta ocasión para ilustrar con acierto la portada de la última novela de Amélie Nothomb, Le fait du Prince, editada en España con el título ‘Ordeno y mando’, en la que la escritora nos sumerge de nuevo en una original atmósfera entre kafkiana y absurda, para narrar una sorprendente historia de amor.

Una novela negra que empieza con un invitado asesinado en la casa del anfitrión, que curiosamente resuelve la situación haciéndose pasar por el muerto, y un misterioso consejo que alguien da durante la cena que allí se celebra:

“Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía”…

Pierre y Gilles son dos fotógrafos franceses que llevan más de 30 años reinventando la fotografía popular con una estética que quiere ir más allá de lo kitsch. Para ello comenzaron rompiendo los moldes de la por entonces de moda fotografía en blanco y negro, dotando a sus fotos de un velo de irrealidad. Sus trabajos han sido destinados a campañas gráficas de diversa índole, desde la revista Playboy o Cover Arts, a portadas de discos de Amanda Lear, o los desfiles de moda de Thierry Mugler.

Abanderados del orgullo gay, han fotografiado a personajes de todo tipo, desde Serge Gainsbourg o la actriz Catherine Deneuve, a Madonna. Siempre con un estilo barroco y artificioso como lo es, por cierto, también la reciente fotografía de la española Ouka Leele, ‘El pequeño príncipe’. En ambos estilos fotográficos la práctica habitual ha sido siempre el retoque a mano, coloreándolas con pinceles, si bien en los últimos tiempos se viene empleando asimismo el tratamiento digital.

Sin tabúes ni límites –inspirados en el cine, la televisión o la música–, los elementos recurrentes en la fotografía de estos artistas van desde la utilería sadomasoquista, la imagineria del arte religioso o la iconografía marinera, al erotismo del burlesque.

Enlaces de interés
Fotografías de Pierre et Gilles
'Ordeno y mando' de Amélie Nothomb
Foto de Amélie Nothomb © Môsieur J.

jueves, 4 de marzo de 2010

Freya y 'El Anillo de Fuego’



Un terremoto de 8,8 grados Richter ha sacudido Chile y desplazado el eje de la Tierra ocho centímetros.

La naturaleza o Gea, o quizá la Gaia de J. Lovelock; la Pachamama de quechuas y aymaras, o la Madre Tierra –donde las gentes que habitan estos enclaves andinos viven con una gran espiritualidad–, ha mostrado aquí su colosal poder interior. Unas veces exhalando, a través de sus volcanes, gases, vapores, lava y materias ígneas, según sea su estado; pero otras, como ha sido en esta ocasión, de nuevo se convulsiona en forma de terremoto. En el perímetro geológico de la cordillera chilena, y a escasos días del gran cataclismo de Haití.

El llamado ‘Cinturón de Fuego’, situado en el Océano Pacífico, abarca las costas de Chile, Perú, Ecuador, Colombia, todos los países centroamericanos (Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) México, los Estados Unidos, Canadá, luego dobla a la altura de las Islas Aleutianas y baja por las costas e islas de Rusia, China, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Australia y Nueva Zelanda.

En el Cinturón de Fuego del Pacífico convergen algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo. Las placas de la corteza terrestre se van hundiendo irre-misiblemente en otras placas, y este fenómeno va acumulando grandes tensiones que deben liberarse en forma de sismos. Según los geólogos, el 90% de la energía sísmica mundial se libera en esta parte del planeta.

Pero por muchas descripciones científicas que los expertos nos aporten, sólo quienes han vivido en sus carnes un terremoto, saben a ciencia cierta lo que es y lo que sus efectos suponen. La escritora chilena de poesía, Freya Hödar, ha padecido éste último sismo cuando se encontraba en Santiago, la capital de Chile, y así me lo relató de primera mano.


“La verdad, Fernando, las cosas que veo por mi región, mi ciudad, no son ni la mitad de lo que pudiera ser un impacto fotográfico, en el lugar geográfico donde hubo terremoto y maremoto, allí no quedó nada, ni puertos, ni playas, ni calles, ni casas, y el ambiente es de asco. Los peces que dejó el maremoto se pudren junto con los muertos a los que no se sabe donde darles entierro, pues hasta los cementerios han sido destrozados, los huesos de los muertos repartidos por todos sitios. Luego la pérdida de seres queridos que tienes a ojos vista, pero el dolor de los familiares de los desaparecidos es brutal, porque no tienes evidencia sino sospecha llena de ilusiones... Es brutal. Reos de las cárceles se escapan, viene luego la parte animal descerebrada del ser humano, el saqueo a mano armada, no sólo a supermercados, tiendas, etc, sino a los pobladores que cuidan las pocas pertenencias que rescataron y que duermen al lado de estas para no tener la sensación de haberte quedado sin nada de nada y luego se van a los barrios para asaltar las casas, es ahí donde entro a veces en pánico. A veces en las noches cuando siento ruidos me da miedo, aunque no soy miedosa. Y el corte de la energía eléctrica es constante, eso me pone nerviosa, pero en fin...

Vienen las enfermedades, pues no hay abastecimiento y el hambre te deja comer todo, lo podrido, lo que encuentras de la tierra, en fin, hasta los ratones hacen fiesta de miedo. Eso es en los lugares geográficos donde hubo terremoto y maremoto. Viña del Mar sólo sufrió terremoto, los edificios se “sentaron” vergonzosamente, se inclinaron hacia delante. Y ver las caras de la gente cuando los hacen desalojar sus departamentos, sin tener idea de adónde se van, dónde dejarán sus cosas, y quién les responderá algún día por sus propiedades…

Desde mi balcón veo todos los barcos cargueros a la deriva en medio del mar, el puerto está cerrado, una ola arrasó con maquinaria, es bonito el espectáculo, pero cuando sabes el porqué estremece. Es hermoso también ver cómo la juventud de las universidades coopera, se organizan para la ayuda voluntaria. Me he ido a inscribir a la Cruz Roja, pero es tanta la gente que desea cooperar que creo ha sido más bien un saludo a la bandera, pero al menos algo es algo.

Fallecidos hay 796 personas, es la cifra hasta el momento, pero falta mucho por encontrar y muchísimos desaparecidos.

El coletazo del maremoto en Viña del Mar produjo grandes marejadas, nada más, además en Viña del Mar fue grado 7.5°, en Santiago, que fue donde me pilló, fue 8.5°, ondulante y con un estremecedor ruido subterráneo

No hay abastecimiento aún, y se aprovechan, no aceptan cheques sino cash, suben los precios de todo, es decir da una ira que ni te digo, una impotencia bárbara y yo que soy mula doy la media vuelta y no compro nada, será hasta que me queden salchichas y huevos... Total me siento privilegiada después de ver tanto horror, horror que da miedo.

Un abrazo amigo, gracias por acompañarme”.


Un abrazo, Freya.


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Poemas de Freya Hödar Nistal