martes, 11 de febrero de 2014

A Claude Couffon, in memoriam


A finales del pasado año fallecía a la edad de 87 años el poeta y ensayista Claude Couffon, en Caen, la importante capital normanda. En la misma ciudad, prefectura del departamento de Calvados, en la que nacería un 4 de mayo de 1926.

Con su muerte desaparece uno de los principales hispanistas franceses del siglo XX, traductor de numerosos autores españoles y latinoamericanos, a quienes a lo largo de su vida y hasta el final de sus días abrió generosamente las puertas de su país.

Hay que decir que a Couffon, por entonces ya jubilado como catedrático de literatura española e hispanoamericana en la Sorbona, se le rindió un merecido homenaje el 21 de mayo de 2008 en la Casa de América de Madrid. Si bien a título póstumo no ha habido muchas muestras de reconocimiento de su labor por parte de los medios de comunicación internacionales.

Personalmente tuve noticia de su fallecimiento, en concreto el 18 de diciembre pasado, por mi amigo el poeta peruano Alejandro Calderón, quien me lo comunicaba un tanto tardíamente, hace apenas unos días.

En la misma línea que otros especialistas en literatura hispana y latinoamericana como Claude Fell, Marcel Bataillon, Louis Panabière, Valery Larbaud, Jacques Gilard o Roger Caillois, su carrera la iniciaría con sus propias y pioneras investigaciones sobre la muerte de García Lorca, luctuosa víctima del fascismo franquista. Hace unos años, con motivo de las nuevas indagaciones en busca de los restos del poeta andaluz, algo que molestaría a los nostálgicos de la dictadura, Couffon se personó en el lugar de los hechos en España, siendo entonces entrevistado por la prensa española sobre ello.

En sus tiempos como profesor en la Sorbona, Couffon tradujo y difundió en Francia a diversos autores latinaomericanos como César Vallejo, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Asturias o Gabriel García Márquez, entre otros autores del boom latinoamericano y posteriores; también traduciría a otros menos conocidos como es el caso del propio Alejandro Calderón, así por citar solo algunas de sus obras se encontrarían “Transmigración”, con prefacio de Claude Couffon, París (1992); “Parution de Nazca”, igualmente con prefacio de Couffon, París (1994); “A través de la penumbra”, con introducción del crítico literario peruano, Américo Ferrari, París (1996); “Pestañeo de la nada”, también con introducción de Ferrari, París (2000)… etc.

A modo de pequeño pero sentido homenaje a su querido amigo y traductor, gran amante del vino, la amistad y las mujeres, Alejandro Calderón me enviaba hace unos días por correo electrónico un poema in memoriam que formará parte de un nuevo libro ahora en gestacion, “Memoria del Olvido”, y que a continuación transcribo.

“Claude Couffon”

En la oscura rama de la noche,

lejano ya a las lenguas de Occidente,

pasas con soltura de una nube

a otra, con el ceño sombrío

de generosa parra. Verde el marco

de la nostalgia, la luz en ángulo

en tus codos, suspende tu presencia

transitoria, bruñida de palabras

en los reflectores; y en chorro

que desgarra lo espectral, los neones

de tu anecdotario, empastan con rubor

el volumen. Adverso a la fanfarronada

y lo deslumbrante, la injuria 

de los astros remotos, hará trizas

la coraza del recuerdo; mas 

tu versión, atoldada en la inmensidad,

vencerá a la epístola ramosa

de granizo. Cultivaba sutil ceniza

su relumbre azul, fuente de su conmoción

aguda, destilada en incesante sensualidad,

en la rama oscura de la noche.

Alejandro Calderón

Fotografía de A. Calderón (1994) © Miguel Cartolini