Del 26 de febrero al 24 de mayo, el centro KBr de la Fundación Mapfre en Barcelona nos muestra una selección de instantáneas del fotógrafo norteamericano Walker Evans.
La exposición ‘Walker Evans: Now and Then’, comisariada por David Campany, director creativo del ICP (International Center of Photography) de Nueva York, presenta una amplia revisión de su obra y de su notable influencia en posteriores generaciones de artistas.
La muestra reúne fotografías y
proyectos clave que recorren toda su trayectoria –desde los autorretratos de
los años veinte hasta sus experimentos con Polaroid en los setenta– junto con
libros y publicaciones que reflejan su inagotable capacidad de observación. A
través de este conjunto, la muestra revela a un creador que no sólo documentó
el mundo que le rodeaba, sino que también invitó a cuestionar la naturaleza de
la fotografía y la propia percepción de la realidad.
Walker Evans (San Luis,
Missouri, 1903 - New Haven, Connecticut, 1975) es uno de los grandes cronistas
visuales estadounidenses del siglo XX y una figura esencial de la fotografía
moderna. Sus imágenes, de apariencia sencilla pero de profunda complejidad,
retratan con lucidez la vida cotidiana, los paisajes urbanos y los rostros
anónimos de un país en transformación. Pionero del estilo documental, Evans
combinó una mirada directa y austera con una curiosidad inagotable por los
signos de la cultura popular, que le llevó a definir una época al tiempo que la
cuestionó.
Walker Evans se inició en la fotografía en la década de 1920, desarrollando una extensa carrera que abarcaría más de cincuenta años, tiempo en el que realizó algunas de las instantáneas más reconocidas de la iconografía popular. Walker Evans abordó numerosas temáticas, desde instantáneas callejeras tomadas de manera furtiva, hasta estudios meticulosos y exactos de arquitectura, si bien durante mucho tiempo, sus imágenes más conocidas fueron las que tomó en el sur de Estados Unidos a partir de 1930. Walker Evans también adoptó nuevos avances artísticos y técnicos. Pero lo que unificó toda su producción fue un apasionado interés por el aspecto y la esencia de la vida cotidiana en una sociedad cada vez más obsesionada por lo nuevo e inmediato.
Uno de los rasgos que confieren relevancia al trabajo de este fotógrafo, y que sin duda ha contribuido a convertirle en una de las personalidades más influyentes en el panorama internacional, es su actitud reflexiva hacia el medio fotográfico. Esta postura le distanciaba de un modo de hacer teatral o con tendencia al artificio, en favor de una naturalidad sincera, analítica e incluso lírica, aspecto directamente relacionado con la preocupación del artista por el contexto en el que sus imágenes eran concebidas.
En 2009, Fundación Mapfre inauguró su programación de fotografía con una retrospectiva dedicada a Walker Evans. Ahora, dieciséis años después, la institución propone una nueva lectura del trabajo de este relevante artista y muestra cómo su obra sigue vigente hoy en día.
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Fotografía ‘Subway Passengers’, New York (1938) © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art







