Este fin de semana se inauguró
la décima edición de este festival que este año reúne 52 exposiciones
presentadas en varios espacios de arte contemporáneo, como galerías particulares,
centros de arte y museos, cada uno de ellos ofreciendo una perspectiva única
sobre el medio fotográfico.
Hasta el 22 de febrero de 2026,
más de un centenar de artistas —la mitad de ellos belgas— muestran la riqueza y
diversidad de un lenguaje visual que está profundamente arraigado en nuestro
tiempo, llegando a un numeroso público cada vez mayor y curioso. El PhotoBrussels
Festival contará con 52 exposiciones en diversos puntos de la ciudad para ofrecer
al aficionado la oportunidad de sumergirse en imágenes que perduran, provocan e
inspiran.
Cada día en el mundo se incorporan
aproximadamente 95 millones de fotos solo a Instagram, una cifra que subraya el
doble papel de la fotografía como expresión íntima y memoria colectiva. En esta
era digital, de redes sociales y nuevas tecnologías, existe una cultura de la
imagen tan saturada que la fotografía, que debería seguir siendo fruto de la
práctica artística del fotógrafo, se desvirtúa
hasta el punto de quedar reducida a la simple inmediatez, a unos efímeros “me gusta” en las redes sociales, y a otras banalidades
temporales.
No obstante, PhotoBrussels nos
recuerda la capacidad perdurable del medio fotográfico para ralentizar el
tiempo, transformar nuestra percepción y forjar así conexiones a través de la
experiencia. En esta ciudad, la fotografía se afirma no como un complemento de
la vida, sino como una lente a través de la cual se puede explorar e imaginar
el mundo interpretado con una nueva óptica.
La escena fotográfica belga,
como de nuevo es patente en este aniversario, es un espacio para la
experimentación continua. Este festival acoge a una generación de artistas cuya
valentía estética desafía las convenciones sin perder su compromiso social. Así
pues, este enfoque en nuevos autores garantiza que la fotografía siga siendo un
medio vivo, capaz de abordar cuestiones urgentes de identidad, conciencia
ambiental y transformación social.
La inclusión de estas
perspectivas emergentes junto con profesionales veteranos fomenta que se
produzca el diálogo intergeneracional, enfatizando así el papel de la
fotografía como registro del presente y catalizador de la imaginación.
En PhotoBrussels la fotografía
se convierte en un gran espacio de intercambio, un espacio donde lo íntimo se
encuentra con lo colectivo y donde se exploran temas contemporáneos.
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Fotografía ‘The Anonymous Project’ © Lee Shulman

