domingo, 17 de agosto de 2025

Kodak: “You press the button, we do the rest”

Con más de 130 años de antigüedad, la compañía que fundara George Eastman advertía en un comunicado reciente a sus inversores que podría verse obligada al cese de sus actividades.

Como ya ocurrió en 2012, cuando Kodak anunciaba su bancarrota abandonando sus negocios tradicionales y vendiendo sus patentes antes de resurgir casi cual ave fénix, pues en 2013 lo hacía pero ya como una empresa mucho más pequeña, de nuevo ha visto cerca el fantasma de la crisis debido a una deuda de 500 millones de dólares. 

Porque si bien Kodak a día de hoy sigue siendo el principal proveedor de película para la industria del cine, su principal negocio era la venta de carretes de película a los millones de usuarios en todo el mundo que con ellos cargaban sus cámaras fotográficas, y por ende, toda esa industria que la fotografía analógica llevaba aparejada: químicos de revelado, papel para impresiones, tintas..., frente a la digitalización del sector: las nuevas cámaras, teléfonos móviles, y prescindir de imprimir imágenes en favor de su publicación online para compartirlas así en plataformas como Instagram u otras redes sociales.

Al parecer, en este momento coyuntural, y a pesar de ese celebrado resurgimiento actual de la fotografía analógica por los fieles aficionados, ya sean entusiastas neófitos o nostálgicos del proceso químico, la segunda parte de aquel viejo eslogan (“Tú presionas el botón, nosotros hacemos el resto”) se ve envuelta de nuevo por la incertidumbre. Y esto, paradójicamente, habiendo sido creado por Steven Sasson, un ingeniero que en 1975 trabajaba para Kodak, el primer prototipo de cámara digital; y la posterior inversión de miles de millones que realizaría Kodak para desarrollar una gama de cámaras digitales.

La compañía de Georges Eastman vivió un siglo de éxito fabricando cámaras y películas. Según el diario The Economist, en la década de 1970 Kodak era responsable del 90% de las ventas de películas y del 85% de las ventas de cámaras en Estados Unidos. En 1973, la famosa canción de Paul Simon ‘Kodachrome’ encabezaba las listas de éxitos.

En 2020, tras su pasada gran crisis, Kodak tuvo un breve respiro cuando el Gobierno de Estados Unidos la seleccionó para transformarse en productor para la industria farmacéutica. En la siguiente sesión bursátil, el precio de las acciones de la compañía subió rápidamente.

En el reciente informe de resultados, la empresa advirtió que no cuenta con una financiación comprometida ni liquidez disponible” para pagar sus obligaciones de deuda pendientes, que ascienden a unos 500 millones de dólares. “Estas condiciones plantean dudas sustanciales sobre la capacidad de la empresa para continuar como negocio en marcha”, afirmaba Kodak en su comunicado.

La compañía pretende obtener efectivo dejando de pagar su plan de pensiones. También afirmó que no espera que los aranceles tengan “repercusiones significativas” en su negocio, ya que fabrica muchos de sus productos en Estados Unidos, entre ellos cámaras, películas, y otros consumibles; además de los dividendos que le reporta la industria cinematográfica.

Más información 

Site oficial de Kodak.

Fotografía Primera cámara Kodak de 35mm fabricada en 1938 © George Rose/Getty Images

sábado, 2 de agosto de 2025

Dennis Morris: Música y Vida

“En realidad, era muy tímido, pero con una cámara en la mano me sentía intocable; por eso creo que logré abrirme paso entre la gente y hacer que se sintieran cómodos. Uno encuentra la manera de ser invisible”. Dennis Morris.

Tras su paso por la MEP a principios de 2025, la exposición dedicada a Dennis Morris se trasladó a The Photographers Gallery de Londres, donde se presenta una obra que abarca la música y la fotografía, con imágenes icónicas de Bob Marley, los Sex Pistols y Marianne Faithfull, entre otros.

Inaugurada este verano en Londres, ‘Música + Vida’ se puede visitar hasta el próximo 28 de septiembre. La exposición celebra la obra del fotógrafo británico-jamaicano Dennis Morris (Jamaica, 1960), conocido por sus personales retratos de ídolos culturales como Bob Marley, los Sex Pistols o Marianne Faithfull, sus fotografías son una expresiva muestra de su tiempo a través de la música, la identidad y el cambio social.

En ‘Música + Vida’ se muestra cómo Morris captura la esencia de algunos de los momentos más determinantes de la cultura del siglo XX, desde la palpitante y seductora del reggae hasta la enérgica y rebelde del punk. Morris nos ofrece una mirada única en la vida de legendarios músicos, revelando la confianza y la conexión que forjó con sus sujetos. Sus espontáneas fotografías de Bob Marley, tanto en el escenario como fuera de él, o las que reflejan el caótico e irreverente mundo de Sex Pistols, ilustran su notable talento para captar las personalidades más allá de la música.

Su colaboración con Bob Marley fue fructífera y duradera en el tiempo, pues comienza cuando Morris tan solo tiene 14 años. Un buen día se escapa de la escuela y le pregunta a Marley si podía fotografiarlo. Sobre su colaboración de toda la vida, comentaría: “Fue mucho más que simplemente tomar fotos. Fue una enseñanza, un aprendizaje, un crecimiento”.

El trabajo de Morris con Marley llamó la atención del fanático del reggae John Lydon, más conocido como Johnny Rotten. Poco después se convertiría en el fotógrafo oficial de los Sex Pistols, capturando su espíritu anárquico, sus brutales actuaciones, y la vida entre bastidores.

Al describir su experiencia trabajando con Marley y el vocalista John Lydon, Morris comentó: “Bob Marley me dio una idea de mí mismo, me enseñó a mantener los pies en la tierra, me enseñó espiritualidad y mi historia como hombre negro. Y luego llegó el punk y me enseñó a derribar la puerta”.

La muestra ‘Música + Vida’ destaca el trabajo documental temprano de Dennis Morris, que refleja la vida en los barrios multiculturales del Londres de la posguerra. Su impactante serie fotográfica, como ocurre con ‘Creciendo Negro’, ‘Southall’ y ‘Esta Raza Feliz’, documenta la vida cotidiana y la cultura británica negra y asiática, y celebra el orgullo y la resiliencia de comunidades a menudo ignoradas, plasmando en imágenes sus desafíos y triunfos con autenticidad y respeto.

La exposición reúne un selecto grupo de leyendas y estrellas de la música de los años 70, 80 y 90. Entre ellas, además de los ya nombrados, aparecen pioneros del reggae como Lee ‘Scratch’ Perry y The Abyssinians; renovadores del punk como Public Image Ltd y The Slits; grupos como Oasis y The Stone Roses, o cantantes como Grace Jones, Patti Smith, The Prodigy…, y muchos más. También se exponen discos, objetos de merchandising y diseño gráfico creados por Morris, incluyendo la icónica PiL Metal Box.

Más información

The Photographers Gallery.

Enlace de interés

Maison Européenne de la Photographie.

Fotografía Cartel de la exposición Dennis Morris: ‘Música + Vida’ © The Photographers Gallery basado en la fotografía ‘Babylon by van’, Londres, 1973 © Dennis Morris

lunes, 28 de julio de 2025

‘Después de todo. Fotografía en la Colección Helga de Alvear’ y PHotoESPAÑA 2025

Finalizó esta exposición organizada por el Ayuntamiento de Madrid, el Espacio Cultural Serrería Belga y el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear como parte de la sección oficial de PHotoESPAÑA. 

El Espacio Cultural Serrería Belga acogió la exposición que, en el marco de la edición de PHotoESPAÑA 2025, trazó la historia visual de la transformación europea a través de su arquitectura recorriendo un siglo de rupturas y renacimientos en el que la fotografía documenta los ecos de la guerra, la industria y la memoria.

La muestra incluía fotografías de grandes artistas como Eugène Atget, Bernd & Hilla Becher, Mario von Bucovich, Janos Frecot, Hein Gorny, Andreas Gursky, Candida Höfer, Axel Hütte, Thomas Ruff, Hugo Schmölz, Josef Stoffels, Cami Stone, Sasha Stone, Thomas Struth, Frank Thiel, y Paul Wolff.

El conjunto de fotografías mostraban la herida abierta que dejó la I Guerra Mundial, la crisis industrial que vivió Alemania Occidental desde 1950 y que azotaría a Europa y Estados Unidos y la reconfiguración del orden político mundial tras la caída del muro de Berlín, que habría de marcar el inicio de la sociedad contemporánea con todas sus contradicciones y conflictos, simbolizan algunos de esos momentos que en sus respectivas épocas han representado el fin de algo, el después de todo.

De cada una de estas tres etapas de la historia había una imagen que fotográficamente estaba representada en los fondos de la Colección Helga de Alvear. El inicio lo marcan los autores de la Nueva objetividad de los años 20 y 30, precedidos por Eugène Atget, quienes prescindieron de cualquier atisbo de optimismo y abandonaron todo rastro de subjetivismo y pictorialismo para representar el período de entreguerras con precisión técnica y exactitud formal, al tiempo que abrían el debate sobre la veracidad de la fotografía.

La siguiente etapa se inicia en 1959, año en que Bernd y Hilla Becher comenzaron el titánico inventario de edificios y estructuras industriales marcados con la inminencia de su propia muerte; constituyendo la huella de un tiempo histórico desde el mismo instante en que son atrapados por el objetivo. Un archivo melancólico de tipologías, series y sistemas –que habían de favorecer su entrada en el mundo del arte de la mano de conceptuales y minimalistas–, conformados con un método preciso e imperturbable en el tiempo. Documentos de una crisis industrial y económica, pero sobre todo social, a pesar de o a causa de la deshumanización de que es objeto el registro de estas “esculturas anónimas”.

Por último, ese nuevo tiempo que los alumnos de los Becher representaron, tornando explícito el conflicto entre la memoria y el futuro que se conceptualiza a través de sus edificios, interiores y fachadas, y de su espacio urbano, desierto o agitado por las relaciones sociales que en él se establecen. Una diversidad de singularidades arropadas por una designación, la Escuela de Düsseldorf, en la que prosigue imparable el deseo de inventariar. Ya no bajo la premisa del documento y la objetividad, sino asumiendo totalmente la naturaleza de construcción que distinguirá a la fotografía, su naturaleza de imagen. Procesos de distanciamiento, deshumanización o ensimismamiento son puestos en práctica junto a operaciones de apropiación, producción o manipulación digital, dejando a la fotografía suspendida entre la más radical objetividad y la ficción.

Las imágenes de Höfer, Struth, Gursky, Hütte y Ruff cierran con la representación de un tiempo que se destruye y renace incesantemente a través de su arquitectura. Un ritmo tan rápido y nuevo que no deja lugar a la ruina, únicamente a su imagen transitoria conservada en el objetivo de Thiel. Ruina enfrentada a su reverso, la construcción de una nueva identidad y un nuevo tiempo histórico, tan complejos como la acumulación de detalles que las imágenes recogen.

En esta selección quedaron a un lado retratos y paisajes, para centrar la exposición en el espacio urbano, sus edificios y sus interiores, aprovechando el contexto que la Serrería Belga proporciona. Un espacio que es, en sí mismo, un ejemplo magnífico de espacio industrial que acumula estratos de historia y sobrevive a partir de su reconversión como espacio cultural.

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PHotoESPAÑA 2025.

Fotografía ‘Hong Kong’ (1994) © Andreas Gursky  (Cortesía Museo Helga de Alvear, Cáceres)
 

lunes, 14 de julio de 2025

Catalá-Roca. ‘La elocuencia de la imagen’

Hay que visitar un lugar, pensar luego en él (...) buscarlo de nuevo y encontrar allí el ángulo o la visión que (...) lo exprese de la manera más elocuente. Catalá-Roca en América.

Francesc Catalá-Roca (1922-1988) fue uno de los más grandes fotógrafos españoles del siglo XX. Durante sus años de trabajo logró construir un pensamiento propio sobre la fotografía. Según él, las imágenes forman parte de la realidad y el fotógrafo las sustrae para construir un relato. Esta exposición se compone de algunas de las imágenes que él capturó en sus viajes a América en los 70, a partir del encargo de la Editorial Blume, y busca articular un relato sobre el arte popular americano, desde la perspectiva de quien supo observar una realidad que, sin duda, le interpeló.

La muestra no pretende ser omnicomprensiva en cuanto al territorio ni con relación a la diversidad de su arte popular. Se encontrarán, principalmente, imágenes de la vida de sus artífices. Los objetos los guardarán los museos -pensaba-, pero lo demás podría desaparecer algún día. En este gesto hay una intención: narrar, desde la imagen, unas condiciones y unas formas de vida.

Asimismo, se presenta una faceta poco conocida: la del encuentro entre las culturas populares e indígenas americanas -especialmente las de Latinoamérica- y el ojo ávido de este fotógrafo a quien nada le era ajeno. No parece haber extrañeza del autor por estas realidades, es más, se percibe cierta cercanía, pues la España de los años 50 y 60, quizá, no debía ser tan diferente. De otro lado, se muestra un Catalá-Roca en color, cuando -dicho por él mismo- el siglo monocromático estaba acabando y volvía el color a la imagen.

La exposición ha sido concebida a partir de una serie de ejes: imágenes de las personas, sus formas de vida y sus condiciones de producción. En el recorrido se alcanza a reconocer ciertas agrupaciones: los cargadores -la tracción a sangre humana-, los mercados, las personas retratadas, la práctica del arte popular –el trabajo-, sus condiciones de producción, el uso utilitario y ritual de la producción estético-poética de las comunidades campesinas e indígenas. La muestra incluye un espacio dedicado al viaje y a las publicaciones resultantes.

Además de la mirada propia del fotógrafo, se intuye una escucha. Un hondo respeto de lo que significaba en ese momento -y significa hoy- el trabajo artesanal, relacionado con valores comunitarios, del que se desprenden las ideas sobre el arte popular, cuyas bases teóricas más sólidas se estaban elaborando casi en el mismo momento en el que Catalá-Roca, en el medio del mercado, del taller o del entorno doméstico, capturaba una imagen.

Las 225 fotografías que componen la muestra, en formato impreso y proyecciones, son una selección del material que el autor realizó durante los años 70, comenzando en México en 1973 y acabando en Ecuador en 1979, retratando una sociedad tradicional en vías de desaparición, y que son imágenes que pertenecen al archivo personal del artista.

Esta exposición podrá visitarse hasta el 27 de julio en el Centro Cultural Gaya Nuño de Soria.

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Ayuntamiento de Soria/Centro Cultural Gaya Nuño.

Fotografía exposición Catalá-Roca © Fernando Torres

domingo, 6 de julio de 2025

16ª edición de los URBAN Photo Awards

Los Premios de Fotografía URBAN 2025 se perfilan como la edición más emocionante hasta la fecha, batiendo récord de participación de fotógrafos de todo el mundo.

El primer grupo de Fotógrafos Seleccionados (Imágenes individuales, Proyectos y Portafolios, y Libros) acaba de ser anunciado. Próximamente: Semifinalistas en julio, seguidos de la gran final en Trieste Photo Days, del 24 al 26 de octubre, donde un jurado experto anunciará a los ganadores.

Se vislumbra un proceso de selección lleno de emociones y expectación, que culminará el mes de octubre durante el festival Trieste Photo Days. La sede del certamen es la animada ciudad costera de Trieste, ubicada en el noreste de Italia. Los ganadores de la final se darán a conocer durante la Ceremonia de Premios el sábado 25 de octubre, con la entrega de premios a cargo de un distinguido jurado internacional.

Y es que, este año, la participación ha alcanzado cifras récord, con un jurado extraordinario que evaluó meticulosamente 10.685 fotos individuales, 643 proyectos y portafolios, y 90 libros, presentados por más de 5.000 fotógrafos de todo el mundo. Ante dicha concurrencia sin precedentes, los fotógrafos seleccionados, incluyendo los de las categorías de Imágenes individuales, Proyectos y Portafolios, y Libros, se anunciarán conjuntamente.

En esta ocasión, el concurso cuenta con el prestigioso fotógrafo estadounidense Matt Black como presidente del jurado de los URBAN Photo Awards, además de otros miembros como Federica Berzioli, Denis Curti y Paolo Verzone. Y para celebrar la participación de este documentalista miembro de pleno derecho de la agencia Magnum Photos, se organizarán una serie de exposiciones y preestrenos que llenarán las galerías y espacios de la ciudad durante los meses previos al festival y hasta finales del mes de octubre.

El programa comenzará en agosto como parte de los dos principales eventos de exhibición satélite del Trieste Photo Days: el Trieste Photo Fringe y el Photo Days Tour.

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Fotografías seleccionadas para el Trieste Photo Days.

Fotografía ‘Never Mind The Punks’ © Fernando Torres

jueves, 19 de junio de 2025

Julia Malye y las jóvenes de la Louisiana

El pasado miércoles 18 de junio, el Instituto Francés de Madrid presentó la última gran novela de la autora francesa Julia Malye. 

La exitosa escritora Julia Malye, convertida ya en un fenómeno literario internacional, lleva al lector de la mano en una extraordinaria aventura que ha sido traducida a más de veinte idiomas y está previsto que se adapte como serie de televisión.

Inspirada en hechos reales, en ‘Luisiana’ su autora relata la fascinante historia de noventa jóvenes que en el siglo XVIII fueron enviadas en un azaroso viaje desde Francia hasta Luisiana. Un viaje lleno de complicidad, de amor, de paisajes y atmósferas que, a través de los ojos de tres mujeres, es contado por Julia Malye con una muy cuidada y documentada prosa.

Dotada de una asombrosa profundidad y emoción, la novela no sólo es un poderoso relato sobre la amistad y la búsqueda de identidad de unas heroínas extraordinarias movidas por un fabuloso deseo de amor y vida, sino también un retrato cautivador de una época y unos escenarios llenos de encanto y misterio.

Sinopsis

París, 1720. Marguerite Pancatelin, Superiora del Hospital de la Salpêtrière, se enfrenta a una terrible decisión: debe seleccionar a noventa reclusas e internas en edad fértil que habrán de embarcarse en el velero La Baleine hacia las lejanas e inhóspitas tierras de Luisiana, donde se las obligará a casarse con colonos franceses. Aunque la Salpêtrière es conocida por albergar a locos o a criminales, en realidad resguarda sobre todo a jóvenes que han desafiado las normas sociales. Entre ellas se encuentran Geneviève, rebelde y encantadora, encerrada por haber ayudado a varias chicas a abortar; Pétronille, hija de una familia aristocrática arruinada, enviada allí por su comportamiento excéntrico; y Charlotte, una huérfana de doce años que nunca ha salido del hospital. Sin voz ni voto para decidir su futuro, emprenden una fascinante aventura por tierra y mar que las llevará a descubrir la fuerza arrolladora de la naturaleza, la sabiduría ancestral de las culturas autóctonas y el sanador e inquebrantable poder de los vínculos afectivos.

Julia Malye (París, 1994), licenciada en Ciencias Sociales y Literatura Moderna por Sciences Po y la Sorbona, y máster en Escritura Creativa por la Universidad Estatal de Oregón, es traductora y enseña escritura de ficción en Sciences Po. Autora precoz, publicó su ópera prima, La fiancée de Tocqueville, a los quince años. Su cuarta novela, ‘Luisiana’, escrita en paralelo en francés e inglés, se ha convertido en un éxito de ventas en Francia. 

Más información

Leer un fragmento de Luisiana’.

Fotografía de Julia Malye © Fernando Torres

domingo, 8 de junio de 2025

Duane Michals, el fotógrafo de lo invisible

La Fundación Canal muestra hasta el próximo 24 de agosto una gran retrospectiva que abarca más de 60 años del trabajo del autor estadounidense, considerado uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. 

“Cuando miras mis fotografías estás mirando mis pensamientos”. Esta afirmación refleja a la perfección la revolucionaria concepción de la fotografía de Duane Michals, un gran innovador y uno de los grandes precursores de la fotografía conceptual. En los años setenta la fotografía de Michals destacaba por sus interesantes secuencias y la incorporación de textos en las imágenes como un elemento más.

Experimental, poético y reflexivo, Duane Michals (Pittsburgh, Pensilvania, 1932) trabajaba en equilibrio entre dicha fotografía conceptual y la poesía visual. A lo largo de su carrera, Michals desafió los límites del medio fotográfico con las citadas incorporaciones manuscritas, las secuencias narrativas y, sobre todo, por una mirada profundamente personal que busca capturar lo que no se ve: las emociones, los miedos, los deseos… pero también la espiritualidad, el yo interior o la muerte.

La exposición ofrece, a través de 150 piezas, una amplia retrospectiva del fotógrafo, desde sus primeras imágenes de 1964 hasta algunas de sus últimas instantáneas, creadas en 2025. Una trayectoria artística en la que además de sus series fotográficas secuenciadas más conocidas como ‘Encuentro casual’ (Chance Meeting, 1970) y ‘Las cosas son raras’ (Things are queer, 1973), están incluidos los retratos de artistas que influyeron en su universo creativo, tales como Marcel Duchamp, René Magritte, Joseph Cornell o Andy Warhol, a los que admiraba y quienes influyeron en el desarrollo de su singular estética y estilo; imágenes de celebridades actuales como Tilda Swinton o Grace Coddington, y autorretratos donde el humor y la profundidad emocional se funden con naturalidad, revelando la introspectiva sensibilidad de Michals.

La muestra termina con un conjunto de cinco vídeos cortos, rodados hace escasos meses, en el que el propio Michals comenta el propósito y aspectos más íntimos de algunas de las obras presentes en la exposición. Un testimonio sumamente enriquecedor que nos permite profundizar, aún más, en la obra de este gran artista y filósofo. Toda una demostración de su inagotable lucidez artística.

Más información

Fundación Canal.

Fotografía ‘El hombre iluminado’ (1968) © Duane Michals Inc. / Cortesía de Admira Milano