El centro KBr presenta la
primera gran retrospectiva en Europa del fotógrafo estadounidense Minor White, fundador
y editor de la revista Aperture.
Se trata de una extraordinaria
panorámica completa de la obra de este artista, que se desarrolló vinculada a su
personal concepción de la fotografía y que Minor White (Minneapolis, 1908-Boston,
1976) extendería a otros ámbitos estrechamente relacionados como son la
docencia, la museística y la actividad editorial.
La exposición, que conmemora el
cincuenta aniversario de su fallecimiento, se articula en torno a su trabajo
organizado en secuencias fotográficas, que el autor consideraba esencial para dotar
de significado de sus imágenes. Organizada en cuatro secciones, la muestra
recorre el conjunto de su trayectoria, desde sus primeras imágenes, de ligera
influencia pictorialista, hasta algunas otras que nunca serían exhibidas en
vida del fotógrafo.
Esta selección se ha realizado principalmente
a partir del legado de White que conserva el Museo de Arte de la Universidad de
Princeton, depositario de su archivo. Se ha contado también con préstamos del
Portland Art Museum, el Museum of Fine Arts de Houston y Aperture.
La fotografía “nunca domina mi
vida, simplemente hay que hacerla junto con otro montón de cosas”, afirmaría
White. Desde sus inicios, su trayectoria abarcó actividades diversas que se
entrelazaban e influían mutuamente: la escritura, el comisariado de
exposiciones, la edición y la enseñanza —para la que encontró en la revista
Aperture una potente herramienta—, fueron para él igual de relevantes que la
fotografía. En sus clases se fijaba en la diferente capacidad de concentración
de sus alumnos para ayudarles a alcanzar el nivel más profundo en la
comprensión de la imagen. Para ello se sirvió de distintas corrientes
filosóficas e incluso de la hipnosis, prácticas que a menudo chocaban con el
espacio eminentemente académico en el que impartía sus lecciones. En el MIT,
sin embargo, logró crear un Laboratorio de Fotografía Creativa desde el que
planteó un método docente alejado de los planteamientos rígidos y reglados que
caracterizaban entonces la enseñanza de la fotografía.
Minor White fue una de las
figuras más complejas e influyentes de la fotografía norteamericana del siglo
XX no solo por su obra, sino por el debate que fomentó en torno al oficio. La
exposición que le dedica la Fundación MAPFRE en su Centro de Fotografía KBr en
Barcelona muestra su trabajo a partir de unas 250 fotografías de época, además
de material de archivo y de una proyección de diapositivas a color.
Las obras se despliegan a
través de un recorrido cronológico que pone el foco en sus series en forma de
secuencias, su formato preferido para la presentación de fotografías de acuerdo
con el principio que White defendía: “Cualquier fotografía vista por sí sola
fracasará en el intento de comunicar. Se requiere un mínimo de dos fotografías
o una fotografía con palabras”.
Para él, la fotografía, más que
una reproducción del mundo afuera, era un espejo de su mundo interior. Uno
definido por la tensión, por el tormento de su homosexualidad escondida. De ahí
que el recorrido preste especial atención a la intensa carga introspectiva y
espiritual que atraviesa los temas más recurrentes en la obra del fotógrafo: naturaleza, paisaje, retrato, desnudo.
Uno de los rasgos esenciales de
su práctica es la organización de las imágenes en secuencias. Frente a la
fotografía aislada, White entiende el conjunto como una estructura narrativa y
reflexiva en la que las imágenes se relacionan entre sí, generando
asociaciones, ritmos y significados.
La muestra incluye ‘Slow Dance’,
la única secuencia en color publicada por el autor y presentada como una
proyección dual de diapositivas, y una nutrida selección de interesantes trabajos
no escogidos por White para la conformación de secuencias y que pivotan en
torno a los mismos temas mencionados.
Del 18 de junio al 6 de septiembre de 2026.
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información
Centro KBr. Fundación MAPFRE.
Fotografía ‘Parque nacional de Grand Teton, Wyoming’ (1959) © Minor White
