domingo, 21 de agosto de 2022

Gideon Lewin. ‘Avedon Behind The Scenes’

La galería FotoNostrum muestra en Barcelona la primera exposición en España dedicada a Richard Avedon, el gran fotógrafo de moda del siglo XX. 

La muestra, premiere mundial, se compone de fotografías de Gideon Lewin, manager de Richard Avedon, sobre el making of de algunas de sus imágenes más icónicas, así como de fotografías originales del propio Avedon procedentes de la colección privada de la diseñadora Joanna Mastroianni, comisaria de la exposición.

‘Avedon Behind The Scenes’ está basada en el aclamado libro homónimo de Lewin, y es un viaje visual a lo largo de dieciséis años de colaboración y convivencia entre Gideon Lewin y el maestro estadounidense Richard Avedon (1923–2004), conocido por sus retratos en blanco y negro y sus innovadores trabajos para importantes revistas de moda como Harper's Bazaar y Vogue. Hasta el 2 de octubre de 2022, en FotoNostrum es posible contemplar hasta 13 imágenes originales gracias a la colaboración del Museo de Fotografía de Berlín.

Richard Avedon se ha convertido en un mito de la historia de la fotografía por diversos logros. Entre ellos, los retratos de famosos de gran profundidad psicológica; el uso del fondo blanco en el retrato, y su serie ‘In the American West’, en la que fotografía tanto a grandes personalidades como a las personas anónimas que son la verdadera alma de la nación.

Pero sobre todo hay algo increíble en su obra, y es cómo se vuelve el fotógrafo más influyente de la historia de la moda. Con Avedon, los modelos dejan de ser sólo modelos para convertirse en actrices y actores en medio de escenografías excéntricas, y a veces hasta disparatadas. A la estética de la moda le da vida, le da una actitud. El artista termina de imponer esa idea de que la elegancia es un tema fundamentalmente de actitud.

Con esta nueva exposición, en este 2022 la galería FotoNostrum, dirigida por Julio Hirsch-Hardy, ha presentado los trabajos de tres icónicos fotógrafos cuya obra se ha expuesto por primera vez en Barcelona: ‘La Vuelta al Mundo en 80 Imágenes’ de Steve McCurry, la colección ‘Private Property’ de Helmut Newton y ‘Avedon Behind the Scenes’, un estudio visual del estilo de trabajo de Richard Avedon.

Más  información

FotoNostrum.

Fotografía Exposición Avedon © Fernando Torres

lunes, 15 de agosto de 2022

De Posada a Isotype, de Kollwitz a Catlett

“Las palabras dividen, las imágenes unen”, decía el lema del fundador de Isotype, el filósofo Otto Neurath. 

Desde sus orígenes en la década de 1920 en Viena, Isotype (International System Of Typographic Picture Education) fue el nombre con el que el filósofo y sociólogo austríaco Otto Neurath y el artista gráfico alemán Gerd Arntz denominaron a su proyecto que previamente se llamó Wiener Methode der Bildstatistik (Método Vienés de Estadísticas con Imágenes) desarrollado en el Museo Social y Económico de Viena entre 1925 y 1934. Aquel proyecto pionero buscaba una manera visualmente sencilla de comunicar una información compleja, mediante gráficos pictóricos simples, comprensible para el gran público.

La exposición ‘De Posada a Isotype, de Kollwitz a Catlett’, pone el foco en el desarrollo e intercambio entre diferentes medios gráficos supuestamente obsoletos y antitecnológicos como la xilografía, el grabado en madera, el linóleo y la litografía así como sus funciones y formas de distribución en contextos geopolíticos y sociales muy diferentes. La muestra, comisariada por Benjamin H.D. Buchloh y Michelle Harewood se articula en torno a cuatro grandes áreas, partiendo de los casos iniciales del mexicano José Guadalupe Posada y de la alemana Käthe Kollwitz, las dos grandes figuras del grabado de finales del siglo XIX, para seguir con el expresionismo alemán y el Taller de Gráfica Popular mexicano, y terminar con el citado proyecto Isotype.

En la primera sección de la muestra se contrapone el trabajo de José Guadalupe Posada y de Käthe Kollwitz, situados en extremos opuestos del espectro geopolítico y artístico: por un lado, la producción de Posada, desarrollada a partir del grabado francés de Honoré Daumier y Paul Gavarni, que recoge sus caricaturas políticas mordaces, anuncios y viñetas; y, por otro, la obra de cariz socialista y feminista de Kollwitz, basada en un primer momento en la gran tradición del aguafuerte y la litografía europea, desde Rembrandt hasta Goya, que abandona en pos de la xilografía, medio con el que conecta con las clases bajas y empobrecidas. Ambos serían posteriormente referentes para artistas gráficos políticos de México, Estados Unidos, la Unión Soviética y China. La obra de Posada, representada a través de numerosas octavillas, pósteres y periódicos que servirán de referencia de una identidad nacional mexicana durante décadas, dialoga en la muestra con los grandes porfolios con los que Kollwitz refleja los dramas sociales de la Alemania del Imperio hasta la Primera Guerra Mundial: Ein Weberaufstand (La revuelta de los tejedores, 1893-1897), Bauernkrieg (La guerra de los campesinos, 1903-1908) y Krieg (Guerra, 1922-1923).

La segunda sección está dedicada a la reaparición de la tradición del arte gráfico durante los primeros diez años del expresionismo alemán. Bajo el impacto del descubrimiento de los grabados en madera de Paul Gauguin, entre otros, varios miembros de Die Brücke como Ernst Ludwig Kirchner o Karl Schmidt-Rottluff, difundieron desde 1905 la xilografía y el grabado tanto como un medio específico de la tradición artística alemana como, paradójicamente, una manera de presentar un globalismo primitivo. Es a través de la figura del historiador, crítico y editor alemán Paul Westheim, y sobre todo de su libro El grabado en madera (1921), cuando se entiende el grabado medieval como un lenguaje propio de la nación alemana moderna posterior a la Primera Guerra Mundial, diferenciada de los lenguajes del cubismo francés y el futurismo italiano. A raíz de su exilio a México en 1941, Westheim vincula el grabado mexicano con el expresionismo alemán, incluyendo en la segunda edición de su libro (1954) al propio Posada así como a varios miembros del Taller de Gráfica Popular. Una década después de la fundación de Die Brücke, la producción gráfica alemana da un giro radical al abandonar la xilografía y su asociación con las ambiciones retrógradas del nuevo nacionalismo alemán, y al experimentar con nuevas vías de producción gráfica en obras como Die Hölle (El infierno, 1919) de Max Beckmann, Gott mit Uns (Dios con nosotros, 1919) de George Grosz y Der Krieg (La guerra, 1924) de Otto Dix.

El protagonismo de la tercera y más amplia sección de la muestra es del Taller de Gráfica Popular. El México posrevolucionario también vivió el debate sobre el uso del medio gráfico como herramienta de comunicación y educación de las clases trabajadoras y rurales, debate que tuvo lugar inicialmente en periódicos como Frente a Frente y El Machete. En ellos se dudaba mucho que las pinturas murales promovidas por el Estado se correspondieran con las necesidades de esas clases sociales, y defendieron que los medios gráficos eran más efectivos para tal fin. Fundado en 1937 por Raúl Anguiano, Leopoldo Méndez, Pablo O´Higgins y Luis Arenal en el seno de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, el Taller de Gráfica Popular estuvo formado por numerosos artistas/activistas que produjeron una gran cantidad de folletos, carteles, panfletos y grabados que contribuyeron a fortalecer las formaciones políticas progresistas, y a defender causas como la nacionalización de los recursos mineros y petroleros o los derechos a la tierra de las poblaciones indígenas. Asimismo, el Taller se comprometió cada vez más con la lucha contra el fascismo, sobre todo tras la victoria de Franco en la guerra civil española, en la que desempeñó un papel fundamental el importante número de artistas y escritores exiliados, principalmente españoles y antifascistas alemanes organizados en torno a asociaciones como la Liga Pro Cultura Alemana en México. Entre ellos cabe destacar al arquitecto y segundo director de la Bauhaus de Dessau Hannes Meyer y a su segunda mujer, Léna Bergner, miembro asimismo de la Bauhaus donde asistía a los talleres de textil y diseño gráfico. Invitados por el gobierno de Lázaro Cárdenas como urbanistas, muy pronto entrarían en contacto con el Taller de Gráfica Popular: Meyer como director financiero de la editorial del Taller, La Estampa Mexicana; y Bergner como diseñadora gráfica de numerosos porfolios publicados por la editorial, entre ellos las Estampas de la Revolución mexicana (1947) y la primera gran publicación donde se documentaba la actividad del Taller: TGP México. El Taller de Gráfica Popular. Doce años de obra artística colectiva (1949).

El Taller también contó entre sus miembros con escritores y artistas exiliados estadounidenses como la fotógrafa Mariana Yampolsky, el pintor Charles White y la escultora y grabadora Elizabeth Catlett, quien adaptaría la iconografía y la técnica gráfica de Kollwitz en sus grabados y carteles en favor de la causa feminista y del Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Como conclusión dialéctica e histórica de la exposición, en la cuarta sección se desarrolla a través de una extensa documentación el proyecto Isotype de Otto Neurath, Marie Reidemeister-Neurath y Gerd Arntz, en sus diferentes fases y sedes: Düsseldorf, Viena, Moscú, La Haya y Londres. Este proyecto adquirió rápidamente un reconocimiento internacional, tanto en aplicaciones prácticas para una nueva y emergente sociedad de la información como en términos de un debate teórico sobre las funciones adecuadas de lo pictórico. El sociólogo vienés Otto Neurath, en colaboración con su esposa Marie Reidemeister, descubrió la producción pictórica y gráfica de Gerd Arntz y la reconoció como el medio ideal para formular un lenguaje de signos verdaderamente internacional, funcional y universalmente legible. Los principios del proyecto Isotype se diseñaron en colaboración entre Arntz y Neurath para transmitir información sociológica, económica y política crucial para las clases trabajadoras de los Estados nacionales tradicionales, así como para los Estados poscoloniales emergentes del periodo de entreguerras y de la Segunda Guerra Mundial.

Más información

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Xilografía ‘Die Mütter’ (Las madres) 1922-1923 © Käthe Kollwitz

jueves, 28 de julio de 2022

Andy Summers. ‘A Certain Strangeness’

Desde el 28 de julio y hasta el próximo 5 de octubre de 2022, el Ernst Leitz Museum de Wetzlar muestra una amplia selección de las obras del músico inglés realizadas entre 1979 y 2018.

“No hay una belleza exquisita sin cierta extrañeza en la proporción”. Edgar Allan Poe.

La música y la fotografía han acompañado a Andy Summers (1942, Blackpool, UK) desde que tomara una guitarra por primera vez a la edad de once años y siendo niño también cayera una cámara en sus manos. Con tan solo dieciséis años comenzaría a tocar en clubes y cafés como parte de la escena local de jazz. Por entonces, el joven músico ya ganaba algún dinero como fotógrafo de playa; volvería a tomar la cámara más en serio en 1979, cuando va de gira con su banda The Police. Su Leica M4-2, que le recomendó su amigo, el también fotógrafo Ralph Gibson, ha sido su constante compañera desde entonces.

La exposición ‘A Certain Strangeness’ presenta en una extensa retrospectiva las fotografías que Summers realizó durante casi cuarenta años y nos ofrece una profunda visión de su desarrollo artístico en ese viaje vital. De guitarrista de la célebre banda The Police a solista, desde el Altiplano andino en Bolivia hasta las estrechas calles de Tokio. En el proceso, Summers ha demostrado tener un buen ojo para los detalles surrealistas, así como para los momentos mágicos, y nos muestra lo estrechamente relacionadas que están para él la música y la fotografía.

A lo largo de su dilatada carrera, Summers siempre se ha movido entre ambas disciplinas, despertando con las dos la emotividad en su audiencia. Más recientemente, ha fusionado ambas, entre otras cosas en la presentación audiovisual de ‘A Certain Strangeness’ en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. 

Decía Poe que no hay una belleza exquisita sin cierta dosis de extrañeza. Pero cuál es la medida de ese componente singular en lo bello que nos impresiona. El escritor estadounidense dejaba a cada uno su propia interpretación de lo que es la belleza como tal percepción individual que es. En la fotografía como arte no hay reglas, por tanto, esa interpretación de lo bello tampoco debería tenerlas.

Esta exposición fotográfica nos invita a acompañar a Summers en su viaje. Sus fotografías autobiográficas dejan espacio para la especulación narrativa y muestran la vida de un hombre que no solo es un gran músico sino también un fotógrafo genial.

La actual muestra ha estado en la galería Leica en Los Angeles, en LA Independent Photo Show, en el Pavillon Populaire en Montpellier, el Museo Bonnefanten de Maastricht, la galería Licht en Shanghái, la galería CCC de Beijing o la Photokina en Colonia, entre otros lugares.

En paralelo a las exposiciones de fotografía previstas, Andy Summers recorrerá Europa en 2022 y 2023 con su espectáculo multimedia ‘Harmonics of the Night’.

Más información

Ernst Leitz Museum Wetzlar - Andy Summers. ‘A Certain Strangeness’.

Site personal de Andy Summers.

Fotografía ‘Cigar, Copenhagen’  (1982) © Andy Summers

domingo, 17 de julio de 2022

Ruth Orkin. La ilusión del tiempo


La sala Kutxa Kultur Artegunea muestra por primera vez, en colaboración con el Ruth Orkin Photo Archive, la obra de esta artista en una exposición que se articula en 4 ejes que permiten entender la relación de sus fotografías con el cine.

Ruth Orkin (1921-1985) fue una fotógrafa, fotoperiodista y cineasta estadounidense. Conocida por su fotografía American Girl in Italy (1951), también fotografió a muchas celebridades y personalidades como Lauren Bacall, Ava Gardner, Doris Day, Tennessee Williams, Alfred Hitchcock o Marlon Brando.

La fotografía es una herramienta indispensable para descomponer el tiempo y captar lo invisible. Los puntos de vista se descentran, el campo de visión se amplía, los encuadres se diversifican: picado, contrapicado, primeros planos, profundidad de campo.

Las fotografías reflejan la pulsión del tiempo, la duración, sin llegar a dar el paso al cine. Es en este contexto de cambio y riqueza experimental en el que Ruth Orkin comienza su carrera en la escena artística de Nueva York en los años 40, obligada a reconducir su vocación de cineasta hacia la fotografía. Orkin se inclina literalmente sobre el mundo, lo mira desde su ventana y transcribe el baile incesante de todos esos elementos móviles que son los peatones que, desde lo alto, se convierten en partículas que se mezclan y dibujan los grandes flujos de migraciones en el corazón de la ciudad.

Este punto de vista aéreo permite visualizar y comprender este complejo fenómeno del movimiento urbano, que Orkin logra hacer patente. En sus imágenes desaparece la narración, las identidades, las anécdotas y se incorpora la dimensión temporal en términos de duración, flujo y continuidad, así como la de movimiento y variabilidad que son, en definitiva, las claves de sus imágenes. Orkin es una espectadora de su propia visión cinematográfica y la restituye en su totalidad.

En 1939, cuando Orkin no tiene más que 17 años, atraviesa los Estados Unidos desde Los Angeles a New York para visitar la World’s Fair, que parecía anunciar ya la modernidad y “el mundo de mañana”. Recorre la mayoría de este largo camino en bicicleta y documenta el viaje en una road movie, gracias a su pequeña y manejable cámara Univex. Vuelve de aquel periplo con cientos de imágenes, compuestas en forma de álbum donde las fotografías se disponen en orden cronológico, como viñetas en un cómic, acompañadas de comentarios e informaciones que permiten reforzar su dimensión narrativa.

Este documento constituye, de algún modo, la primera “película” de Ruth Orkin. Es más que un story board, es una road movie y se parece curiosamente a los cuadernos y álbumes que su madre Mary Ruby, actriz de cine mudo, conservaba de sus rodajes. La diferencia es la relación de tiempo que fluye de una imagen a otra en el álbum de Orkin, porque refleja la duración del viaje en toda su linealidad.

En 1952, Orkin volverá sobre esta idea del montaje en viñetas de una manera cercana a la de la fotonovela, que como género literario había visto la luz en Italia en 1947 y que se había convertido en un gran éxito editorial. En Florencia Ruth Orkin se encuentra con Ninalee Craig, una joven estudiante de arte, que será la protagonista de la serie más conocida de la carrera de Orkin, American Girl in Italy. Esta historia que se despliega en diversas imágenes ilustra el citado reportaje Don’t be afraid to travel alone. Ninalee, que adopta el nombre de Jinx Allen, posa para Orkin en un juego extremadamente teatral, recreando las caricaturas que los actores de películas mudas de comienzos del siglo XX se vieron obligados a encarnar ya que de esta expresividad dependía toda la comprensión de la historia.

El registro escénico debía ser suficientemente exagerado para que el espectador pudiera interpretar lo que estaba ocurriendo en cada momento narrativo. En este sentido, la fotonovela en la que se basa Orkin para construir su historia, con este mismo aspecto, pone en escena a la protagonista en diversas situaciones que ilustran de algún modo una parábola cuyo mensaje es claramente identificable por quien debe descifrarla.

Más información

Kutxa Kultur Artegunea.

Enlaces de interés

Ruth Orkin Photo Archive, NY.

Ruth Orkin ~ An Everyday Life Photographer.

Fotografía ‘American Girl in Italy’ (1951) © Ruth Orkin

miércoles, 29 de junio de 2022

Homenaje y nuevo libro de Georges Perec

Publican un libro inédito de Georges Perec y un museo le homenajea cuando se cumplen cuarenta años de la muerte del escritor francés.

Georges Perec (París, 1936 – Ivry-sur-Seine, 1982) fue uno de los escritores más importantes de la literatura francesa del siglo XX. Sociólogo de formación, fue novelista, poeta, taxónomo, experto en acrósticos, crucigramas y anagramas. Su obra escrita incluye novelas, obras de teatro, poemas, ensayos, guiones de cine, artículos, juegos verbales y lingüísticos. 

En 1965 Perec obtuvo el Premio Renaudot con su primera novela, ‘Las cosas’, lo que le consagró como un escritor relevante. Fue miembro del grupo Oulipo (Ouvroir de Littérature Potentielle) o Taller de Literatura Potencial, que fundara en Francia en 1960 el escritor Raymond Queneau y el matemático François Le Lionnais. Con su obra ‘La vida instrucciones de uso’ ganaría en 1978 el premio Médicis. Italo Calvino dijo por entonces de él que el premio confirmaba que fuera considerado “una de las personalidades literarias más singulares del mundo. Un escritor radicalmente distinto a cualquier otro”.

A pesar de estar traducido a más de quince idiomas, Georges Perec no ha sido un fenómeno de masas como escritor. Antes al contrario, suele estar valorado como un autor de culto, leído por sus discretos incondicionales. Ahora, sus adeptos, tras la autorización de los herederos, han visto publicado un libro póstumo inédito titulado Lieux (Lugares). Un proyecto inacabado que depara un viaje espacio-temporal, una experiencia de escritura para tomar la “medida del paso del tiempo”.

Perec se propuso describir doce lugares de París a lo largo de los años, dedicándoles dos textos cada año, un texto descriptivo redactado en el mismo lugar (una calle, una plaza, un callejón, un parque), y un segundo a partir de recuerdos, en los que se mezclarían textos leídos y recordados, recuerdos íntimos que relacionarán el lugar con la vida personal, imágenes, etc. Se trataba de registrar cómo los lugares, los recuerdos y la escritura envejecen con el paso de los años.

Con motivo de la publicación de Lieux, Editions du Seuil ha querido ofrecer un espacio gratuito que permita a cada lector construir su propio viaje con el libro. Una forma de acompañar su lectura, de descubrir nuevos ángulos y de deambular por todos los lugares visitados por Perec, acercándose lo más posible a lo que el autor hubiera querido.

Por otra parte, con motivo de su cincuentenario, el Musée Nicéphore Niépce se ha planteado desvelar todos los secretos ocultos a la vista del público en sus almacenes y ricas colecciones. Si mostrar todo era imposible, una selección muy representativa no lo sería. Un gran catálogo trazará un repaso a su historia y políticas de adquisición, y para evitar repetir contenidos respecto al recorrido permanente, el museo invita al visitante a un acercamiento lúdico y poético a estos espacios, a la manera de Georges Perec.

Aficionado a las clasificaciones, listas, inventarios y enumeraciones, Georges Perec cuestionó e ironizó en su ensayo ‘Pensar/Clasificar’ esta manía antropológica de querer poner orden en el universo. El ser humano debe clasificar el mundo para comprenderlo, para pensarlo. Cada cosa en su sitio, un sitio para cada cosa. Esta gran “manía” está en el corazón mismo de las actividades del museo. Cualquiera que sea su campo de conocimiento, un museo adquiere, registra, clasifica, conserva, transmite y exhibe. Y durante cincuenta años, el Museo Nicéphore Niépce ha llevado a cabo estas misiones con una particularidad, la especialización y dedicación a la fotografía.

Porque la fotografía, hija del siglo XIX y sus revoluciones, lleva inherente, desde su apariencia, una idea fija, una utopía. Creyendo que podemos, gracias a ella, mostrarlo todo y traer el mundo entero a los museos; creyendo que podemos hacer un enunciado universal y exacto de las cosas, para conservar su imagen viva; creyendo que podemos superar el paso del tiempo, el olvido y la destrucción, y creyendo también que podemos conocer y comprender mejor nuestro mundo, detallándolo, diseccionándolo, auscultándolo en todos sus rincones y recovecos, desde lo infinitamente grande hasta lo infinitamente pequeño.

La fotografía cumple bien su función y los fondos del Musée Nicéphore Niépce son prueba de ello. Sin duda, durante dos siglos, la fotografía ha estado al servicio de nuestras obsesiones taxonómicas, a nivel individual o colectivas, ya sean científicas o documentales, artísticas o amateurs. 

Afortunadamente, Georges Perec nos recuerda con humor y humildad que nuestra búsqueda de la omnisciencia está condenada al fracaso. Nuestros intentos de organizar el conocimiento a menudo quedan obsoletos tan pronto como se terminan, y pueden ser “apenas más efectivos que la anarquía inicial”.

Más información

La Librairie du XXIe siècle. Editions du Seuil.

‘Pensar/Clasificar: 50 años del Museo Un homenaje a Georges Perec’.

Fotografía Georges Perec, Rue Vilin (1970) © Pierre Getzler

martes, 21 de junio de 2022

Workshop con Bleda y Rosa

La Fundación Antonio Pérez y PHotoESPAÑA organizan un taller a cargo de los fotógrafos Bleda y Rosa, que se celebró en Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Paralelamente a su actual exposición en el centro KBr de la Fundación Mapfre en Barcelona, María Bleda (Castellón, 1976) y José María Rosa (Albacete, 1970) impartieron durante tres jornadas un pormenorizado taller sobre lo que ha venido siendo la coherente planificación y brillante ejecución de su obra a lo largo de una ya larga trayectoria conjunta e indivisible, que fue reconocida con el Premio Nacional de Fotografía en 2008.

Su primer trabajo más conocido se tituló ‘Campos de fútbol’ y consistía en una serie de fotografías que recogían, no sin cierto sentimiento de nostalgia, esos campos abandonados, en los que apenas resisten en pie las porterías enclavadas en una tierra yerma, o que en otros casos habían cambiado de utilidad.

Su segundo trabajo se llamaría ‘Campos de batalla’, donde los autores recogían los espacios en los que se desarrollaron importantes batallas históricas, reflejando a través de su estado actual los posibles rastros de un pasado de sangre y muerte. Para ello optaron por que todos los elementos de la serie se realizaran en condiciones similares de encuadre y punto de toma de la fotografía.

Con un propósito semejante se encuentra el trabajo llamado ‘Ciudades’, una serie en la que Bleda y Rosa quieren testimoniar los vestigios de las antiguas metrópolis que se asentaron en la Península Ibérica. Ciudades íberas, celtas, romanas, griegas o fenicias, de cuyas respectivas culturas hoy desaparecidas apenas permanece entre las piedras su emotivo recuerdo por mitos o leyendas.

Desde 2007 está en proceso abierto el proyecto ‘Arquitecturas/Tipologías’. Un work in progress en el que estos autores se plantearon retomar como referencia el tratado de Vitruvio, olvidado durante siglos, cuyo significado y trascendencia no es otro que la recuperación de la arquitectura greco-latina. En definitiva, la conservación in situ y la preservación de los “sitios históricos”.

Con la intención de reflexionar sobre el sentido histórico y la funcionalidad que la arquitectura tiene, Bleda y Rosa comenzaron a desarrollar una catalogación de Tipologías arquitectónicas de la antigüedad: Arcos de triunfo, Altares, Domus, Villas, etc. Para ello, en esta ocasión toman como punto de partida estético el Arco de Triunfo que Alberto Durero realizara en 1515 por encargo de Maximiliano I y las primeras fotografías realizadas por el fotógrafo de arquitectura y paisaje Edouard Denis Baldus (1813-1889), que experimentaría por primera vez con la fotografía a fines de la década de 1840, cuando el proceso negativo-positivo para fotografías en papel, inventado por el británico William Henry Fox Talbot, comenzaba a florecer en Francia.

Denominado ‘Origen’, el siguiente proyecto de Bleda y Rosa fueron, como ya alude su título, los yacimientos paleontológicos relacionados con la especie humana. Un recorrido por los lugares donde en algún momento se asentó el primer hombre y por la propia historia de la paleoantropología: el valle de Neander, la sierra de Atapuerca, el lago Turkana, la cueva d’Aragó, el desierto de Yurab o el valle del Rift.

Por último, con la misma habitual coherencia en la reflexión de los vínculos que entrelazan imagen, lugar y memoria, nació el proyecto que Bleda y Rosa denominan ‘Prontuario’. Un nuevo trabajo sobre las importantes transformaciones sociales, políticas, filosóficas y culturales que con el paso del tiempo dieron como fruto una nueva forma de entender el mundo, una ruptura con las ideas de antiguos regímenes hasta entonces aferrados a su despótico anacronismo. Así se asentaría el pensamiento Ilustrado y surgirían los consiguientes procesos revolucionarios.

Un ejemplo de ello fue la Guerra de la Independencia en España, que se impulsó sobre aquellos ideales liberales, de los alzamientos populares, de las revueltas y de la necesidad de establecer un nuevo orden político y social. Tratando de acercarse a ese momento histórico, los autores abordan el período que se extiende desde 1805 a 1814, haciendo para ello un compendio o prontuario de anotaciones y referencias que giran en torno al levantamiento, guerra y revolución de España.

Más información

Site personal de Bleda y Rosa.

Centro KBr MAPFRE.

Enlaces de interés

Fundación Antonio Pérez.

PHotoESPAÑA.

Fotografía de Bleda y Rosa © Fernando Torres

viernes, 10 de junio de 2022

PhotoESPAÑA 25 aniversario

El festival fotográfico internacional más importante de nuestro país, que se celebra todos los años durante los meses de junio y julio, cumple veinticinco años de andadura.

En 2022 las exposiciones de PHotoESPAÑA muestran de forma destacada en sus diversas sedes el decisivo e influyente trabajo de algunos fotógrafos españoles imprescindibles para un análisis de la historia de la fotografía en este país.

La Fundación Mapfre rinde este año un homenaje al recientemente fallecido Carlos Pérez Siquier, uno de los grandes nombres de la fotografía española. Pérez Siquier pasó del fotoperiodismo en blanco y negro en La Chanca, un misérrimo arrabal almeriense, a documentar ya a todo color el auge del turismo de costa en España. Su serie La playa, iniciada en los setenta, se caracteriza por la ironía que destilan sus imágenes, que guardan ciertas semejanzas con las del británico Martin Parr.

Carlos Pérez Siquier ha pasado a la historia de la fotografía y será recordado como uno de los pioneros de la vanguardia fotográfica en España, que rompió con la tradición pictorialista de la época ofreciendo nuevos planteamientos fotográficos inspirados en otras corrientes europeas. Asimismo, creó la Agrupación Fotográfica Almeriense (AFAL) y su célebre revista, editada durante las décadas de 1950 y 1960, en la que colaboraron otros fotógrafos coetáneos como Joan Colom, Ramón Masats, Oriol Maspons, Paco Gómez, Gabriel Cualladó, Alberto Schommer, Ricard Terré, Leopoldo Pomés, Julio Ubiña, Xavier Miserachs, Francesc Catalá Roca, Gerardo Vielba, Francisco Ontañón o Ramón Bargués, entre otros.

Un colectivo que fue heterogéneo en sus planteamientos fotográficos pero con el común deseo de realizar una fotografía innovadora y diferente a la que por entonces se realizaba. Coincidían en cuanto al planteamiento de una fotografía en la que la existencia de un humanismo y el reportaje social fueran sus formas de expresión.

‘Carlos Pérez Siquier’. Fundación Mapfre, Sala Recoletos. Paseo de Recoletos, 23. Madrid. Del 01.06.2022 al 28.08.2022.

Otros fotógrafos españoles en el marco del festival PHotoESPAÑA:

‘Francesc Català-Roca. La lucidez de la mirada’. 

Sala El Águila. Ramírez de Prado, 3. Madrid. 

Del 02.06.2022 al 18.09.2022.

‘Javier Campano. El ojo errante. 1975-1985’. 

Museo Lázaro Galdiano. Serrano, 122. Madrid. 

Del 02.06.2022 al 28.08.2022.

‘Francisco Gómez. La mirada del silencio’. 

Bulevar Salvador Allende, 31. Alcobendas. 

Del 04.11.2021 al 15.06.2022.

‘Fantasía en el Prado. Alberto García-Alix’. 

Real Jardín Botánico. Plaza de Murillo, 2. Madrid. 

Del 01.06.2022 al 28.08.2022.

Más información

Web oficial de PHotoESPAÑA.

Fotografía ‘La Chanca, Almería’ (1960) © Carlos Pérez Siquier