sábado, 13 de enero de 2018

‘La disputa’, Voltaire y Rousseau a escena


Por primera vez José María Flotats nos trae un texto de Jean-François Prévand. Una oportunidad de asistir a una gran escena doméstica donde los protagonistas despliegan aquí sus lúcidos argumentos filosóficos.

Voltaire y Rousseau mantenían una relación de amor odio. Entre los dos grandes filósofos del Siglo de las Luces la admiración e inquina eran mutuas, pero fue esa curiosa relación lo que propició que exista hoy en día una abundante y valiosa correspondencia en la que ambos se comentaban y se criticaban sus obras. El actor y director Jean-François Prévand, que ya en 1970 escribía y dirigía su primera obra teatral basada en una recopilación de panfletos de Voltaire contra la intolerancia y el fanatismo religioso y político, ha recogido toda esa correspondencia para escribir este texto que ayer se estrenó en el Teatro María Guerrero de Madrid como ‘Voltaire/Rousseau. La disputa’, donde los dos célebres enciclopedistas enfrentan sus ideas acerca de Dios, la igualdad, la educación y el teatro. Dos visiones igualmente espléndidas pero a su vez muy distintas de concebir la sociedad de su tiempo. Las revolucionarias ideas de dos pensadores que han trascendido hasta nuestros días manteniendo la misma vigencia.  

Prévand plantea que Rousseau visita a Voltaire para tratar de resolver un asunto que le preocupa, algo que se transforma en el eje central de la obra. Se trata de un panfleto anónimo que acusa a Jean Jacques Rousseau de haber abandonado a sus cinco hijos. Rousseau recurre entonces a Voltaire para averiguar juntos quién es el autor de esa abominación. Viene también con la excusa de comentar su obra sobre el terremoto de Lisboa, pues Voltaire había escrito en verso, como consecuencia de la enorme tragedia que supuso aquel terremoto, una reflexión sobre la providencia. Rousseau quiere decirle que no está de acuerdo y en esta ocasión quiere hacerlo en persona y no por carta. A partir de ahí surge un intercambio y un enfrentamiento de ideas que componen el grueso de la representación.

Nacido en 1944 en el departamento francés de Isère, Jean-François Prévand se formó como actor en París en el Cours Simon y en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático donde siguió las clases de Fernand Ledoux. Empezó su carrera interpretando muchos papeles a las órdenes de directores como Jean Meyer, Peter Ustinov, Pierre Debauche, Denis Llorca o Stephan Meldegg, pero pronto se inclinaría hacia la escritura y la dirección de escena.

‘Voltaire/Rousseau’ se estrenó en 1991 en el Théâtre La Bruyère, interpretada por Jean Paul Farré (Voltaire) y Jean Luc Moreau (Rousseau), luego siguió en la Comédie de París y en el Théâtre de l'Œuvre interpretada por Gérard Maro y el propio Prévand. Pero es en 2016 cuando Josep Maria Flotats, actor al que Prévand admiraba mucho y al que había visto trabajar muchas veces en el Théâtre de la Ville, le propone a éste su reestreno en España coincidiendo con el reciente traslado de residencia de Prévand a Barcelona.

La versión actual nunca ha sido representada, pues para esta ocasión Prévand se ha dedicado a reescribir ciertas cosas, en cortar o desarrollar otras, y por tanto la adaptación es un texto casi nuevo que va a conocer aquí su auténtico bautismo.

Fotografía escena © marcosGpunto

sábado, 30 de diciembre de 2017

El arte de Van Gogh en movimiento


Los directores y guionistas Kobiela y Welchman estrenan en nuestro país su homenaje al gran pintor neerlandés como resultado de la fusión de la acción real de actores, imágenes generadas por ordenador y el trabajo de más de un centenar de pintores.

La pintora y animadora de cortometrajes polaca Dorota Kobiela se unió al británico Hugh Welchman para crear ‘Loving Vincent’, un biopic sin precedentes, pintado a mano empleando óleo, del célebre artista Vincent van Gogh. Y hasta ahora ha sido ya multipremiada en diferentes certámenes, como la Película Internacional más popular en el Festival Internacional de Cine de Vancouver; Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, y Mejor Película Animada en los Premios del Cine Europeo en Berlin, entre otros. También fue nominada en los Globos de Oro en la categoría Mejor Película de animación.

Todos los personajes de la película están interpretados por actores que trabajaron en sets construidos con la apariencia real de los cuadros de Van Gogh o en cromas que recreaban después del rodaje los cuadros del pintor mediante técnicas de animación por ordenador. El rodaje real con los actores se hizo en estudios de Londres y de Polonia y sirvió de base para la posterior animación de la película.

El cine y la pintura son dos artes muy diferentes. La pintura plasma un momento concreto en el tiempo, sin embargo el cine es fluido y se mueve en el espacio y el tiempo. Por tanto antes y durante el rodaje con los actores, el equipo de diseño de los cuadros estuvo un año intentando imaginarse los cuadros de Van Gogh en medio de la película. En ella hay 94 cuadros con un aspecto muy cercano al original y otros 31 con una representación parcial de algunas de las pinturas.

El equipo de diseñadores se especializó en crear retratos fieles a los actores de tal manera que mantenían en la pintura todas sus facciones y características a la misma vez que eran reconocibles en aspecto a los personajes en su forma pintada. Los animadores empezaron a trabajar con una base de 377 pinturas creadas por el equipo de diseñadores y pintaron el primer fotograma de cada toma en un lienzo. Después lo animaban hasta terminar el proceso en el último fotograma de la toma.

‘Loving Vincent’ da vida a los cuadros de Van Gogh en la primera película pintada al óleo que se produce a nivel mundial. Cada uno de los 65.000 fotogramas de esta historia es un cuadro pintado a mano por un pintor profesional aterrizado en los Estudios Loving Vincent de Polonia y Grecia, desde cualquier rincón del mundo, para formar parte de esta producción. Tan sorprendente como sus cuadros fueron su enfermiza vida y su misteriosa muerte.

Sinopsis

Francia, verano de 1891. El joven Armand recibe una carta de su padre, el cartero Joseph Roulin, para entregarla en mano en París al hermano de su amigo Vincent Van Gogh. Pero en París no hay rastro de Theo, del que cuentan que murió poco tiempo después de que su hermano Vincent se quitara la vida. Así comienza ‘Loving Vincent’, la primera película realizada al óleo de la historia del cine. A través de más de 65.000 fotogramas animados, pintados a mano por artistas de todo el mundo, la película da vida a los cuadros de Van Gogh recorriendo la misteriosa vida del pintor a través de las cartas que con frecuencia escribía a su hermano pequeño Theo.

Enlace de interés

Trailer oficial en español de ‘Loving Vincent’.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Nathalie Daoust, visiones ortocromáticas


La artista Nathalie Daoust expone estos días en Madrid su proyecto más reciente, que ha desarrollado como una serie de fotografías que inquiere la inquietante vacuidad social de Corea del Norte.

Desde sus primeros ensayos fotográficos, a Nathalie Daoust (Montreal, 1977) le han fascinado las conductas humanas y sus diversas realidades; el humano deseo de escapar y vivir fantasías. Para expresar esto con imágenes, Daoust crea atmósferas explorando la frontera entre la realidad y la fantasía. Su objetivo como artista es superar los límites de la fotografía a través de métodos experimentales, trabajar con nuevos medios y descubrir nuevas técnicas en el cuarto oscuro.

Para el trabajo que actualmente nos presenta, Daoust ha empleado un nuevo modo de impresión de varios elementos de una imagen en varias capas de papel ortocromático separadas entre sí. Al superponer y volver a ensamblar piezas de la imagen, dejando un espacio entre cada capa, la imagen finalmente se completa de nuevo, como un rompecabezas transparente. Las capas crean la imagen individual como resultado final. Estas imágenes, incluso una vez impresas, permanecen traslúcidas, revelando lo desconocido, e incluso quizá un aspecto imaginario del sujeto.

Daoust estudió fotografía en su ciudad natal desde 1994 a 1997, manifestando siempre interés en todo lo relacionado con la sexualidad femenina. Poco después Daoust irrumpiría en la escena con la serie de las habitaciones del Carltom Arms Hotel de Nueva York, cuyo resultado fue la publicación de su primer libro, ‘New York Hotel Story’. Su trabajo fotográfico se basa, además de la referida materia sexual, en el deseo de evasión de la realidad, que es otro de los aspectos que la artista mantiene en sus series temáticas. Para ello, Daoust ha recorrido buena parte del mundo fotografiando diversos lugares exóticos donde los deseos e impulsos ocultos obligan a la gente a soñar.

Con el proyecto ‘Korean Dreams’ la artista ha tratado de revelar el lado más oscuro de ese país asiático, donde fotografiar está sometido a una política restrictiva que, en el caso de ser infringida, conlleva fuertes sanciones. Ya que únicamente es posible hacerlo en lugares permitidos por el régimen. Pero Daoust se atreve a transgredir las normas capturando con su cámara personas, lugares y momentos prohibidos tratando de mostrar la belleza oculta de un país oprimido.

La obra de Nathalie Daoust, exhibida internacionalmente, ha sido objeto de muchas publicaciones e importantes premios.

Más información

Página web del Círculo de Bellas Artes.

Fotografía Bicycle (Korean Dreams) © Nathalie Daoust

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los contactos de la agencia Magnum


Una exposición en la Fundación Canal de Madrid muestra cerca de un centenar de fotografías representando la obra de 65 de los más destacados fotoperiodistas de la prestigiosa agencia Magnum.

La copia por contacto era un procedimiento fotográfico del laboratorio analógico que permitía obtener copias a partir de película impresionada del mismo tamaño que el negativo sobre el papel mismo de revelado. A ese resultado se le llama hoja de contactos. ​Esa primera impresión de los negativos aportaba una valiosa información tanto para los fotógrafos como para los editores gráficos a la hora de examinar y evaluar las imágenes, seleccionando así las mejores para las posteriores reproducciones o su ampliación definitiva, empleando en dicha inspección previa la lupa o el cuentahílos.

Testimonio gráfico de todo el secuencial trabajo del fotógrafo reportero, las hojas de contacto no se concibieron para ser mostradas públicamente pues, en cierto modo, dejan al descubierto tomas que son objeto de descarte dentro del proceso creativo de sus autores, por lo que en muchos casos estos fueron reacios a exhibirlas. Esta exposición, no obstante, da acceso a esa trastienda permitiéndonos alcanzar a ver y comprobar en las secuencias la historia oculta que hay detrás de algunas de las fotografías más célebres o representativas de los grandes reporteros gráficos fundadores de la mítica agencia Magnum, como son Henri Cartier-Bresson, Robert Capa y David ‘Chim’ Seymour. Pero también las de otros miembros importantes como Werner Bischof, Marc Riboud, Eve Arnold, René Burri, Jim Goldberg, Josef Koudelka, Susan Meiselas, Hiroji Kubota, Steve McCurry, Jean Gaumy, Paolo Pellegrin o la española Cristina García Rodero.

En 1989, cuando el fotógrafo británico Stuart Franklin se encontraba en Beijing tratando de documentar para Magnum la protesta masiva en la Plaza de Tiananmen, que vio manifestarse a cientos de estudiantes que resultaron muertos cuando se enfrentaron al ejército, él y todos los periodistas fueron obligados por los militares a retirarse. Sin embargo, resignado, Franklin pudo realizar una serie de fotografías desde la habitación de su hotel en el momento justo en que entraban los tanques en la plaza. Debido a la distancia, al principio no se percató de la presencia de un hombre oponiéndose al avance de la columna de tanques T59. Fue examinando los contactos cuando resultó seleccionada la fotografía en cuestión de entre las que componían la serie, siendo esa la que pasó a la posteridad. Pero gracias a la hoja de contactos es posible ver en la exposición la secuencia completa de aquel acontecimiento.

‘The TankMan’ stopping the column of T59 tanks. 4th June 1989. Beijing (China). Tien An Men Square © Stuart Franklin / Magnum Photos.

Estas fotografías emblemáticas, a las que acompañan sus correspondientes hojas de contactos y algunos documentos que ayudan a ubicar cada imagen en su contexto histórico, captan y revelan sucesos clave del último siglo. La exposición, coproducida entre Magnum Photos y Forte di Bard, se puede visitar en la Fundación Canal hasta el 5 de enero de 2018.

Más información


Fotografía antesala exposición Magnum © Fundación Canal

jueves, 23 de noviembre de 2017

Kyle Eastwood: el bueno, el bajo y el jazz


El quinteto del californiano Kyle Eastwood no defraudó las expectativas en su actuación de ayer en Madrid, dentro del festival internacional de jazz que se celebra en la capital durante todo este mes de noviembre.

En esta ocasión, alternando el contrabajo con el bajo eléctrico, Kyle Eastwood estuvo acompañado en el escenario del Teatro Fernán Gómez por el pianista Andrew McCormack, cuyo estilo personal de componer es una mezcla del minimalismo de Steve Reich y el talento de Tigran Hamasyan; el saxofonista Brandon Allen, arreglista, compositor y músico de sesión que ha tocado con Eric Clapton, Jools Holland o la cantante de soul Mica Paris; el talentoso trompetista Quentin Collins, influenciado desde pequeño por el jazz de Dizzy Gillespie y Lionel Hampton, y el preciso y virtuoso Chris Higginbottom a la batería, actualmente también miembro de The Ronnie Scotts All Stars.

Tras su gira estival en formación de trío compuesto por los franceses Jean Luc Ponty al violín y Biréli Lagrène a la guitarra, y dos días después de que anunciase en su página de Facebook el lanzamiento de su último disco, ‘In transit’, el Kyle Eastwood Quintet se presentó en JAZZMADRID para ofrecer un espectáculo musical con matices de groove, swing o funk, además de algún guiño homenaje a Charlie Mingus, pero sobre todo buen jazz. Porque según afirma el propio Eastwood, sus raíces musicales permanecen en el jazz. Y eso es lo que lleva haciendo desde hace veinte años, en sus comienzos tocando en locales de Nueva York y Los Ángeles, y al menos desde que publicara aquel primer disco, ‘From there to here’ (1998), en el que participó la cantante canadiense Joni Mitchell. Aunque ya desde niño escucharía los discos de los grandes clásicos del género, que no faltaban en casa debido a la gran afición de su padre por el jazz.

A los dieciocho años se inició en el bajo eléctrico tocando con sus compañeros de instituto y aprendiendo de oído las líneas de bajo de rhythm and blues, reggae y música negra de la Motown. Pero pronto se pasaría al contrabajo, sobre todo tras conocer a Ray Brown, considerado por muchos como uno de los más importantes e influyentes contrabajistas de jazz de la historia, y a su aplicado alumno, el también contrabajista John Clayton; sin olvidar a Ron Carter, que al igual que Ray Brown, es uno de los contrabajistas con más grabaciones en la historia del jazz.

Otro gran condicionante para Kyle fue haber pasado muchas horas en el plató con el compositor, arreglista y saxofonista estadounidense Lenny Niehaus, que compuso la banda sonora de ‘Bird’, la película homenaje al gran saxofonista Charlie Parker dirigida por su padre. Desde entonces ha contribuido a las bandas sonoras de filmes dirigidos por Clint Eastwood como ‘Mystic River’, ‘Invictus’, ‘Million Dollar Baby’, ‘Banderas de nuestros padres’ y ‘Cartas desde Iwo Jima’. 

Más información

Página web oficial de Kyle Eastwood.

Fotografía de Kyle Eastwood © Fernando Torres

domingo, 12 de noviembre de 2017

El jazz ecléctico de Jean Luc Ponty


El gran violinista francés congregó a numerosos fans veteranos y también a un público joven para su concierto del pasado miércoles dentro del festival JAZZMADRID.

En la estela de su colega y compatriota Stéphane Grappelli, con quien trabajó a finales de los años sesenta, el experimentado Jean Luc Ponty dejó patente su maestría con el violín con el que fue pionero indiscutible en el terreno del jazz y el rock. Acompañado en esta ocasión de su banda formada por el excelente teclista de formación clásica William Lecomte, el batería de raza Damien Schmitt, que a los once años ya era un alumno adelantado de Denis Chambers, y sustituyendo a Guy Nsangué Akwa, para completar el cuarteto el brillante joven bajista Swaéli Mbappé, quien hubo momentos de la actuación en los que su destreza y estilo recordaban al mítico Jaco Pastorius.

Los comienzos de Jean Luc Ponty (Avranches, 1942) se podría decir que se remontan a 1958, cuando siendo estudiante del Conservatorio de París, el jazz de Miles Davis, John Coltrane y Clifford Brown le haría plantearse otros derroteros en su carrera como músico. En esa época alternaba los ensayos y actuaciones con la orquesta tocando jazz en clubes de todo París. Impulsado por una gran pasión creativa, Ponty enseguida sentiría la necesidad de desarrollar su talento en el jazz a través de su instrumento, el violín. Para ello, más tarde lo electrificaría amplificando su sonido.

En 1967, el pianista John Lewis de The Modern Jazz Quartet invitaba a Ponty a tocar en el Monterey Jazz Festival. Aquella exitosa incursión en los EE.UU. le depararía un contrato con la World Pacific Records, una compañía discográfica especializada en cool jazz y en el estilo West Coast jazz. También descubriría el rock con el cantante y guitarrista estadounidense Frank Zappa, que en 1969 componía la música del álbum de Ponty ‘King Kong’, grabado con el sello Blue Note.

Otra de sus colaboraciones célebres fue con la Mahavishnu Orchestra, del guitarrista John McLaughlin y el percusionista Billy Cobham, pionera del jazz fusión. Pero a partir de mediados de los setenta, Ponty comienza su carrera en solitario con sus propios grupos, en la que seguirán estando muy presentes el jazz y el rock. Aunque se perciba siempre en sus composiciones cierta vena sinfónica.

Desde los ochenta hasta hoy, Ponty ha grabado y viajado por todo el mundo con sus bandas o colaborando con otros músicos brillantes como los guitarristas Al Di Meola o el genial Allan Holdsworth, miembro de grupos emblemáticos como Soft Machine o Gong, que falleció el pasado mes de abril a la edad de 70 años, el bajista Stanley Clarke, músicos de África Occidental, Bela Fleck, Lalo Schifrin, Chick Corea y Return to Forever IV, los violinistas Nigel Kennedy, Mark O'Connor, L. Subramaniam de India, el violista y director de orquesta ruso Yuri Bashmet, el pianista Wolfgang Dauner, el cantante Jon Anderson del grupo Yes, o el guitarrista francés Biréli Lagrène, con quien ha estado de gira este año en formación de trío acompañados por Kyle Eastwood al contrabajo.

Nota: El Kyle Eastwood Quintet también tocará en el festival internacional JAZZMADRID'17 el próximo día 22 de noviembre.

Más información

Página web oficial de Jean Luc Ponty.

Fotografía de JLP © Fernando Torres 

domingo, 5 de noviembre de 2017

El jazz suena de nuevo por todo Madrid


El jazz en otoño en Madrid continúa consolidándose año tras año a través del multitudinario festival JAZZMADRID, uno ya de los mejores certámenes europeos que se desarrolla en la capital durante todo este mes de noviembre en distintas salas y clubes.

Desde el pasado día 2 y hasta el 30, este importante festival internacional se viene celebrando en diferentes lugares de la ciudad, aunque sus centros neurálgicos sean, como en ediciones anteriores, el Centro Cultural Conde Duque y el Teatro Fernán Gómez, que acogen las citas de mayor relevancia junto a las distintas actividades paralelas que están programadas. Entre ellas tiene cabida la gran exposición del fotógrafo amante del jazz Jean-Pierre Leloir, colaborador habitual en varios medios como Jazz Magazine, L´Express o Le Nouvel Observateur, que falleció en 2010 a la edad de 79 años; la proyección, en diferentes días, de tres películas relacionadas con el jazz, como son Ascensor para el cadalso, de Louis Malle, Miles Ahead, dirigida por Don Cheadle, y el documental de Michael Bradford Michel Petrucciani; así como un ciclo de debates y conferencias a cargo de algunos de los representantes más importantes de la vida cultural y la crítica de jazz en España para enriquecer la oferta y difundir la pasión por el jazz.

Asimismo, con el título ‘Escenas del jazz’ habrá lecturas dramatizadas de textos del gran Julio Cortázar, Boris Vian, Jean Paul Sartre y Jack Kerouac, entre otros. Con una ambientación musical a cargo del pianista y compositor Pepe Rivero, que interpretará temas de Charlie Parker, Duke Ellington o Thelonious Monk, y las voces de los actores Cristina Castaño, Manuela Velasco y Rafa Castejón. Todo ello bajo la dirección del director teatral y maestro de actores argentino Juan Carlos Corazza.

Más información

Página web del festival JAZZMADRID17