jueves, 27 de julio de 2017

Jamie Cullum, el enfant terrible del jazz


El pianista y vocalista británico Jamie Cullum derrochó anoche vitalidad y talento en el escenario de las ‘Noches del Botánico’, ciclo de conciertos que se celebra desde el 22 de junio al 29 de julio en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de Madrid.

Como es habitual en este joven artista, el pasado 26 de julio interpretó para un aforo de seguidores una mezcla de jazz con melodías pop y rock durante más de dos horas. Deleitó al personal con un repertorio musical propio en el que tuvieron también cabida personales versiones como la del clásico de Jimi Hendrix ‘The wind cries Mary’, o una apoteósica versión del ‘Sinnerman’ de la gran Nina Simone. Y es que Jamie Cullum y su banda son capaces de versionar y pasar por el filtro del jazz éxitos de otros artistas como Jeff Buckley, Rihanna, Kanye West o White Stripes, entre otros.

Para quien todavía no conozca a Jamie Cullum hay que decir que su álbum ‘Twentysomething’ (2003) es el disco de jazz de estudio más vendido de la historia. Y hasta ha cosechado ya éxitos en el mundo del cine colaborando en la banda sonora de distintas películas, como es el caso de ‘Gran Torino’, que dirigiera Clint Eastwood, resultando nominado como mejor canción original en los Golden Globe Awards, galardones concedidos por los miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood en reconocimiento a la excelencia de profesionales en cine y televisión, tanto en Estados Unidos como a nivel mundial.

Su segundo álbum, ‘Pointless Nostalgic’ (2002), que fue editado por un pequeño sello de jazz (Candid), consiguió que la discográfica Universal Records se fijara en él y le ofreciera un contrato por un millón de libras para promocionar y grabar sus discos durante los siguientes cinco años.

Jamie Cullum se ha convertido en uno de los principales referentes del jazz vocal actual, hasta el punto de ser considerado por el público americano como sucesor de Harry Connick Jr.

Discografía

‘Heard It All Before’ (1999).
‘Pointless Nostalgic’ (2002).
‘Twentysomething’ (2003).
‘Catching Tales’ (2005).
‘The Pursuit’ (2009).
‘Momentum’ (2013).
‘Interlude’ (2014).

Más información

Página web oficial de Jamie Cullum.

Fotografía de Jamie Cullum © Tom Beetz (Creative Commons)

viernes, 7 de julio de 2017

El folk gaélico escocés de Julie Fowlis


Originaria de Escocia, Julie Fowlis es una multiinstrumentista que interpreta música celta y canta habitualmente en gaélico escocés.

Fowlis nació y creció en North Uist, una isla de las Hébridas Exteriores, una comunidad de mayoría gaélicohablante. Desde muy pequeña se involucró con la música tradicional y aprendió a cantar, a bailar y a tocar la gaita.

El gaélico escocés es una lengua celta que alrededor del siglo V, cuando los escotos de etnia celta provenientes del norte de Irlanda se asentaron en la costa occidental, se impuso como una variedad del irlandés antiguo que sustituyó a la antigua lengua de los pictos hablada en la zona hasta entonces. De ahí su similitud con el gaélico hablado en Irlanda y la Isla de Man. Más tarde, las influencias lingüísticas procedentes de los anglos y las invasiones vikingas irían relegando cada vez más el idioma, hasta que a finales de la Baja Edad Media se crearan en las islas Hébridas las cortes locales y las escuelas de bardos, que fueron cuna del sistema de clanes de las Highlands y un refugio para la cultura y el idioma gaélico, reprimido durante siglos.

Julie Fowlis lleva por tanto en su ADN la tradición de esos orígenes, y eso es algo que realmente se hace patente en la bella forma de interpretar su música, capaz de trasladarnos con la imaginación a esas tierras húmedas envueltas en la bruma desde los primeros acordes y evocadores cantos gaélicos. Para ello se hace acompañar en el escenario por músicos habituales como Éamon Doorley a la guitarra acústica o bouzouki irlandés, el guitarrista Tony Byrne o el gran violinista escocés Duncan Chisholm, miembro fundador del grupo de rock folk Wolfstone, que también ha grabado y producido seis álbumes en solitario. Además, regularmente cuenta con la colaboración del acordeonista Donald Shaw, componente del grupo Capercaillie, en los arreglos musicales de poemas escritos por reconocidos poetas del gaélico que son revisitados por el grupo.

La gira española de Fowlis comenzó en Sevilla el 5 de julio, seguida de su brillante actuación en CaixaForum Madrid del pasado día 6. Después serán Ham (Bélgica) el 12 de agosto y Edimburgo (Escocia) el 26 de ese mismo mes para dar por terminado el verano. En otoño Julie volverá a los Estados Unidos, donde presentará una selección musical de su nuevo catálogo y las canciones de su próximo álbum. Empezará en Ohio y luego se trasladará al norte, a New Hampshire y Vermont antes de dirigirse hacia el sur para actuar en Utah, Arizona, Colorado y Nuevo México, finalizando con un regreso al BlackRock Center for the Arts en Germantown, Maryland.


Más información

Página web oficial de Julie Fowlis.

Fotografía de Julie Fowlis © Fernando Torres

miércoles, 5 de julio de 2017

Elliott Murphy, un americano en París


Elliott Murphy presentó en Madrid su libro de relatos ‘Historias de París’, que ha traducido y editado Izana Editores.

El acto tuvo lugar el pasado 4 de julio en la librería Los editores, sita en pleno centro de la capital. Para finalizar dicha presentación el músico ofreció también un mini concierto unplugged en el que esbozó algunos temas como ‘Chelsea Boots’, que abre su nuevo disco titulado ‘Prodigal son’.

“Murphy, que en sus comienzos fue comparado con Bob Dylan y que después de alcanzar la cima del rock comprobó también lo rápido que podía esfumarse la fama, vive desde hace décadas en París, desde donde organiza giras por todo el mundo, habiendo recobrado la fama del pasado además de haberse labrado una justa fama como magnífico escritor: de canciones y de libros”, dice la nota de prensa de Izana Editores.

‘Historias de París’ es una colección de once relatos escritos por el músico norteamericano desde su voluntario exilio europeo. Estas historias reflejan las vivencias del expatriado con el espíritu de Henry James, Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, a la vez que capta la atmósfera de la ciudad del Sena a lo largo de los últimos años del siglo XX.

Residente en París desde hace 28 años, el músico neoyorquino nacido en el seno de una familia de artistas comenzó su carrera como cantautor en Europa en 1971, participando en la banda sonora de ‘Roma’, cinta dirigida por Federico Fellini en 1972. Desde entonces, Elliott Murphy ha publicado más de 35 discos en los que han colaborado artistas tan relevantes como Mick Taylor o Bruce Springsteen, entre otros. Cuando Springsteen toca en París no duda en llamarle para interpretar algunos temas juntos.

“La amplitud y la profundidad del trabajo de Elliott, su perseverancia, el espíritu demostrado solo con seguir adelante, escribir al nivel al que lo ha hecho todos estos años: todo eso es un éxito asombroso”. Bruce Springsteen.

Como escritor Murphy ya había publicado varios libros de relatos anteriores a este ‘Historias de París’, como son ‘Cold and electric’, ‘The lion sleeps tonight’, ‘Where the women are naked and men are rich’ y ‘Café notes’, así como las novelas ‘Poetic justice’ y ‘Marty May’. En 2015 fue condecorado como Chevalier des Arts et Lettres por el Ministerio de Cultura francés.

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Próximos conciertos de Elliott Murphy.

Fotografía de Elliott Murphy © Fernando Torres

sábado, 17 de junio de 2017

Los mejores libros de fotografía del año


La Biblioteca Nacional y PHotoESPAÑA exponen una selección de libros de fotografía elegidos por un jurado especializado.

Como cada verano, Madrid se convierte en la cita de referencia para todos los interesados en las artes visuales y la fotografía. Con exposiciones en los principales museos, salas y galerías de arte, así como diversas actividades entorno a la temática elegida cada año, PHotoESPAÑA en su 20º Aniversario ofrece la posibilidad de conocer las últimas tendencias del arte fotográfico así como los últimos proyectos de los artistas visuales más reconocidos internacionalmente.

Con el boom digital el libro de fotografía ha experimentado un nuevo enfoque y se ha convertido en una herramienta tangible fundamental para la difusión del trabajo del fotógrafo. El libro es un soporte ideal que se adapta formal y estéticamente al pensamiento del autor siendo sus posibilidades creativas muy amplias. Este tipo de publicaciones han revolucionado el mercado editorial y algunos de ellos atesoran importantes premios y menciones de ámbito internacional.

Como en ediciones anteriores, PHotoESPAÑA ha premiado los mejores libros del año en esta disciplina. Tras una convocatoria abierta, en la que se han presentado autores y editores con libros de fotografía impresos publicados entre marzo de 2016 y marzo de 2017, un comité experto seleccionó casi un centenar de títulos para esta exposición, que reúne los volúmenes más destacados por su concepto, diseño y calidad.

Entre ellos, el jurado eligió a los ganadores de los premios PHotoESPAÑA al Mejor Libro de Fotografía en cuatro categorías: mejor libro de fotografía nacional, internacional, editorial destacada y mejor libro autoeditado. La entrega de premios tuvo lugar en el Museo de la Biblioteca Nacional de España el pasado 14 de junio, donde se podrán ver todos los libros seleccionados en una exposición abierta al público hasta el 27 de agosto de 2017.


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Fotografía de la exposición © PHotoESPAÑA

viernes, 26 de mayo de 2017

XVII Festival de jazz Saint-Germain-des-Prés


Un año más, del 11 al 22 de mayo, en plena primavera parisina, tuvo lugar la decimoséptima edición del Festival de jazz Saint-Germain-des-Prés.

Un festival cuyo origen se remonta a 2001, año en que su co-fundador, Charbaut Frederick, un periodista especializado en música de jazz, pusiera la primera piedra en la organización de este ya veterano evento musical, en el que durante casi dos semanas, músicos brillantes provenientes de distintas partes del mundo ofrecen sus conciertos en el emblemático Barrio Latino de París. En muy diferentes escenarios, como son la Église Saint-Germain-des-Prés, el Hotel Madison o la Fnac Montparnasse, pues una de las características del festival es la variada combinación de lugares en donde se lleva a cabo, desde iglesias y plazas públicas, hasta hoteles, teatros o universidades y, por supuesto, en los locales especializados en dar conciertos, como es el caso del Sunset-Sunside Jazz Club.

Charbaut Frederick es un periodista que abandonó la carrera de ingeniero aeronáutico para crear una emisora de radio llamada ‘Jazzland’, colaborando en programas de radio para Rock Boulevard, Chic FM, Kiss FM o Superloustic, entre otros; así como también en revistas de jazz como es la célebre ‘Jazz Hot’, y asimismo como miembro del jurado del Festival de jazz de La Défense, Victoires du Jazz o el del Djangodor. También contribuye a la programación del ‘Tanjazz’, el Festival de jazz de Tánger. Y ha invitado a grandes músicos como Dee Dee Bridgewater, Norah Jones, Brad Mehldau, Abd Al Malik, Kyle Eastwood, Kurt Elling, Lucky Peterson, Richard Galliano, Jacky Terrasson, Michel Portal, Aldo Romano, Kenny Barron o Milton Nascimento.

Además de contar con la presencia de importantes músicos, el Festival de jazz Saint- Germain-des-Prés brinda una oportunidad a las jóvenes promesas con la convocatoria del certamen de nuevos talentos, denominado Tremplin Jeunes Talents, para incentivar el talento de los jóvenes compositores de jazz franceses.

Como en anteriores ediciones, esta primavera, al llegar la noche, en París la música rebosó el Barrio Latino así como en sus calles rebosa el alborozo de las terrazas de los cafés, entre los típicos volquetes repletos de frutas y cajones colmados de flores y ostras frescas como aderezo.


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Fotografía de Avishai Cohen © Caterina di Perri

lunes, 15 de mayo de 2017

Leica, cien años de historia de la fotografía


La Fundación Telefónica en colaboración con Leica muestra cerca de 400 fotografías con material documental que incluye periódicos, revistas, libros, publicidad, catálogos y prototipos de cámaras. Con esta exposición homenaje se presenta la historia de un siglo de fotografía en película de 35 milímetros, desde sus inicios hasta la actualidad.

En junio de 1914, Oskar Barnack, un ingeniero de la empresa alemana Leitz Werke Wetzlar, desarrollaría la Ur-Leica, un modelo experimental de cámara que terminó por imponer la norma en la industria fotográfica, debido a su pequeño formato y posibilidades de uso, empleando para ello el negativo de film de 35 mm que permitía ampliarlo al imprimir la fotografía.

Barnack, que estaba especializado en microscopía, era un fotógrafo aficionado, cuya delicada salud por ser asmático, le ocasionaba un problema a la hora de transportar las grandes cámaras que se fabricaban y comercializaban por aquel entonces, por lo que diseñó una que pudiera ser más manejable, aprovechando las ventajas que ofrecía el rollo de 35 mm creado por George Eastman (Kodak) a finales del siglo XIX, y que hasta entonces era usado únicamente en películas.

En 1916 Barnack bautizaría su prototipo como ‘Lilliput’, que probaría durante un viaje a Estados Unidos Ernst Leitz, cuyo apellido dio origen a la marca Leica, abreviatura de Leitz Camera. Sin embargo, su salida al mercado se produjo casi una década más tarde, después de la Primera Guerra Mundial, cuando en 1925 el modelo de Barnack fuera presentado en la feria de Leipzig, Alemania, con una primera producción anual de 1000 cámaras.

Gracias a esta nueva cámara con un objetivo retráctil que se podía llevar cómodamente en el bolsillo, la fotografía fue poco a poco convirtiéndose para todos en un ejercicio natural de la vida cotidiana. También dio lugar al fotoperiodismo, ya que la nueva cámara permitía hacer una foto detrás de otra con rapidez, lo cual era una gran ventaja para el recién nacido género del reportaje.

Una nueva generación de fotógrafos de prensa apostó así por la Leica, en particular por su versatilidad para hacer realidad el principio fundamental del reportaje: narrar un acontecimiento mediante imágenes individuales que se complementan.

Las cámaras Leica han gozado siempre de un gran prestigio entre muchos fotógrafos profesionales y aficionados, siendo las preferidas de grandes maestros como Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Alberto Korda, Jeanloup Sieff, Sergio Larraín, o Sebastião Salgado, entre otros muchos que elevaron la fotografía a categoría de arte.


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Página web oficial de Leica Camera AG (en inglés).


Fotografía (detalle) ‘Nana, Place Blanche’, París 1961 © Christer Strönholm

lunes, 1 de mayo de 2017

Carleton Watkins, el paisaje de Estados Unidos


Exposición ‘Watkins, el paisaje de Estados Unidos en la colección fotográfica de Sorolla’.

Por primera vez se expone al público una de las mejores colecciones de fotografía histórica estadounidense. Se trata de la colección de fotografías que Carleton Watkins, uno de los grandes fotógrafos pioneros norteamericanos del siglo XIX, hizo para Collis Huntington. Su hijo, Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society, regaló esta colección al pintor Joaquín Sorolla.

La primera imagen duradera, fija e inalterable a la luz la obtuvo en 1824 el francés Joseph Nicéphore Niépce (1765-1833). Si bien quien se atribuyó el mérito fue Louis Daguerre, un pintor y hombre de negocios. Daguerre lo que hizo fue perfeccionar el procedimiento de Niépce, pasando así a llamarse daguerrotipo. Corrían en Francia los tiempos de la Revolución Industrial, favorecida por las innovaciones técnicas del siglo XIX. En sus comienzos la fotografía sería usada principalmente por la burguesía, que acostumbraba tener retratos para mostrar status y ascensión social.

Daguerre enviaría a un representante a Estados Unidos para dar conferencias y celebrar exposiciones. Entre 1840 y 1860 la daguerrotipia se hizo muy popular en Estados Unidos, que estaba en transición de una sociedad agrícola a una sociedad industrial.

En 1851, el estadounidense Carleton Watkins (1829-1916), nacido en Nueva York, se trasladó con su amigo Collis Huntington a San Francisco con la esperanza de encontrar oro. Allí pronto se interesaría por la fotografía. En California se centró principalmente en la fotografía de paisaje, siendo el valle de Yosemite su tema favorito. Sus fotografías del valle influyeron de manera muy significativa en el Congreso de Estados Unidos, que tomó la decisión de conservarlo como Parque Nacional.

En un principio Watkins trabajó para su amigo Huntington en la entrega de suministros para las operaciones mineras. Más tarde trabajaría como empleado en una librería, cerca del estudio de Robert H. Vance, un conocido daguerrotipista. Poco después, un empleado de Vance dejaba su trabajo de forma inesperada y Watkins acabaría al cuidado del estudio.

Antes de trabajar con Vance, Watkins no sabía nada de fotografía. Vance lo instruyó acerca de los elementos básicos de la fotografía pensando que realizaría algunos retratos en su ausencia. Sin embargo, cuando regresó se encontró con que Watkins se había convertido en un artista y sus clientes estaban muy satisfechos.

En 1858, Watkins estaba listo para comenzar su propio negocio de fotografía. Además, hizo muchas colaboraciones incluyendo Illustrated California Magazine (1856-1861) de James M. Hutchings y la documentación de la compañía minera de John y Jessie Frémont en Las Mariposas (California). Realizó daguerrotipos estereoscópicos (dos imágenes casi idénticas de la misma escena, vistos a través de un estereoscopio para crear una ilusión de profundidad) en las minas de New Almaden Quicksilver, lo que le reportó una gran reputación como fotógrafo.

En julio de 1861, Watkins tomó la decisión que cambió su carrera: viajó a Yosemite. Se llevó una cámara que utilizaba placas de vidrio de 18x22 pulgadas y otra cámara estereoscópica. Usaba la estereoscópica para dar profundidad al sujeto, y usó la cámara de placas para capturar más detalle. Watkins volvió con treinta placas y un centenar de negativos estereoscópicos. En 1864, Watkins fue contratado para hacer fotografías del valle de Yosemite por el Servicio Geológico del Estado de California.

En 1867, Watkins abrió su primera galería pública, además de enviar sus fotografías a la Exposición Universal de París, donde ganó una medalla. Esto se convirtió en su lujosa galería de arte de Yosemite, donde mostró más de cien obras y más de mil imágenes disponibles a través de estereoscopios. A pesar de su éxito como artista, no tuvo éxito como empresario y terminó perdiendo su galería. Su acreedor John J. Cook y el fotógrafo Isaiah Taber (1830-1912) se hicieron cargo de la galería de arte de Yosemite y comenzaron a reproducir sus trabajos sin dar crédito a Watkins. En el siglo XIX no existían los derechos de autor y las leyes no cubrían las fotografías, y no había nada que Watkins pudiera hacer para combatir el plagio. Posteriormente, comenzó recreando las imágenes que perdió, llamándolas las ‘New Series’.

Watkins comenzó a perder la vista en la década de 1890. Su último encargo fue el de la filántropa Phoebe A. Hearst para fotografiar la Hacienda del Pozo de Verona. Watkins fue incapaz de completar este trabajo debido a su estado de salud y su deficiente vista. Entre 1895 y 1896, su falta de trabajo le condujo a una incapacidad para pagar el alquiler, y la familia Watkins tuvo que vivir en un vagón de ferrocarril abandonado durante dieciocho meses.

Watkins mantuvo la mayor parte de su trabajo en un estudio en la calle del mercado, en San Francisco. Pero el edificio fue destruido por el terremoto que en 1906 se produjo en la ciudad, y el fuego acabó con un sinnúmero de fotografías, negativos y la mayoría de sus imágenes estereoscópicas. Después de esta terrible pérdida, Watkins se retiró a Capay Ranch.

En 1909 la fotografía se encontraba en pleno desarrollo técnico y comercial y ya era ampliamente aceptada y popular entre el público. La imagen fotográfica era parte de la vida cotidiana, y no es de extrañar que tanto Huntington como Sorolla tuvieran gran interés por un medio que se presentaba como material documental de primer orden. En ese contexto, en diciembre de ese año Huntington enviaría a Sorolla un conjunto de 77 fotografías, entre ellas 32 de Carleton Watkins y 2 de Isaiah West Taber.

Las fotografías del Museo Sorolla podrían pertenecer a las primeras tomas, y en ese sentido no sería muy arriesgado fecharlas entre los años 1863 y 1866, como por ejemplo las pertenecientes a su serie de ‘New Almaden Quicksilver’, realizada en 1863. El Museo Sorolla cuenta con varios ejemplos pertenecientes a estas series (nºs. Sorolla 84144 y 84145), así como la de la catarata ‘Nevada Fall’ (nºs. Sorolla 84124 y 84125) fechada entre 1855 y 1856.

En 1909 Watkins fue declarado incompetente y quedó al cuidado de su hija Julia. Ella lo atendió durante un año antes de que él se comprometiera con el Napa State Hospital para enfermos mentales en 1910, momento en el que Frances Watkins comenzó a referirse a sí misma como una viuda. Watkins murió en 1916 y fue enterrado en una tumba sin nombre en los terrenos del hospital.

Una de las muchas montañas de Yosemite se llama Monte Watkins en honor del fotógrafo y su gran interés en la preservación del valle de Yosemite. Su obra influyó e inspiró a generaciones de fotógrafos y artistas de su tiempo y a los de décadas posteriores; entre ellos el pintor y paisajista Albert Bierstadt (1830-1902), que conoció personalmente a Watkins y al que Collis P. Huntington le confió uno de sus primeros encargos. Otros fotógrafos contemporáneos a Watkins, como Timothy H. O’Sullivan (1840-1882) o Charles L. Weed (1824-1903), también fotografiaron Yosemite. Generaciones posteriores, grandes figuras de la fotografía en América, intentaron captar Yosemite con la misma intensidad y arte, como, por ejemplo, George Fiske (1835-1918), o Ansel Adams (1902-1984), quien trabajaría largas temporadas en el parque. Se trata de fotografías de paisaje dotadas de una gran belleza plástica. La luz, como sucede en la obra de pintores como Sorolla, era una de las herramientas fundamentales de su trabajo. El pintor sentiría admiración al contemplarlas, una característica que pudo contribuir al interés de Huntington en que Sorolla tuviera tan preciadas imágenes.

La exposición fotográfica, que se inauguró el pasado 28 de abril, se podrá ver hasta el 20 de julio en la galería Torres García de la Casa de América en Madrid.
  
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Fotografía ‘Tasayac, the Half Dome, Yosemite’ © Carleton Watkins