domingo, 12 de noviembre de 2017

El jazz ecléctico de Jean Luc Ponty


El gran violinista francés congregó a numerosos fans veteranos y también a un público joven para su concierto del pasado miércoles dentro del festival JAZZMADRID.

En la estela de su colega y compatriota Stéphane Grappelli, con quien trabajó a finales de los años sesenta, el experimentado Jean Luc Ponty dejó patente su maestría con el violín con el que fue pionero indiscutible en el terreno del jazz y el rock. Acompañado en esta ocasión de su banda formada por el excelente teclista de formación clásica William Lecomte, el batería de raza Damien Schmitt, que a los once años ya era un alumno adelantado de Denis Chambers, y sustituyendo a Guy Nsangué Akwa, para completar el cuarteto el brillante joven bajista Swaéli Mbappé, quien hubo momentos de la actuación en los que su destreza y estilo recordaban al mismísimo Jaco Pastorius.

Los comienzos de Jean Luc Ponty (Avranches, 1942) se podría decir que se remontan a 1958, cuando siendo estudiante del Conservatorio de París, el jazz de Miles Davis, John Coltrane y Clifford Brown le haría plantearse otros derroteros en su carrera como músico. En esa época alternaba los ensayos y actuaciones con la orquesta tocando jazz en clubes de todo París. Impulsado por una gran pasión creativa, Ponty enseguida sentiría la necesidad de desarrollar su talento en el jazz a través de su instrumento, el violín. Para ello, más tarde lo electrificaría amplificando su sonido.

En 1967, el pianista John Lewis de The Modern Jazz Quartet invitaba a Ponty a tocar en el Monterey Jazz Festival. Aquella exitosa incursión en los EE.UU. le depararía un contrato con la World Pacific Records, una compañía discográfica especializada en cool jazz y en el estilo West Coast jazz. También descubriría el rock con el cantante y guitarrista estadounidense Frank Zappa, que en 1969 componía la música del álbum de Ponty ‘King Kong’, grabado con el sello Blue Note.

Otra de sus colaboraciones célebres fue con la Mahavishnu Orchestra, del guitarrista John McLaughlin y el percusionista Billy Cobham, pionera del jazz fusión. Pero a partir de mediados de los setenta, Ponty comienza su carrera en solitario con sus propios grupos, en la que seguirán estando muy presentes el jazz y el rock. Aunque se perciba siempre en sus composiciones cierta vena sinfónica.

Desde los ochenta hasta hoy, Ponty ha grabado y viajado por todo el mundo con sus bandas o colaborando con otros músicos brillantes como los guitarristas Al Di Meola o el genial Allan Holdsworth, miembro de grupos emblemáticos como Soft Machine o Gong, que falleció el pasado mes de abril a la edad de 70 años, el bajista Stanley Clarke, músicos de África Occidental, Bela Fleck, Lalo Schifrin, Chick Corea y Return to Forever IV, los violinistas Nigel Kennedy, Mark O'Connor, L. Subramaniam de India, el violista y director de orquesta ruso Yuri Bashmet, el pianista Wolfgang Dauner, el cantante Jon Anderson del grupo Yes, o el guitarrista francés Biréli Lagrène, con quien ha estado de gira este año en formación de trío acompañados por Kyle Eastwood al contrabajo.

El Kyle Eastwood Quintet también tocará en el festival internacional JAZZMADRID'17 el próximo día 22 de noviembre.

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Página web oficial de Jean Luc Ponty

Fotografía de JLP © Fernando Torres 

domingo, 5 de noviembre de 2017

El jazz suena de nuevo por todo Madrid


El jazz en otoño en Madrid continúa consolidándose año tras año a través del multitudinario festival JAZZMADRID, uno ya de los mejores certámenes europeos que se desarrolla en la capital durante todo este mes de noviembre en distintas salas y clubes.

Desde el pasado día 2 y hasta el 30, este importante festival internacional se viene celebrando en diferentes lugares de la ciudad, aunque sus centros neurálgicos sean, como en ediciones anteriores, el Centro Cultural Conde Duque y el Teatro Fernán Gómez, que acogen las citas de mayor relevancia junto a las distintas actividades paralelas que están programadas. Entre ellas tiene cabida la gran exposición del fotógrafo amante del jazz Jean-Pierre Leloir, colaborador habitual en varios medios como Jazz Magazine, L´Express o Le Nouvel Observateur, que falleció en 2010 a la edad de 79 años; la proyección, en diferentes días, de tres películas relacionadas con el jazz, como son Ascensor para el cadalso, de Louis Malle, Miles Ahead, dirigida por Don Cheadle, y el documental de Michael Bradford Michel Petrucciani; así como un ciclo de debates y conferencias a cargo de algunos de los representantes más importantes de la vida cultural y la crítica de jazz en España para enriquecer la oferta y difundir la pasión por el jazz.

Asimismo, con el título ‘Escenas del jazz’ habrá lecturas dramatizadas de textos del gran Julio Cortázar, Boris Vian, Jean Paul Sartre y Jack Kerouac, entre otros. Con una ambientación musical a cargo del pianista y compositor Pepe Rivero, que interpretará temas de Charlie Parker, Duke Ellington o Thelonious Monk, y las voces de los actores Cristina Castaño, Manuela Velasco y Rafa Castejón. Todo ello bajo la dirección del director teatral y maestro de actores argentino Juan Carlos Corazza.

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Página web del festival JAZZMADRID17

domingo, 29 de octubre de 2017

‘Common Ground’, Wolfryd en La Granja


En un enclave alejado de los habituales circuitos metropolitanos del arte contemporáneo, Barry Wolfryd expone una muestra de su pintura Pop Art y esculturas en cristal.

En un singular entorno de gran riqueza paisajística, entre jardines franceses, fuentes monumentales y fábricas de cristal, desde este pasado verano se pueden ver las obras que el artista naturalizado mexicano Barry Wolfryd (Los Angeles, California, 1952) ha englobado en la exposición ‘Common Ground’ (Intereses compartidos), que se compone de pinturas y los trabajos en vidrio que el artista produjo durante el primer trimestre de este año en los talleres de la Real Fábrica de Cristales, invitado por su Museo Tecnológico, y que podrán verse en el Museo de La Granja hasta el próximo 14 de enero.

Barry Wolfryd comenzó sus estudios de arte en 1972, en el Housatonic Community College de Bridgeport, Connecticut, EE.UU. Los siguientes diez años continuó en escuelas de arte de su país natal y México. A los veintidós años se mudó a México y en 1975 asistió al Instituto Allende, en San Miguel de Allende, Guanajuato. En 1982 estudió en el Chicago Art Institute y en 1984 en el Instituto Nacional de Bellas Artes de San Luis Potosí. Fue en este periodo cuando Wolfryd descubrió la cultura del cinismo mexicano (según Octavio Paz, el “chingar o ser chingado”), lo cual es perceptible en su obra a través de iconos, símbolos y objetos. Un año después se mudó a la Ciudad de México, donde amplió sus actividades artísticas.

Sus primeros ensayos creativos fueron realizados bajo la influencia del jazz, la música de Frank Zappa, el arte pop y la escuela neoyorquina. Esas experiencias conformaron en él una ideología que lo mantuvo artísticamente ligado a la crítica social. Desde entonces, el artista se adueña de personajes y objetos de la cultura popular y los reinventa provocando, con una gran dosis de humor negro, la reflexión del espectador. Para Wolfryd la vida no es el retrato perfecto de las vacaciones, sino una secuencia de eventos que se mantienen unidos sólo por nuestra insistencia de algo mejor.

A partir de 2014, Wolfryd comenzó a presentar sus obras con mayor frecuencia en  Europa. En el  verano  de  ese  año  expuso  en  Berlín  y  creó  una  serie  de  esculturas  de  vidrio  en  Murano, en el taller Berengo Studio. En 2016 expuso en el Museo d’arte Moderna de Trieste, Italia.

La serie de esculturas en vidrio para la muestra individual comisariada por Aldo Flores, que se celebra ahora en La Granja de San Ildefonso (Segovia), se compone de obras realizadas tanto en los talleres de la propia Real Fábrica de Cristales, como en el Berengo Studio de Murano. La colección pasará al museo MAVA de Madrid en 2018.

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Página web de Barry Wolfryd.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Catrin Finch y Seckou Keita en concierto


La arpista galesa Catrin Finch y el intérprete de kora senegalés Seckou Keita unen su talento y virtuosismo para ofrecer una extraordinaria exhibición de armonía musical.

Tras sus actuaciones de este verano por el Reino Unido, el dúo dio ayer en CaixaForum Madrid un espléndido concierto con el que remató la gira española.

Basándose en sus respectivas y muy dispares tradiciones musicales, su exitoso álbum debut ‘Clychau Dibon’ es el resultado de la brillante sinergia con que ambos intérpretes fusionan y transforman de manera sublime las melodías galesas y los ritmos mandingas. En el escenario este proyecto, aclamado por la crítica y la prensa especializada, es un viaje musical en el que Finch y Keita se alternan en hipnóticas improvisaciones y en una sorprendente simbiosis interpretativa en cada uno de los temas del disco.

“Todo en la música tiene que ser honesto, y los significados más profundos de las canciones y las melodías deben preservarse”, opina Keita. “Es por eso que es importante que las colaboraciones sean adecuadas para la música, y hay conexiones entre, por ejemplo, los sonidos cubanos e indios y el repertorio de la kora que se pueden explorar sin perder los distintos sabores de las diferentes tradiciones y estilos”.

Seckou Keita nació en Ziguinchor, Senegal. A través de su padre es descendiente de la dinastía real Keita de Malí, mientras que la familia de su madre, los Cissokhos, son una familia griot (cantante tradicional de África Occidental). Lanzó su carrera internacional en 1996 asesorado por su tío y también músico Solo Cissokho, con apariciones en el Festival Førde de Noruega colaborando con músicos cubanos, indios y escandinavos. En los años siguientes, Keita se mudó al Reino Unido, entretanto viajaba regularmente a España, Francia, Portugal, Grecia y la República Checa, además de tocar en festivales tan prestigiosos como el WOMAD o el de Glastonbury, tanto como solista como en colaboración con grandes figuras de la talla del violinista indio Subramaniam, el cantante senegalés Youssou N'Dour o el cantante y compositor británico Paul Weller, entre otros.

Catrin Finch nació en Llanon, Gales. Hija de madre alemana y padre inglés comenzó a aprender a tocar el arpa a la edad de seis años. A los nueve ya había aprobado su examen de arpa Grado VIII. Fue miembro de la National Youth Orchestra de Gran Bretaña a la edad de diez años, convirtiéndose en la más joven de sus miembros en tocar en los célebres conciertos de la BBC ‘The Proms’. Estudió arpa con Elinor Bennett y más tarde con Skaila Kanga en la Purcell School of Music de Londres. Durante la década de 1990, Finch ganó varias competiciones para jóvenes arpistas, incluido el Premio Nancy Richards y el Blue Riband en el National Eisteddfod de Gales. A día de hoy ha tenido innovadoras colaboraciones con diversos músicos como el gran intérprete de kora de Malí Toumani Diabaté.

Finch y Keita resultaron ganadores del fRoots Album Of The Year por el disco ‘Clychau Dibon’, además de obtener dos nominaciones a los BBC Radio 2 Folk Awards al mejor dúo y mejor canción tradicional. Y es que como se pudo comprobar en su concierto en Madrid, la química compositiva y ejecutante de estos artistas trasciende las fronteras entre los géneros de la música mundial, clásica, popular y tradicional.
  
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Fotografía de Finch y Keita © Fernando Torres 

sábado, 7 de octubre de 2017

La lomografía, una experiencia visual


En plena Era digital, en la que la fotografía experimenta cada día nuevos e importantes avances como son las excelentes prestaciones de las últimas cámaras réflex o el uso de los cada vez más sofisticados smartphones, asistimos también al resurgir de las cámaras instamáticas, como la emblemática Polaroid o la Lomo Instant. Y de igual forma se advierte una pujante vuelta a la fotografía analógica a tenor del reciente auge y las posibilidades que ofrece la lomografía.

Los mejores inventos nacen de las casualidades, pero también de una necesidad, como le ocurriría a Edwin Land con su Polaroid. Y es que el caprichoso azar propició que, a principios de los 90, Matthias Fiegl y Wolfgang Stranzinger, dos estudiantes austriacos, encontraran en un mercadillo de Praga por casualidad una curiosa cámara rusa llamada ‘LOMO’ (Lomo LC-A).

‘LOMO’ es el acrónimo de Leningradskoye Optiko-Mechanichesckoye Obyedinenie (Unión Mecánica Óptica de Leningrado), una compañía fundada en San Petersburgo en 1914. Sería el General Igor Petroviwitsch, mano derecha del Ministro de Defensa y de Industria de la Unión Soviética, quien en 1982 mostrara una mini cámara japonesa a su camarada Michael Panfilowitsch, director de la fábrica rusa especializada en armas y óptica. Panfilowitsch examinó la cámara observando la gran nitidez de su lente de cristal, su extrema sensibilidad a la luz y su robusto armazón.

La cámara en cuestión, objeto de aquel flagrante caso de espionaje industrial, no era otra que la nipona Cosina CX-1, que se copió con la intención de mejorar su diseño, creando así el primer prototipo de la rusa Lomo LC-A –que los espías de la KGB utilizaban para fotografiar planos secretos o armamento–, y que se exportó a países por entonces comunistas como Ucrania, Polonia, Checoslovaquia e, incluso, Cuba, dando lugar al fenómeno que vino después conocido como ‘lomografía’. Muy pronto el uso de estas máquinas fotográficas se extendería por Europa occidental.

Los descubridores que darían a conocer al mundo entero la Lomo Kompakt Automat (mejor conocida como Lomo LC-A), serían esos dos estudiantes de Viena que la adquirieron sin saber aún su trascendencia en el mundo de la fotografía experimental. En su recorrido por las calles de Praga realizaron fotografías fortuitas sin apenas mirar a través del visor de la cámara, de una forma casual y espontánea. A la vuelta de sus vacaciones, al revelar las fotos, para su sorpresa comprobaron que las instantáneas eran luminosas, de saturados colores, y transmitían con gran frescura la emoción del momento, advirtiendo las posibilidades artísticas que se derivaban de esa compulsiva práctica fotográfica.

Esa intensificación de los colores se debe a la lente gran angular llamada Minitar 1, que fue expresamente diseñada por el profesor Radionov. La singular lente se caracteriza porque da como resultado una mayor saturación de los colores en el centro de la imagen. Causa un efecto túnel, además de un oscurecimiento en las esquinas del encuadre, produciendo ese característico viñeteado. Mientras que su rudimentario mecanismo de enfoque, con sólo cuatro modos: 0,8 metros, 1,5 metros, 3 metros e infinito, hace que algunas fotos aparezcan algo desenfocadas, pero con un particular toque artístico. A lo que se suma la opción del disparador en modo ‘manual’, con largas exposiciones a baja luz, creando deliberadamente insólitas visiones.

El hallazgo de los estudiantes corrió de boca en boca y comenzaron a demandar cámaras al antiguo bloque soviético clandestinamente. Poco después se fundaría la Sociedad Lomográfica, que actualmente cuenta con más de 500.000 miembros.

A pesar de que en San Petersburgo la producción haya decaído, la Sociedad Lomográfica ha conseguido llevar las matrices de estos modelos a China, para evitar la escasez de máquinas en el mercado. Y está demostrando que la lomografía se ha convertido en algo más que una moda, es una popular forma experimental de expresión artística.

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Página web oficial de Lomografía.

Enlace de interés


Fotografía ‘Otoño’ © Fernando Torres

jueves, 21 de septiembre de 2017

Richard Ford en el Hay Festival Segovia


La multitudinaria cita cultural anual segoviana acoge este año al escritor norteamericano Richard Ford, galardonado en 2016 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

De nuevo este año Segovia celebra su internacional Hay Festival con más de 70 eventos repartidos entre sus jardines y plazas, palacios, capillas y monasterios. Y uno de ellos será el encuentro del próximo domingo 24 de septiembre con Richard Ford, ganador de los premios Pulitzer y PEN/Faulkner con la misma novela, ‘Independence Day’.

A menudo mencionado en muchos rumores como uno de los candidatos al Nobel en los últimos años, sobre todo después de que el también norteamericano Philip Roth lo obtuviera en la edición de 2012, Richard Ford (Jackson, Mississippi, 1944) está considerado uno de los mejores novelistas de su generación, muy valorado por su libro ‘El periodista deportivo’ (1986), con el que fue Finalista del Premio Faulkner 1987, y por su continuación, ‘El día de la independencia’ (1995).

‘Canadá’, una de sus mejores y más recientes obras, nacía a raíz de un envite con el desaparecido Raymond Carver durante una excursión de caza: “Allá por 1986 cruzamos la frontera para cazar gansos salvajes. Nos encontrábamos en la provincia de Saskatchewan y decidimos hacer una apuesta para ver quién era capaz de integrar ese nombre en un relato. Gané yo, pero solo porque Ray murió antes de poder realizarlo. Esa debió de ser la llama que encendió mi interés literario por Canadá”.

En esta ocasión, Ford ofrecerá en Segovia la conferencia ‘¿Ha existido realmente el sueño americano?’. Duda que quizá con cierta desilusión haya venido poniendo de manifiesto en sus últimas novelas, como son la citada ‘Canadá’ y ‘Francamente, Frank’, donde con ese sentimiento retrata la vida cotidiana de la clase media norteamericana. Asimismo, en dicho acto el escritor leerá fragmentos de su nuevo libro ‘Entre ellos’, obra que gira en torno a la historia de sus progenitores.

A esta duodécima edición del Hay Festival, que se está celebrando en la capital segoviana desde el 16 al 24 de septiembre, asisten entre otras personalidades los escritores Antonio Muñoz Molina, Santiago Posteguillo, Jeanette Winterson, o la marroquí Leila Slimani, ganadora del premio Goncourt 2016.

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domingo, 10 de septiembre de 2017

Nicholas Nixon, el fotógrafo del tiempo


Nacido en 1947 en Detroit, Michigan, Nicholas Nixon es un fotógrafo conocido por sus trabajos como retratista y documentalista, además de por ser un defensor del uso de la cámara de gran formato. 

La serie más conocida de este fotógrafo del paso del tiempo es la de los retratos en los que aparecen su mujer, Beverly Brown (Bebe), con sus tres hermanas conocida como ‘The Brown sisters’, que inició en 1975 y continúa haciéndolo en 2017. El proyecto nació de una manera casual: Nixon decidió fotografiar a las entonces jóvenes chicas por la evidente similitud de sus rasgos, su belleza y su sutil aire de rebeldía. “A todos nos gustó mucho una fotografía, y de ahí el impulso del que salió la idea. La misma que se les ocurre a la mayoría de los padres”.

El retrato de las hermanas se convirtió en una familiar ceremonia anual que Nixon, su mujer y sus cuñadas mantienen durante más de cuarenta años, con las entonces jóvenes Bebe, Mimi, Laurie y Heather convertidas en mujeres maduras, mirando al objetivo y siempre posicionadas en el mismo orden. La esposa de Nixon es la segunda contando por la derecha.

Las fotografías que componen la serie nos transmiten la sensación de estar presenciando una escena privada que, a su vez, está cargada de profundos conceptos universales, como son la naturalidad, la fortaleza y el ineludible paso del tiempo. Desde el punto de vista formal, las fotografías destacan por su fidelidad y por su riqueza tonal; contempladas como serie, se convierten en instantes de equilibrio dentro de la incesante regularidad de un proceso de transformación. La capacidad de detener el tiempo en cada fotografía provoca en el espectador que observa la serie un involuntario sentimiento de nostalgia.

Desde sus inicios Nixon se ha inspirado en artistas como Cartier-Bresson, Eugène Atget, Walker Evans, Harry Callahan o Robert Adams. La perfección técnica, la claridad y la precisión, que desde el siglo XIX son constantes de la fotografía formal americana, dominan artísticamente la producción de este fotógrafo que desde el próximo 14 de septiembre se podrá admirar en las salas de la Fundación MAPFRE. Se trata de la mayor retrospectiva hasta la fecha dedicada a la obra de Nicholas Nixon. Además de las fotografías de la serie de ‘Las hermanas Brown’, realizadas en gelatina de plata y en formato 50,5 x 60,5 cm, de la que se hizo una tirada de siete impresiones, de las que una pertenece a la Colección MAPFRE, la exposición comprende una selección de más de doscientas obras, comenzando por las primeras vistas de ciudades de los años 70. Pero también de los ancianos, la intimidad de las parejas, los enfermos o la familia.

Orientado sobre todo al retrato, con una depurada técnica y una cuidada composición, Nixon captura la realidad cotidiana; temas y aspectos de la vida que, por su humanidad en el tratamiento y cercanía, logran que el espectador participe de ellos y se sienta identificado.

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Fundación MAPFRE