La legendaria artista
estadounidense recibió hoy en Oviedo el máximo galardón de las artes en
reconocimiento a una trayectoria inabarcable que logró fusionar la rabia del
rock, la poesía simbolista y una profunda sensibilidad visual.
Esta tarde, en el Teatro
Campoamor de Oviedo, se entregaba el Premio Princesa de Asturias de las Artes a
una de las figuras más revolucionarias, magnéticas e influyentes de la
contracultura contemporánea: Patricia Lee Smith (Chicago, 1946). A sus 79 años,
la conocida cantante norteamericana acudía a recoger un galardón que no solo
celebra sus canciones, sino su condición de artista total.
El jurado ha querido destacar
su “impetuosa creatividad” y una potencia expresiva capaz de difuminar las
fronteras del arte. En su acta, se ensalza un estilo vigoroso e icónico que
plasmó la rebeldía del individuo en la sociedad a través de una visión
literaria inconformista, un hondo compromiso ético y un humanismo intrínseco.
Al conocer el fallo, una humilde Patti Smith declaró sentirse llena de energía
e invocó el espíritu de sus admirados Federico García Lorca y Pablo Picasso,
figuras que moldearon su juventud.
Del Hotel Chelsea a la
revolución del CBGB
La historia de Patti Smith es
la de una superviviente que llegó a Nueva York en 1967 con poco más que un
libro del poeta simbolista Arthur Rimbaud en la maleta. Instalada en el mítico
Hotel Chelsea junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe —su alma gemela y cómplice
artístico eterno—, comenzó a recitar poemas que poco a poco se electrificaron
con la guitarra de Lenny Kaye.
El epicentro de su explosión
musical fue el decadente club CBGB en el Bowery
neoyorquino, hoy ya desaparecido. Fue allí, en 1975, durante la histórica residencia junto a Television —la mítica banda de Tom Verlaine—, donde Patti Smith
Group demostró que el rock podía ser un vehículo de altísima trascendencia
lírica. Ese mismo año nacería ‘Horses’, un álbum debut rabiosamente
contestatario y salvaje producido por John Cale. Su frase de apertura (“Jesus
died for somebody’s sins but not mine”) y la icónica portada en blanco y negro
fotografiada por Mapplethorpe cambiaron las reglas del juego para siempre.
Después llegarían éxitos masivos como ‘Because
the Night’, coescrito junto a
Bruce Springsteen, antes de su voluntario retiro en Detroit para criar a sus
hijos junto a su esposo Fred “Sonic” Smith.
La mirada detrás de la cámara:
poesía instantánea
Tras sufrir dolorosas pérdidas
en los años noventa —incluyendo a Mapplethorpe y a su propio marido—, Patti
regresó a Nueva York y encontró en la fotografía un refugio espiritual. Armada
con una mítica cámara Polaroid Land 250 de tecnología analógica y básica,
comenzó a capturar “retratos de objetos”: la máquina de escribir de Hesse, las
zapatillas de ballet de Nuréyev o las tumbas de sus héroes literarios.
Esta faceta visual, recogida en
libros esenciales como ‘Land 250’ (2008) y ‘Camera Solo’ (2011), ha alcanzado
su madurez más íntima en su reciente y aplaudido fotolibro, ‘El libro de los
días’ (A Book of Days) (2022). Inspirado en su cuenta de Instagram, esta obra
ofrece un mapa de 366 instantáneas que mezclan su archivo histórico con fotos
tomadas con su teléfono móvil. El libro funciona como un diario poético donde
conviven tazas de café, libros gastados y recuerdos de sus seres queridos,
demostrando que su mirada fotográfica es tan profunda como sus versos.
Con la entrega del Premio
Princesa de Asturias, España rinde tributo a una creadora que nunca ha dejado
de ser fiel a sí misma. Patti Smith es la demostración viva de que el rock, la
literatura y la fotografía pueden converger en un mismo latido: el de una mujer
que prometió seguir trabajando duro para demostrar que, hoy más que nunca, el pueblo tiene el poder.
Más
información
Site personal de Patti Smith.
Fotografía de Patti Smith (detail)
© Steven Sebring
%20by%20Steven%20Sebring.jpg)
