viernes, 15 de noviembre de 2013

Los 50 años de ‘Rayuela’. Cortázar y el jazz


“Si algo me hubiera gustado es ser lo bastante músico como para dominar la técnica de un instrumento de jazz y lanzarme a improvisar a la manera de un Charlie Parker”.  Julio Cortázar.

Con motivo del cincuentenario de la publicación de ‘Rayuela’, la novela más leída y emblemática del escritor argentino Julio Cortázar, la Fundación Juan March de Madrid, creada en 1955 por el financiero español Juan March Ordinas como una institución que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura humanística y científica, en esta ocasión se ha unido a dicha celebración convocando un excelente ciclo de conciertos de jazz.

Asimismo, la Fundación ha editado una publicación digital que recoge el universo jazzístico en el pensamiento y la obra del escritor a partir de sus propios textos, correspondencia, entrevistas y artículos, seleccionado todo ello por José Luis Maire, vicepresidente de AEDOM (Asociación Española de Documentación Musical), bibliotecario musical (Biblioteca Fundación Juan March), musicólogo y profesor del Master en Gestión de la Documentación Musical (UAM). (Descargar PDF – 278 KB).

La Fundación ha elaborado también una selección de libros de la biblioteca personal de Cortázar que muestran su gran afición por el jazz, y que se expondrán al público en los días de los conciertos, en el vestíbulo de su Salón de actos y en el hall de la Biblioteca de la Fundación. En esta biblioteca se hallan muchos de los libros que acompañaron a Cortázar desde muy joven. La visita virtual a su biblioteca presenta un total de 3786 títulos, de los que 855 libros contienen la firma de Cortázar y 515 libros están dedicados por sus correspondientes autores y amigos. Por último, como complemento al ciclo de conciertos, la página web de la Fundación ofrece una selección de imágenes que ilustran los múltiples vínculos del escritor con el jazz. (Ver galería).

Como explicaría el propio Cortázar, el jazz no fue para él una simple fuente de entretenimiento, sino que le condicionó su manera de escribir. Los conciertos de este ciclo recrean el swing que impregnó su escritura a partir de tres de sus obras más musicales: ‘Rayuela’, por sus capítulos de ambiente jazzístico; ‘El perseguidor’, cuyo personaje se inspira en Charlie Parker, y ‘La vuelta al piano de Thelonious Monk’, la crónica que escribió tras el mítico concierto en Ginebra del cuarteto de Monk en marzo de 1966. (Ver vídeo).

Su pasión por esta música acabó moldeando su creación literaria, hasta el extremo de que su escritura, libre e improvisada, puede considerarse como un reflejo de los elementos compositivos del jazz.

Los conciertos serán los días 16 de noviembre (‘La vuelta al piano de Thelonious Monk’ - Moisés P. Sánchez Trío, a las 12 y 19 horas), 23 de noviembre (‘Rayuela’ en música - Federico Lechner Quinteto, a las 12 y 19 horas), y 30 de noviembre (Charlie Parker, ‘El perseguidor’ - Perico Sambeat Quartet, a las 12 horas). El primero de ellos con un programa diferente en cada una de las dos sesiones.


Más información

Página web de la Fundación Juan March

sábado, 9 de noviembre de 2013

El otoño en el Hayedo de Montejo


Si hay un bosque por excelencia que admirar o fotografiar en otoño por su vistoso colorido y el porte de sus ejemplares, muchos de ellos centenarios, es el hayedo. En este caso, el Hayedo de Montejo, conocido popularmente como el más meridional de Europa, si bien el dato no es del todo cierto, es sin duda uno de los enclaves boscosos más singulares que podemos visitar en la provincia de Madrid. Bordeado por el incipiente río Jarama, que en ese tramo delimita la de Madrid con la provincia de Guadalajara, sus hayas se asoman a él en la umbría y pendiente ladera de su margen derecha, entre algunos robles que, al igual que éstas, sus troncos y ramas se ven cubiertas de ese característico liquen denominado comúnmente como “barba de capuchino” (usnea barbata) propio de zonas húmedas y frías, lo que les confiere y acentúa más aún su aspecto de bosque de hadas o duendes, en el que también se pueden observar abedules, acebos, rebollos, avellanos, cerezos silvestres, serbales y brezos, aunque en una proporción mucho menor.

Respecto a la fauna existente en el hayedo, hay que señalar la presencia de especies como el corzo, el jabalí, el tejón, la nutria, la garduña, el gato montés, la perdiz, el azor, el águila calzada, el cárabo común, el picapinos y el mirlo acuático, u otras aves como el herrerillo, el carbonero o el arrendajo.

De las 250 hectáreas protegidas que componen los montes de El Chaparral y La Solana, pertenecientes a la Sierra de Ayllón, solo unas 122 hectáreas del primero son de hayedo puro, en donde podemos contemplar hayas que, incluso, algunas tienen su propio nombre, como es la de la Roca, la más emblemática y asombrosa por tener más de 250 años.

Pero fue allá por el año 1460 cuando el pueblo de Montejo compra a un noble de Sepúlveda el monte de hayas y robles, a orillas del río Jarama, conocido como El Chaparral, hoy el Hayedo de Montejo de la Sierra. No obstante, se produjo algún que otro contencioso por la propiedad de dicho monte. En un principio los señores de Buitrago expresaron que la propiedad era suya, pero según reza la tradición el propio Emperador Carlos I de España y V de Alemania dejaría bien claro que el citado monte y bosque pertenecían desde entonces a la aldea de Montejo.

En 1974, por decreto del Ministerio de Agricultura, al paraje se le declara Sitio Natural de Interés Nacional. Más recientemente, en 2005, el Hayedo de Montejo fue declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón como ejemplo de gestión de este territorio, ajustada a pautas de sostenibilidad, que limitan la afluencia de visitantes velando así por su buena conservación. Por tanto, es importante tener en cuenta que el acceso al hayedo no es libre; para acceder a él es necesario adquirir un pase, que puede obtenerse en la oficina que la Comunidad de Madrid tiene en la cercana localidad de Montejo de la Sierra.

Más información

El permiso gratuito de acceso restringido se consigue en el Centro de Recursos de Montaña de Montejo de la Sierra, situado en la calle Real, nº 64, hacia al final del pueblo en dirección al hayedo; llamando al teléfono 91 869 70 58, o bien a través de la web


Fotografía Hayedo de Montejo © Fernando Torres

martes, 22 de octubre de 2013

100 años del nacimiento de Robert Capa


“Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente”. Robert Capa.

Hoy se cumple un siglo del nacimiento del corresponsal gráfico Robert Capa (Budapest, Hungría, 22 de octubre de 1913 – Thai Binh, Vietnam, 25 de mayo de 1954), seudónimo de Endre Ernö Friedmann, conocido autor de la mundialmente célebre fotografía titulada ‘Muerte de un Miliciano’, tomada en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936, y que ha sido objeto de polémica en cuanto a su autoría. La icónica instantánea muestra la muerte de Federico Borrell García, un miliciano anarquista. El soldado fue capturado por la cámara de Capa en el mismo momento en que le impacta una bala, y está ataviado con ropas de civil pero con un cinturón de cuero con municiones. Borrel ya había sido retratado en varias ocasiones durante ese día pues Capa realizaba un reportaje sobre su unidad. Realizada durante el periodo de la Guerra Civil Española, para Robert Capa las únicas armas fueron sus viejas Rolleiflex y Contax, que empleó siempre haciendo alarde de un gran talento y efectividad, lo que le ha supuesto ser el reportero gráfico de guerra más famoso del siglo XX.

Sin embargo, detrás de su oficio y los comienzos como fotoperiodista hubo una mujer, a la que conocería en su Budapest natal durante la depresión económica de 1929. Tanto es así que de no ser por ella no habría llegado a ser el gran fotógrafo que ahora celebramos. El nombre de esa mujer era Eva Besnyo, quien desde muy joven demostró un gran interés por la fotografía. Para Eva resultaba más productivo el hacer fotografías que cumplir con sus deberes escolares. Y muy pronto se dedicó a ello empleando su cámara Kodak Brownie. Su pasión y un gusto especial por este arte influyeron a Endre, que de esa forma tuvo el primer contacto con el mundo de la fotografía.

Otro factor determinante en la vida de Endre a los diecisiete años y esperando acabar sus estudios, fue conocer a uno de esos buenos amigos con una gran iniciativa en los proyectos que emprendía, que le da excelentes consejos, le apoya económicamente y le pone en contacto con las personas apropiadas. Ese gran amigo fue Lajos Kassák, quien, con una ideología socialista, decidió ayudarle por su calidad de artista, y dando a conocer la fotografía como medio social para denunciar las injusticias del sistema capitalista y divulgando trabajos en sus seminarios como los de Lewis Hine y Jacob Riis.  

En aquellos días la situación política empeoraba por momentos con la imposición de un gobierno fascista en Hungría, lo que obligó al joven Endre a salir del país junto a un gran número de jóvenes que se sentían oprimidos por la falta de un gobierno democrático y las necesarias garantías económicas.

Tras su paso por Alemania, Endre viaja a París, donde conoce al fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista ‘Regards’ para cubrir las movilizaciones del Frente Popular.

Entre 1932 y 1936, tratando de escapar del nazismo, Endre, establecido en Francia, conoce a la fotógrafa alemana Gerda Taro, que acabaría siendo su compañera. Y para tratar de potenciar la cotización de los trabajos de la pareja a menudo rechazados, se inventan el nombre de un supuesto fotógrafo norteamericano de nombre Robert Capa, utilizando indistintamente ambos dicho seudónimo. Esta invención propicia la base de la polémica sobre quién de los dos tomó en realidad algunas de sus más relevantes fotografías.

Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, Endre, ya conocido como Robert Capa, se traslada a España con su novia para cubrir los principales acontecimientos de la contienda española. Implicado en la lucha antifascista y con la causa de la República por bandera, estuvo presente, desde ese lado, en los principales frentes de combate, desde los inicios en el frente de Madrid hasta la retirada final en Cataluña.

Siempre en primera línea de fuego, de aquellos días data la citada fotografía ‘Muerte de un Miliciano’, al que un historiador de Alcoy identificó como el anarquista Federico Borrell García. No obstante, un documental titulado ‘La sombra del iceberg’ (2007) niega tal atribución con médicos forenses, testigos y documentos del archivo local de Alcoy. Asimismo, muestra la inconsistencia de dicha tesis y aporta nuevas fotos de la secuencia del miliciano que avalan una posible puesta en escena, así como la posibilidad de que la instantánea no la tomara Capa, sino su mujer.

Gerda Taro moriría en la batalla de Brunete un año después de la realización de la mítica fotografía. “La pequeña rubia” como la llamaban los milicianos españoles, había sido testigo de la victoria republicana en Brunete, donde había realizado muchas fotografías. Pero los nacionales llevaron a cabo un sorpresivo contraataque, y Gerda, que había abandonado ya Brunete, decidió volver demostrando una indiscutible valentía. En aquella batalla de Brunete los republicanos tuvieron que escapar ante la barbarie nacionalista. Gerda lo hizo subida a un coche de un jefe de las brigadas internacionales. Al ir de pie en el coche, en una curva salió despedida y por desgracia un tanque le pasó por encima. Era el mes de julio de 1937. Poco después del fatal atropello, Gerda falleció cuando faltaba poco para que cumpliera los 27 años.

Según la CNN, en enero de 2008 se encontró una valija perdida por Capa donde se hallaron numerosos negativos de fotografías que realizó en la Guerra Civil Española; un tesoro de un valor histórico incalculable. Según un artículo publicado en la prensa, quedaría de manifiesto que dicho grupo de instantáneas fueron tomadas a 10 kilómetros del frente, en la localidad de Espejo, no en el Cerro Muriano como también se dijo que se efectuó la del abatimiento del miliciano Borrell, donde en esas fechas tenían las tropas republicanas su cuartel general.

Durante la II Guerra Mundial, Robert Capa estaría presente en los principales escenarios bélicos de Europa. Desde 1941 a 1945 viaja por Italia, Londres y Norte de África. Del desembarco aliado en Normandía, el 6 de junio de 1944, conocido como el día D, son clásicas sus fotografías tomadas junto a los soldados que desembarcaban en la playa llamada Omaha en la operación. Asimismo plasmó con su cámara la liberación de París. Por su gran trabajo documental durante este conflicto, fue galardonado por el general Eisenhower con la Medalla de la Libertad.

En 1947 creó, junto con los fotógrafos Henri Cartier-Bresson, Rodger, Vandiver y David Seymour, la agencia Magnum Photos, donde Capa realizó una gran labor profesional, no solamente en lugares en guerra sino también en el mundo artístico, en el que tenía grandes amistades, entre las que se encontraban Pablo Picasso, John Steinbeck y Ernest Hemingway.

En 1954, cuando Capa se encontraba en Japón visitando a unos amigos de antes de la guerra, fue llamado por la revista ‘LIFE’ para reemplazar a otro fotógrafo en Vietnam, durante la Guerra de Indochina. En la madrugada del 25 de mayo, mientras acompañaba a una expedición del ejército francés que se incursionaba en la espesura de una zona boscosa, inesperadamente pisó una mina y murió, siendo el primer corresponsal americano que moría en esa guerra, terminando así su valiente vida profesional. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Recordando a Edith Piaf y su himno al amor


Una vez estuve en casa de Edith Piaf. En realidad un minúsculo apartamento en el parisino barrio de Ménilmontant. Me presenté allí sin avisar y llamé a la puerta de ese inmueble del 5, Rue Crespin du Gast con la sana intención de visitar lo que hoy es su museo. Me abrió la puerta un hombre que al principio me recriminó el no haber llamado por teléfono para pedir cita, a lo que yo le expuse mi ignorancia, pues en la oficina de turismo no me habían advertido de nada, dándome solo la dirección en la que se encontraba la casa de esta buena mujer. Finalmente, aquel hombre me dejó pasar sin más reparos y, una vez dentro, me permitió curiosear solo por el domicilio, retirándose tras poner un disco de la Piaf en el tocadiscos de época para una mejor ambientación de la pequeña residencia y acogida al visitante como debía tener por costumbre.

Allí estaban el oso raído de peluche ya deslucido y algo sucio que recibió Piaf en vida como regalo, y que aparece en la película biográfica estrenada hace algunos años; o los viejos guantes de boxeo de su novio, el marroquí Marcel Cerdan, apodado el “Bombardero de Marruecos”, entre una serie de objetos entrañables que recordaban los años de su corta vida. Pues Edith Giovanna Gassion moriría a los 47 años de edad debido a causa de un cáncer hepático. Sus restos mortales descansan en el parisino cementerio de Père Lachaise.

Di un repaso rápido con la vista a todos los demás recuerdos de la cantante que allí reposaban, pero me quedó persistente en la memoria el que me había despertado la visión del adminículo pugilístico del malogrado Cerdan, que fallece en un trágico accidente aéreo cuando se trasladaba de París a Nueva York para reunirse con su amada Edith, un 27 de octubre de 1949. Dos meses después tenía que pelear en la revancha contra Jake LaMotta. Pero desgraciadamente su avión se fue a estrellar en una montaña de las Azores.

Después de una vida de denodada lucha y lejos de ser color de rosa, Edith Piaf moriría también ese mismo mes del año 1963; un 10 de octubre, tal día como hoy hace 50 años. Aunque se dio como fecha oficial la de su traslado a París, es decir, el día 11 de este otoñal y para ella fatal mes. Por cierto, el mismo día en que muere su gran amigo, el polifacético Jean Cocteau, quien al enterarse de su muerte, y antes de morir él mismo, diría que nunca había conocido un ser más desprendido de su alma: “Ella no entregaba su alma, ella la regalaba, ella tiraba oro por las ventanas”.

viernes, 4 de octubre de 2013

Liber 2013, el libro frente a la crisis


Liber 2013 pretende demostrar la vitalidad del sector del libro a pesar de la actual crisis. La feria profesional del libro más importante del mundo editorial en español abre por primera vez sus puertas al público con el Festival “Literatura” a partir de hoy viernes.

Con Chile como país invitado en esta ocasión, la Feria, que se celebra desde el pasado miércoles hasta el día seis en la casa de Casa de Campo de Madrid, se reinventa iniciándose este año con el propósito de que este evento profesional del libro en español se convierta en el más importante del sector y sea el lugar idóneo para el encuentro y el debate sobre las oportunidades y retos a los que se enfrenta el mundo del libro hoy en día.

Así lo explicaría el presidente de la Federación del Gremio de Editores (FGEE) y de la Federación de Cámaras del Libro (Defedecal), Javier Cortés, quien junto con el presidente de Meetting y Salones, Enrique Lacalle, realizaba la presentación de esta nueva edición. Cortés resaltó que Liber 2013 tiene como principal objetivo trasladar a la sociedad la importancia cultural, social y económica que tiene el sector del libro en España y fuera de sus fronteras.

Liber 2013 contará esta vez con la participación de 450 empresas, un 40 por ciento de ellas internacionales, y más de 350 compradores extranjeros, con dos diferentes apartados que este año son el salón profesional (del 2 al 4 de octubre) y el salón abierto al público en general (del 4 al 6 de octubre) en el que los visitantes podrán realizar sus compras de libros y participar del encuentro con los escritores que acuden a la feria.

El escritor Eduardo Mendoza ha sido el encargado de inaugurar hoy viernes el salón abierto al público. Día en el que además tendrá lugar también una mesa redonda sobre novela negra en la que participan Dolores Redondo, Lorenzo Silva y Juan Madrid.

“Literatura y felicidad” será el tema de otra de las mesas redondas que contará con los escritores Nativel Preciado, Amelia Valcárcel y José Antonio Marina. Y el sábado, día 5, Juan Eslava Galán, Javier Sierra, Ernesto Pérez Zúñiga y Santiago Posteguillo serán los protagonistas del coloquio sobre “Novela romántica”.

El libro digital, como no podría ser de otra forma, también estará presente en la programación, en concreto, en “El Córner digital”, donde las empresas especializadas en la mercadotecnia, comercialización y demás servicios relacionados mostrarán sus productos.

Paralelamente, la feria convocará las habituales jornadas profesionales que constituirán  cinco sesiones y, como novedad esta vez, Jornadas LIBER y Symposium.

El presidente de la Federación del Gremio de Editores, Javier Cortés mencionó que “el sector editorial en español, en 2012, se consolidó como la principal industria cultural española, y la cuarta del mundo, gracias a los 5.461 millones de euros que facturaron sus empresas tanto en el mercado interior como en el exterior, a pesar de la crisis”.

Datos económicos a los que sin duda ha colaborado el importante mercado exterior del libro en Latinoamérica. En 2012 el 30 por ciento de la producción editorial española se distribuyó fuera del país, “lo que le convierte en una de las principales bases de la difusión del español en el mundo”.

Según se desprende del Informe de Comercio Exterior que publica la Federación de Cámaras del Libro (FEDECAL) las exportaciones alcanzaron los 527,34 millones de euros, lo que representa un incremento del 4,1 por ciento. Según refirió Enrique Lacalle, “las ventas en el exterior de la industria editorial se muestran como una de las palancas que puede aprovechar el país para su desarrollo”.

Por su parte, la Federación del Gremio de Editores de España (FGEE) afirmó que en 2012 el sector de libro facturó en el mercado interior 2.471,49 millones de euros por la venta de libros. Lo que representa un 10,9 por ciento menos que en el anterior ejercicio.


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martes, 24 de septiembre de 2013

El futuro del periodismo en el Hay Festival


En la sesión prólogo de la octava edición del Hay Festival Segovia, anticipo del programa general, previsto del 26 al 29 de septiembre, del célebre certamen de ámbito internacional que aúna las letras y las artes dando cabida a un centenar de autores y artistas de una veintena de países, el presidente de la IE University, Santiago Íñiguez, lanzaba al aire la inevitable pregunta respecto al consabido debate sobre el futuro del periodismo: ¿hasta cuándo van a seguir saliendo periódicos en papel?

Desde los tiempos de la Revolución francesa, y según lo expresara el influyente político y escritor irlandés Edmund Burke (1729-1797), la prensa había sido considerada el “cuarto poder” hasta la llegada de los medios de comunicación de masas como fueron radio, televisión y, actualmente, Internet. Dialogando acerca de los desafíos a los que se enfrenta la prensa tradicional, el periodista holandés Joris Luyendijk, responsable de un acreditado blog perteneciente al diario británico The Guardian, y el director adjunto de El PAÍS, Vicente Jiménez, ambos coincidieron en que en estos nuevos tiempos revolucionarios el periódico en papel dejará de ser el soporte de la noticia para permitir una información actualizada al minuto, donde coexistan el texto y lo audiovisual. Según explicó Luyendijk, el futuro periodismo de investigación necesitará medios fuertes capaces de hacer frente al poder gracias a una gran audiencia. Y que sufragar un equipo de periodistas de investigación podría conseguirse a través de donaciones anónimas o de ONG.

Por su parte, Jiménez, uno de los directores de un diario que pertenece al mayor grupo mediático de España, con casi dos millones de lectores en su edición impresa y también diario líder en Internet, lamentó que el Gobierno no tome partido a favor de gestionar medidas que posibiliten la viabilidad de las empresas periodísticas. Ya que en su opinión el poder político prefiere que las empresas editoras subsistan a duras penas y haya “medios adocenados, débiles y vulnerables”. Jiménez afirmó que hay que enfrentar el futuro de la prensa sin dramatismo pero con valentía, y aclaró que el soporte no es el problema. Solo las grandes organizaciones están capacitadas para resistir los ataques del poder y son garantes de que el periodismo logre sobrevivir. En su opinión, “la independencia, que no es otra cosa que tener capacidad de decidir libremente, cuesta dinero. Los débiles son más vulnerables, necesitamos encontrar un modelo industrial”.

El Hay Festival reunirá toda su actividad entre el jueves y el domingo próximos, con más de un centenar de autores, entre ellos Mario Vargas Llosa, Lorenzo Silva, José Caballero Bonald o Antonio Muñoz Molina. Además de las conversaciones con escritores, poetas y artistas, entre otros actos, se celebrarán los 40 años de relación entre España y China, bajo el patrocinio de la Embajada de la República Popular de China en España y la Universidad IE, con la exposición “100 proyectos contemporáneos de arquitectura china”.


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Fotografía cartel (detalle) © Aurelio Martín

sábado, 7 de septiembre de 2013

La fotografía de José Ortiz Echagüe


José Ortiz Echagüe (1886-1980) fue un ingeniero militar, piloto y fotógrafo español. Como ingeniero su trabajo en el campo de la aviación y el automovilismo fue muy relevante. En 1903 ingresaría en la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara, ciudad en la que nació, y después de sus estudios serviría en la unidad de globos aerostáticos en la Guerra del Norte de África. En 1911 obtiene los títulos de piloto de globos y piloto de aviación. En 1923, tras su vuelta definitiva del Norte de África, funda Construcciones Aeronáuticas S.A. (C.A.S.A.) y más tarde, en 1950, crea la primera fabrica española de automóviles en cadena llamada SEAT, de la que sería Presidente ejecutivo hasta 1976, año en que es nombrado a título vitalicio Presidente de honor de la compañía.

Como fotógrafo artístico sería muy popular y reconocido internacionalmente. En 1935 la revista American Photography estimó a Ortiz Echagüe como uno de los tres mejores fotógrafos del mundo. Algunos críticos lo consideran el mejor fotógrafo español hasta el momento, siendo la fotografía una apasionante afición a la que dedicaba solo su tiempo libre, en especial los fines de semana y durante sus viajes. Por sus trabajos artísticos, temática y formación se le podría considerar el representante de la generación del 98 en materia de fotografía. Habitualmente se le incluye dentro de la llamada corriente del pictorialismo fotográfico español, si bien tal denominación no agradara demasiado al maestro.

Su obra la encuadra en la plasmación de las características que definían a un pueblo, como son sus costumbres y atuendos, las tradiciones ancestrales y los pintorescos lugares en los que habitan. Y lo expresaba de una manera muy personal, cercana a la pintura, a menudo mediante los efectos que conseguía durante el proceso del positivado.

Su primera cámara se la regalaron en 1898, desde entonces y durante 75 largos años efectuó miles de instantáneas, las cuales revelaba él mismo usando una técnica al carbón Fresson, habitual en sus años de juventud y que pronto quedaría desfasada. Sin embargo, él la empleó durante toda su carrera artística, lo que daba un matiz especial a los positivos, lo que permite que sus obras sean fácilmente reconocibles. Con está técnica lograba un mayor contraste y tonos más enérgicos que proporcionaban gran dramatismo a las fotografías. El papel se recubría con una capa de gelatina sensibilizada con dicromato y con un pigmento negro que después se lavaba con agua y serrín.

El papel Fresson es un procedimiento de impresión fotográfica que sería empleado a principios del siglo XX. El proceso fue descubierto y perfeccionado por Théodore Henri Fresson a finales del siglo XIX y consistía en un proceso similar a la impresión al carbono a la que también se ha dado el nombre de “papel al carbón”. En 1903 lo patentó la empresa Fresson bajo el nombre de ‘papel fresson’.

José Ortiz Echagüe estuvo empleando este proceso desde 1906 hasta 1966, año en que cesó su comercialización y entonces compró la patente del proceso y le dio el nombre de ‘Carbondir’ pues no podía llamarlo ‘Fresson’. Así pudo continuar utilizándolo en las fotografías que llevó a cabo.

Toda su obra la realizó en blanco y negro, clasificando él mismo ese trabajo de “antropología pictorialista” agrupado en cuatro libros, a saber: Tipos y Trajes (1930), España, Pueblos y Paisajes (1939), España Mística (1943) y España, Castillos y Alcázares (1956). A estas colecciones también se deben añadir otras dos series: Marruecos y fotos familiares. De ellas cabe destacar especialmente la serie de Marruecos, que fue realizada durante su estancia en el país entre 1909 y 1916 como ingeniero militar en el entonces Protectorado Español de Marruecos.


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Fotografía Moro del Rif, 1909 © Ortiz Echagüe