jueves, 23 de abril de 2015

Juan Goytisolo, un exiliado de nacionalidad cervantina


“Me siento como un polizón en un gran transatlántico”, ha declarado con humildad el escritor galardonado por su obra con el merecido Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. Justamente cuando el gran Cervantes y sus huesos han estado más presentes que nunca en todos los medios de comunicación. Goytisolo (Barcelona, 1931) explicó que “no se puede rechazar un premio con el nombre de Cervantes, sería rechazar a Cervantes”. Pero también manifestó, con su habitual serena ironía, que no lo iba a recoger ataviado con chaqué, puestos a disfrazarse acudiría con una chilaba. Según declaró, lo que más le ha alegrado del Premio es la alegría de sus amigos.

Preguntado por la elección de una primera lectura de entre sus novelas y ensayos, el autor sugiere comenzar leyendo el libro ‘Campos de Níjar’, un retrato de una España pobre, llena de analfabetos en una geografía inhóspita, cuyas maneras de hablar contrastaban enormemente con su Barcelona natal. Otra alternativa que nos ofrece sería ‘Telón de boca’, una ficción narrativa escrita mayormente en primera persona, con trazos autobiográficos en los que convergen autor, narrador y géneros literarios. Después de ésta, Goytisolo escribiría ‘El exiliado de aquí y de allá’, donde en el fondo se trata del mismo personaje que nace en ‘Señas de identidad’, se transforma en obras como ‘Makbara’ y, finalmente, adquiere mayor protagonismo en ‘Paisajes después de la batalla’. Respecto a su poesía señala el breve poemario titulado ‘Ardores, ceniza, desmemoria’, sobre el cual el autor aseguró que fue visitado por la poesía sin invitación y, por tanto, de forma imprevista y con escasa intervención por su parte, mientras paseaba, leía o escribía algún artículo. Sus diversos artículos periodísticos están compilados para el lector en los libros ‘Disidencias’ y ‘Contracorrientes’.

En España, dice el escritor, el problema fue el canon nacional católico; gracias a su estancia en Estados Unidos, donde impartió clases de literatura en universidades de California, Boston y Nueva York, pudo leer a Blanco White, por ejemplo, de manera que el canon literario era mucho más abierto. Goytisolo manifiesta estar en contra del concepto de literatura nacional, y bromea diciendo que él es de nacionalidad cervantina. El paso de la España franquista al París de los años sesenta supuso cambiar el miedo por la cultura. Era el París de Sartre, de Camus, de la Rive Gauche…, y recuerda con gracia la anécdota de su intermediación entre Cela y Sartre en lo que iba a ser una entrevista, y que, sin embargo, finalmente Goytisolo, que hacía las veces de traductor, acabó contando chistes al filósofo. Sartre se disculpó y les dejó alegando estar muy ocupado. De su periodo como exiliado en París, “del burgo (Barcelona) a la medina (París)”, residiendo en el multiétnico barrio de Sentier (algo parecido al madrileño Lavapiés actual) aclara que, haciendo suyas las palabras de Cortázar, pasear por él era como “dar la vuelta al día en ochenta mundos”. Por entonces comenzaba a trabajar como asesor literario de la editorial Gallimard en la capital gala.

Sobre sus autores, Goytisolo no quiso mojarse mucho y recomendó al recientemente fallecido Günter Grass; autores mediáticos como Michel Houellebecq no le interesan demasiado. Eso sí, confiesa que es un lector muy compulsivo y atento. Cuando llega al final de un libro siente la necesidad de releerlo. El Quijote lo leyó cuatro veces: a los veinte años, a los cuarenta, a los sesenta y a los ochenta. Y afirma que cada vez que lo ha hecho le ha parecido un libro distinto.

Hace veinticinco años, el que escribe estas líneas leyó ‘Aproximaciones a Gaudí en Capadocia’. Un libro para mí iniciático que me descubrió a un Goytisolo fascinado por aquellas torres cilíndricas de remate curvilíneo, que le hicieron imaginar a un Gaudí eremita y centenario alucinado ante aquel paisaje troglodita de la Capadocia, creado por las erupciones volcánicas y fenómenos climáticos en esa región del centro de Turquía.


Fotografía de Juan Goytisolo © Fernando Torres

jueves, 16 de abril de 2015

Presente y futuro del periodismo cultural IV


Los suplementos culturales

La cuarta mesa redonda de este ciclo de debates sobre el estado actual y el porvenir del periodismo cultural contó como intervinientes con algunos de los responsables de los principales suplementos culturales, como fueron Blanca Berasategui (El Cultural), Berna González Harbour (Babelia), Fernando Rodríguez Lafuente (ABC de las Artes y las Letras) y Sergio Vila-Sanjuán (Culturas). Todos ellos estuvieron presentados y moderados por el periodista Andrés Fernández Rubio, redactor jefe de ‘El Viajero’ del diario El País.

Inició el coloquio Sergio Vila-Sanjuán, quien apoyándose en la proyección de una ilustrativa presentación digitalizada del suplemento cultural de La Vanguardia, ofreció un repaso de la trayectoria editorial que dicho suplemento ha seguido desde 2002 como proyecto visual. Entre otros aspectos, destacó su labor tras los pasos de los prestigiosos fotógrafos Walker Evans y James Agee. Vila-Sanjuán explicó que en sus principios sus portadas eran abstractas, y publicaban retratos y perfiles de autores que habían fallecido recientemente. Evitaron siempre como norma, salvo alguna excepción, tratar las noticias sobre los “centenarios”, pues resultaba ser una tarea de periodismo arqueológico. En esa línea pretendidamente innovadora contaron habitualmente con la colaboración del artista catalán Joan Fontcuberta, que aportó sus ideas como fotógrafo, renovando la apariencia del suplemento en ese contexto. Sí trataron, sin embargo, el centenario del “dadá” coincidiendo con la muerte del anarquista catalán Ferrer Guardia en la Semana trágica de Barcelona. En su número 500 contaron con la colaboración del afamado fotógrafo británico miembro de la Agencia Magnum desde 1994, Martin Parr, siempre con la innovación visual como línea de actuación editorial.

Blanca Berasategui, que lleva casi cuarenta años como periodista cultural desde los primeros tiempos en ABC, enunció que “no es la cultura del espectáculo sino la espectacularidad de la noticia lo que nos ofende”, pues a menudo se publican las noticias más morbosas. Berasategui ha pretendido hacer compatible la calidad con la difusión, y también hacer pedagogía. Desterrar la noción de Cultura como sinónimo de aburrimiento, hacer una cultura del conocimiento. En información cultural la velocidad y la abundancia son dos conceptos que hoy día existen pero debemos impedir que nos condicionen. Por otro lado, afirmó que “las Redes sociales son actualmente el prescriptor de más éxito”, pues son capaces de influir en un determinado público con sus opiniones, valoraciones y/o decisiones. Si bien al papel le queda mucho tiempo todavía, gracias a la Red ya no hay centro ni periferias, ya no hay una cultura urbana únicamente, y esa es una de las grandezas de Internet.

Rodríguez Lafuente, como moderadamente anglófilo, declaró que una norma muy británica es “cambiar lo que se debe cambiar, y conservar lo que se debe conservar”. Y bromeó diciendo que en España tendemos a hacer lo contrario. “El futuro no existe, vivimos en un permanente presente”, afirmó. En la Era Digital los periódicos son reacios a hacer dos redacciones, una para el papel y otra para la Red. El suplemento cultural constituye una lectura para toda la semana, hacer periodismo diario es algo fascinante, pero hay que pensar que si elegimos una portada estamos descartando todo lo demás. Todo ansía un orden de jerarquías. Si Vila-Sanjuán apuesta por la originalidad y la calidad visual, para Rodríguez Lafuente, al igual que para Blanca Berasategui, el periodismo cultural debe realizar una labor pedagógica.

Berna González Harbour se pregunta si habrá hoy día un Larra o un Bécquer por ahí, aún sin descubrir. Después de veinticinco años de carrera, reconoce que las noticias más “sangrantes” ocupan los titulares de todos los periódicos, pero cree que es muy importante saber descubrir nuevas cosas, ilusionarse. Manifestó que “se ha dado un hito respecto a la audiencia: se ha accedido más al suplemento Babelia a través de las Redes sociales que mediante la propia web, y esto parece ser un claro síntoma de los nuevos tiempos”. Los contenidos de calidad deben primar en la jerarquía independientemente de que se publiquen en papel o en la Red. Respecto a Babelia, expuso que en la selección de libros está puesto el corazón del suplemento que dirige, publicando principalmente la crítica valorativa. “Divulgación sin caer en la vulgarización”.


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Ciclo de debates: Presente y futuro del periodismo cultural

miércoles, 1 de abril de 2015

Presente y futuro del periodismo cultural III


La cultura en el medio audiovisual, presente y futuro

El pasado miércoles 25 de marzo se celebró la mesa redonda correspondiente al ciclo de debates organizado por Casa del Lector y Fundación Banco Santander, con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, que a lo largo de tres meses analizará y debatirá sobre el estado del periodismo cultural de la mano de sus principales protagonistas. En esta tercera ocasión participaron importantes representantes de la radio y la televisión moderados por Javier Expósito, escritor y responsable de Comunicación y Literatura en Fundación Banco Santander.

El debate lo abrió Cristina Casero, redactora jefe de Cultura en La Sexta Noticias, que expuso que “el Periodismo Cultural en televisión se sufre y se disfruta por igual. En las televisiones privadas no hay programas culturales, en las públicas sí. Así que la cultura que no entra en el informativo es cultura que no se cuenta”. Ramón G. Pelegrín, redactor jefe de Cultura en la COPE, definió la Cultura como el conjunto de conocimientos que permite que tengamos un juicio crítico, y citó a Vargas Llosa: “La Cultura ha hecho posible que saliéramos de las cavernas y llegásemos al espacio”. Además, explicó que “la COPE no tiene una sección cultural pero sí muchos microespacios que tratan noticias de ese ámbito. Las noticias, a medida que pasa el tiempo en la Redacción, van relegando a ese evento o noticia cultural debido a la apremiante importancia de las mismas. Si con una pincelada de información cultural hemos conseguido captar la atención del oyente, ya hemos conseguido abrir camino”.

Por su parte, María José Ramudo, redactora jefe de Cultura del telediario de TVE, comparte con Cristina Casero que existen muchas dificultades para vender noticias culturales; hay muchas diferencias entre la televisión pública y la privada. Asimismo, aclaró que “en los informativos de televisión tenemos que desarrollar argucias para vender los temas culturales”. “Desde el periodismo cultural hay que generar deseo por una cultura que anime a seguir consumiendo información cultural”. Y destacó la importancia de la cultura dirigida a los jóvenes. “No existe un espacio público para los creadores. Habría que trabajar más para ellos. Por falta de tiempo siempre se prescindirá de los temas culturales en favor de otras informaciones relevantes. Son tiempos difíciles, pero la cultura debe encontrar su espacio”.

La redactora jefe de Cultura de RNE, Berta Tapia, presumió de que en su emisora de radio mantienen desde 1983 un programa cultural como ‘El ojo crítico’. Y afirmó que en RNE se apoya a los jóvenes que están despuntando con el Premio Ojo Crítico. Asegura que ella hizo periodismo para trabajar en Cultura. “La cultura es esencia, identidad, memoria y humanidad”, dijo.

Javier Torres, redactor jefe de Cultura de la Cadena SER, contó cómo la noticia del avión que se estrelló en los Alpes echó por tierra un trabajo que tuvo que realizar antes de ese accidente leyendo más de trescientos folios sobre la digitalización de los museos. Torres explicó que “la cultura es la manera en la que cada uno está en la vida”. “La información no es nuestra es de los espectadores. A veces los periodistas escuchamos poco o nada”.

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martes, 17 de marzo de 2015

Adiós a Juan Claudio Cifuentes "Cifu"


Hay personas que nos parece que van a estar ahí siempre. Muy probablemente porque desde muchos años atrás estaban ahí, realizando un gran trabajo profesional e insustituible. En esta ocasión se trata del lamentable caso de Juan Claudio Cifuentes, cuya triste noticia de su fallecimiento ha resonado hoy en las ondas hertzianas sorprendiendo a muchos de sus seguidores en un amargo desayuno.

“Cifu” nos dejó hoy a la edad de 74 años, a consecuencia de un agravamiento debido a un derrame cerebral, cuando creíamos que seguiría programando, como siempre lo ha hecho, buen jazz en su actual emisora de radio. Tal y como pudimos escucharlo, sin ir más lejos, el pasado fin de semana; de la forma apasionada en que venía haciéndolo desde los tiempos en que comenzó a radiar su programa ‘Jazz porque sí’, o desde que en 1984 la Segunda Cadena de TVE le ofreciera la posibilidad de presentar un programa de jazz para televisión llamado ‘Jazz entre amigos’. Un programa que mantuvo su emisión, con carácter semanal, más de siete años con una numerosa y fiel audiencia, y que, por motivos que no están muy claros, sería retirado de la programación de la televisión estatal en diciembre de 1991, dejando en los archivos más de trescientos cincuenta programas grabados.

Actualmente “Cifu” emitía su programa ‘Jazz porque sí’ en Radio Clásica de RNE desde el año 1998, con ese vibrante Milestones de Miles Davis como cabecera, si bien este espacio se ha estado emitiendo desde 1971 de manera ininterrumpida en diferentes emisoras. ‘A todo jazz’, en Radio 3, lo venía haciendo los fines de semana, y lo hacía invariablemente precedido del Boy, what a night, del trompetista Lee Morgan; la inconfundible sintonía que daba paso a los discos y los temas del día comentados con la erudición jazzística que le caracterizaba. Porque “Cifu” era una enciclopedia parlante que, sin embargo, sabía restar el tiempo justo para que el oyente disfrutara de la música, aunque siempre aderezada de su experta opinión y una valiosa información para todos los amantes del jazz.

El pasado 6 de febrero recibía la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2014, premio que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir a las personas y entidades que han destacado notablemente en el campo de la creación artística. Anteriormente, en 2010 había sido galardonado con un Premio Ondas por su gran labor de difusión y divulgación del jazz.

Hoy el jazz y todos los que amamos el jazz estamos de duelo; la tristeza de su pérdida nos invade desde las primeras horas de la mañana en que supimos que había fallecido. “Cifu” se ha unido ahora a esa Big band que forman Louis Armstrong, Duke Ellington, Charlie Parker, John Coltrane, Miles Davis, Dexter Gordon… y todos los que ya no tocan en los clubes o auditorios, pero que nos han dejado un magnífico legado musical. A todos aquellos a los que a “Cifu” le gustaba escuchar y radiar al tiempo que nos contaba mil y una anécdotas, historias de la Historia del Jazz.

In Memoriam.

Fotografía de  Juan Claudio Cifuentes © rtve

domingo, 15 de marzo de 2015

Por primera vez en cine una novela de Thomas Pynchon


El pasado 13 de marzo se estrenó en nuestro país ‘Puro vicio’, la adaptación cinematográfica de la séptima novela de este eterno aspirante al Premio Nobel.

Hasta ahora nadie había adaptado al cine un libro del escritor estadounidense Thomas Ruggles Pynchon, considerado uno de los novelistas más elogiados de la actualidad. Junto a Philip Roth, entre otros, Pynchon ha aparecido año tras año en las quinielas para los premios que otorga la Academia Sueca. Sin embargo, Pynchon destaca tanto por su narrativa compleja y laberíntica como por su famosa antipatía hacia los medios de comunicación. Y es que desde que muriera J. D. Salinger en 2010, Pynchon ocupa el primer puesto en el ranking de autores literarios más esquivos o intratables.

Dirigida por Paul Thomas Anderson, se trata de la adaptación de la novela de Pynchon ‘Inherent Vice’, publicada en 2009. De la mano de Anderson la película comienza cuando Shasta, una seductora femme fatale ex mujer de Doc Sportello, un peculiar detective privado de Los Ángeles, se presenta repentinamente para plantearle a éste el caso de la desaparición de su actual amante, un multimillonario promotor inmobiliario del que acaba de enamorarse, y que parece ser un complot de su mujer y el novio de ella para secuestrarlo e internarle en un frenopático. Sportello se verá enredado así en lo que al principio parece una trama con tintes propios del cine negro. Pues más allá de ese cliché de film noir, la película continúa como un relato alucinado en el que veremos prostitutas orientales, moteros nazis, una secreta organización de dentistas, sectas new-age, partidarios de Nixon y policías corruptos. ‘Puro vicio’ transcurre en el sur de California en el año 1970; la película es un grotesco reflejo de una época y una California esperpénticas.

Han tenido que pasar cincuenta años para ver en la gran pantalla una novela del huraño Thomas Pynchon. De esta forma el autor estadounidense deja ya de figurar en la lista de “inadaptables” cinematográficos gracias al trabajo del no menos admirado Paul Thomas Anderson. El pasado viernes se estrenó en España después de pasar algo desapercibida durante la temporada de premios en EE UU, pues únicamente resultó nominada en los Oscar al mejor guión adaptado y mejor diseño de vestuario.

Este nuevo film de Paul Thomas Anderson sigue contando con un gran presupuesto y un reparto de lujo: Joaquin Phoenix, Katherine Waterston, Owen Wilson, Reese Witherspoon, Benicio del Toro, Joanna Newsom, Josh Brolin, Eric Roberts, Jena Malone, Martin Short, Hong Chau, Jordan Christian Hearn, Martin Donovan, Michael K. Williams, Peter McRobbie, Serena Scott Thomas, Maya Rudolph, Belladonna, Sasha Pieterse, Jeannie Berlin y Keith Jardine.

Con ‘Pozos de ambición (2007), ‘The Master’ (2012) y, ahora, ‘Puro vicio’ (2014), Anderson ha compuesto un tríptico en el que retrata a una sociedad estadounidense enferma mental. Aunque en esta ocasión mezclando la comedia con la nostalgia.

Enlace de interés
  
Página web oficial de la película ‘Puro vicio’.

viernes, 13 de marzo de 2015

Presente y futuro del periodismo cultural II


La cultura en papel, presente y futuro

La segunda mesa redonda sobre el estado actual y el porvenir del periodismo cultural congregó a algunos de los principales responsables de las secciones de cultura de varios periódicos nacionales, como fueron Borja Hermoso (El País), Manuel Llorente (El Mundo), Jesús García Calero (ABC) y Carmen Lobo (La Razón), además de Concha Barrigós (Agencia EFE). Todos ellos estuvieron moderados por Diana Lara, Directora de Comunicación de la Casa del Lector.

Concha Barrigós de EFE (Agencia de información financiada con los Presupuestos Generales del Estado, que el pasado año cumplió 75 años de trabajo informativo) inició el coloquio exponiendo que hay que discernir el canon entre lo que es cultura y lo que es mero entretenimiento. Jesús García Calero comenzó diciendo que “al papel se le ha arrojado a la hoguera antes de tiempo”. No obstante, admitió que en las redacciones son cada vez menos. “Ahora cuando publicamos una noticia, inmediatamente después aparece quien comenta o critica el artículo en Twitter, y a veces estos comentaristas espontáneos son capaces de hacernos replantearnos lo publicado”. Existe una interacción manifiesta con los lectores que antes no existía, o como mucho se reducía a las cartas al director. “Como lectores tenemos muchos temas disponibles, la oferta es muy variada y en la actualidad somos “omnívoros”. Consumimos todo tipo de noticias, pero para el periodista debe primar el pálpito de la actualidad”.  

“Si queremos más cultura, leamos más, visitemos más exposiciones, vayamos más al cine… Hoy día el 87% de los contenidos culturales son pirateados. No se puede vivir de la cultura. El papel no ha renunciado a comprender la situación, la cultura es vital y los contenidos aparecen uno detrás del otro, casi solapándose”. Sobre el epígrafe del debate Borja Hermoso asegura que los profesionales “damos palos de ciego”. “Hubo un tiempo en que El País llegó a tener veinte páginas sobre cultura. Vivimos tiempos extraños, el presente en papel desaparece. Los que trabajamos en el ámbito del periodismo cultural en papel y en la web nos movemos en una especie de esquizofrenia. La web ya empieza a exigir un ranking de audiencia. Los periódicos tradicionales ya no son omniscientes. En la heterodoxia actual hacer periodismo cultural requiere hacer un periodismo solvente, riguroso y divertido”.

Carmen Lobo nos recuerda que antes la gastronomía, por ejemplo, no era cultura. “Para los jóvenes de hoy serán cultura los videojuegos. Creo que el papel quedará como una rareza”. Manuel Llorente citó el artículo “Vida sin cultura”, de Rafael Argullol. “La cultura es algo etéreo, asistimos a un momento cultural difuso. La cultura es un “cajón de sastre”. La oferta es inabarcable”. Jesús García Calero comentó que “web y papel son dos mundos que discurren paralelos. Hoy la web no es rentable, tenemos que inventar un género híbrido”. “Las firmas enriquecen las secciones culturales. Aunque el tema no sea demasiado sugestivo, siempre estará el placer del texto”, apuntó Borja Hermoso. “Ningún país supera a España en información cultural”.

Preguntados qué aconsejarían a quien quiera trabajar como periodista cultural, Borja Hermoso respondió de nuevo: “que lea, que vaya al cine, al teatro… En definitiva, que se forme. Así tendrá más facilidad para contar las cosas. Y cursar un buen master. El blog también es periodismo”.

Jesús García Calero respondió a qué papel juega la crítica: “La crítica debe ser más contemporánea. Las nuevas tecnologías nos restan tiempo de lectura, el tiempo que estamos con algún aparato tecnológico no estaremos leyendo un libro. Y en esa tesitura quizá sea la crítica la peor parada. Siempre habrá algún amigo en redes sociales o foros de Internet que aconseje un libro o una película y obviaremos la labor del crítico”.


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jueves, 5 de marzo de 2015

Presente y futuro del periodismo cultural


La cultura, un pilar esencial en la prensa

Ayer,  miércoles 4 de marzo, dio comienzo el ciclo de debates organizado por la Casa del Lector y Fundación Banco Santander, con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, que a lo largo de tres meses analizará y debatirá sobre el estado del periodismo cultural de la mano de sus principales protagonistas.

El ciclo pretende no solo responder a ese interrogante sino también crear un espacio para la reflexión y el intercambio de ideas entre futuros profesionales donde analizar el presente y el futuro del periodismo cultural y buscar soluciones y posibles sinergias.

Los invitados que participaron en esta primera cita cuyo subtítulo fue La cultura, un pilar esencial en la prensa, fueron Antonio Caño (El País), Màrius Carol (La Vanguardia), Casimiro García-Abadillo (EL Mundo) y Bieito Rubido (ABC). El coloquio estuvo moderado por César Antonio Molina (escritor, ex ministro de Cultura y actual Director de la Casa del Lector) y Borja Baselga (Director de la Fundación Banco Santander).

Tras las correspondientes presentaciones a cargo del responsable de la Casa del Lector, Borja Baselga inició el coloquio con el lamentable y alarmante dato de la pérdida de 12.000 empleos desde 2008 en el sector del periodismo debido a la crisis. Por su parte, Antonio Caño afirmó que hoy día la prensa ha perdido su poder en la sociedad. Los nuevos tiempos exigen un acomodo de las grandes cabeceras, y destacó la importancia de una sección cultural en las mismas.

García-Abadillo declaró que evidentemente existe una crisis respecto a la venta de diarios de información general, pero que, por otro lado, en la actualidad leen muchas más personas que nunca en la historia, y naturalmente ese aumento de lectores se debe a Internet. No obstante, sostuvo que si un porcentaje de esos lectores pagaran una pequeña cuota harían rentables a las empresas editoriales. Al menos 60 periodistas del diario El Mundo, entre columnistas o redactores, han escrito algún libro al margen de su profesión. Ese es el pilar cultural en el que se sustenta su periódico, por ello la apuesta de EL Mundo es la apuesta de la Cultura.

Bieito Rubido definió lo que es cultura: “Cultura lo es todo”. La idea de cultura es muy amplia, y es cierto que el periodismo cultural es todo un género. Rubido destacó al respecto que las secciones culturales tienen virtudes como la de orientar al lector, o son refugio de prosa de alta calidad, entre otras. Aunque explicó también que en otros casos tienen como defectos que se suela emplear un lenguaje abstruso, que hay cierto esnobismo, y que algunos suplementos culturales son soporíferos. La uniformidad empobrece dichos suplementos.

Borja Baselga refirió la dicotomía entre cultura intelectual y cultura espectáculo. Caño aclaró que la cultura como espectáculo no está reñida con la otra, más minoritaria. Se debe hacer un periodismo de información cultural asequible. Mientras que García-Abadillo explicaba que también hay que arriesgar tratando temas minoritarios, conseguir sorprender con fórmulas nuevas. A su vez, Bieito Rubido insistía en que hay que fomentar la lectura. La televisión podía haber sido una gran plataforma cultural, pero actualmente representa una gran frustración. Antonio Caño comentó a favor de ella que hay series masivas en cuanto a seguidores y merecen respeto.

García-Abadillo recordó en el coloquio que la prensa ha tenido grandes periodos de estabilidad, aunque la aparición de la televisión supuso un gran terremoto, y hubo por entonces quien vaticinaba que acabaría con los periódicos. El tiempo nos ha demostrado que no ha sido así. Y algo parecido ocurre en la actualidad con la revolución tecnológica y el papel como soporte de la información. Màrius Carol dijo que somos el país con más cabeceras de Europa después de Alemania, y sin embargo en número de lectores estamos a la altura de Grecia y Portugal. Respecto al periódico tradicional expresó lo placentero que es para él leer la prensa dominical en casa mientras toma el primer café de la mañana.

Para finalizar, Bieito Rubido aseguró que la esencia del periodismo será la misma en el futuro. Una historia bien contada, bien escrita siempre tendrá lectores.


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