lunes, 15 de mayo de 2017

Leica, cien años de historia de la fotografía


La Fundación Telefónica en colaboración con Leica muestra cerca de 400 fotografías con material documental que incluye periódicos, revistas, libros, publicidad, catálogos y prototipos de cámaras. Con esta exposición homenaje se presenta la historia de un siglo de fotografía en película de 35 milímetros, desde sus inicios hasta la actualidad.

En junio de 1914, Oskar Barnack, un ingeniero de la empresa alemana Leitz Werke Wetzlar, desarrollaría la Ur-Leica, un modelo experimental de cámara que terminó por imponer la norma en la industria fotográfica, debido a su pequeño formato y posibilidades de uso, empleando para ello el negativo de film de 35 mm que permitía ampliarlo al imprimir la fotografía.

Barnack, que estaba especializado en microscopía, era un fotógrafo aficionado, cuya delicada salud por ser asmático, le ocasionaba un problema a la hora de transportar las grandes cámaras que se fabricaban y comercializaban por aquel entonces, por lo que diseñó una que pudiera ser más manejable, aprovechando las ventajas que ofrecía el rollo de 35 mm creado por George Eastman (Kodak) a finales del siglo XIX, y que hasta entonces era usado únicamente en películas.

En 1916 Barnack bautizaría su prototipo como ‘Lilliput’, que probaría durante un viaje a Estados Unidos Ernst Leitz, cuyo apellido dio origen a la marca Leica, abreviatura de Leitz Camera. Sin embargo, su salida al mercado se produjo casi una década más tarde, después de la Primera Guerra Mundial, cuando en 1925 el modelo de Barnack fuera presentado en la feria de Leipzig, Alemania, con una primera producción anual de 1000 cámaras.

Gracias a esta nueva cámara con un objetivo retráctil que se podía llevar cómodamente en el bolsillo, la fotografía fue poco a poco convirtiéndose para todos en un ejercicio natural de la vida cotidiana. También dio lugar al fotoperiodismo, ya que la nueva cámara permitía hacer una foto detrás de otra con rapidez, lo cual era una gran ventaja para el recién nacido género del reportaje.

Una nueva generación de fotógrafos de prensa apostó así por la Leica, en particular por su versatilidad para hacer realidad el principio fundamental del reportaje: narrar un acontecimiento mediante imágenes individuales que se complementan.

Las cámaras Leica han gozado siempre de un gran prestigio entre muchos fotógrafos profesionales y aficionados, siendo las preferidas de grandes maestros como Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Alberto Korda, Jeanloup Sieff, Sergio Larraín, o Sebastião Salgado, entre otros muchos que elevaron la fotografía a categoría de arte.


Más información


Enlace de interés

Página web oficial de Leica Camera AG (en inglés).


Fotografía (detalle) ‘Nana, Place Blanche’, París 1961 © Christer Strönholm

lunes, 1 de mayo de 2017

Carleton Watkins, el paisaje de Estados Unidos


Exposición ‘Watkins, el paisaje de Estados Unidos en la colección fotográfica de Sorolla’.

Por primera vez se expone al público una de las mejores colecciones de fotografía histórica estadounidense. Se trata de la colección de fotografías que Carleton Watkins, uno de los grandes fotógrafos pioneros norteamericanos del siglo XIX, hizo para Collis Huntington. Su hijo, Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society, regaló esta colección al pintor Joaquín Sorolla.

La primera imagen duradera, fija e inalterable a la luz la obtuvo en 1824 el francés Joseph Nicéphore Niépce (1765-1833). Si bien quien se atribuyó el mérito fue Louis Daguerre, un pintor y hombre de negocios. Daguerre lo que hizo fue perfeccionar el procedimiento de Niépce, pasando así a llamarse daguerrotipo. Corrían en Francia los tiempos de la Revolución Industrial, favorecida por las innovaciones técnicas del siglo XIX. En sus comienzos la fotografía sería usada principalmente por la burguesía, que acostumbraba tener retratos para mostrar status y ascensión social.

Daguerre enviaría a un representante a Estados Unidos para dar conferencias y celebrar exposiciones. Entre 1840 y 1860 la daguerrotipia se hizo muy popular en Estados Unidos, que estaba en transición de una sociedad agrícola a una sociedad industrial.

En 1851, el estadounidense Carleton Watkins (1829-1916), nacido en Nueva York, se trasladó con su amigo Collis Huntington a San Francisco con la esperanza de encontrar oro. Allí pronto se interesaría por la fotografía. En California se centró principalmente en la fotografía de paisaje, siendo el valle de Yosemite su tema favorito. Sus fotografías del valle influyeron de manera muy significativa en el Congreso de Estados Unidos, que tomó la decisión de conservarlo como Parque Nacional.

En un principio Watkins trabajó para su amigo Huntington en la entrega de suministros para las operaciones mineras. Más tarde trabajaría como empleado en una librería, cerca del estudio de Robert H. Vance, un conocido daguerrotipista. Poco después, un empleado de Vance dejaba su trabajo de forma inesperada y Watkins acabaría al cuidado del estudio.

Antes de trabajar con Vance, Watkins no sabía nada de fotografía. Vance lo instruyó acerca de los elementos básicos de la fotografía pensando que realizaría algunos retratos en su ausencia. Sin embargo, cuando regresó se encontró con que Watkins se había convertido en un artista y sus clientes estaban muy satisfechos.

En 1858, Watkins estaba listo para comenzar su propio negocio de fotografía. Además, hizo muchas colaboraciones incluyendo Illustrated California Magazine (1856-1861) de James M. Hutchings y la documentación de la compañía minera de John y Jessie Frémont en Las Mariposas (California). Realizó daguerrotipos estereoscópicos (dos imágenes casi idénticas de la misma escena, vistos a través de un estereoscopio para crear una ilusión de profundidad) en las minas de New Almaden Quicksilver, lo que le reportó una gran reputación como fotógrafo.

En julio de 1861, Watkins tomó la decisión que cambió su carrera: viajó a Yosemite. Se llevó una cámara que utilizaba placas de vidrio de 18x22 pulgadas y otra cámara estereoscópica. Usaba la estereoscópica para dar profundidad al sujeto, y usó la cámara de placas para capturar más detalle. Watkins volvió con treinta placas y un centenar de negativos estereoscópicos. En 1864, Watkins fue contratado para hacer fotografías del valle de Yosemite por el Servicio Geológico del Estado de California.

En 1867, Watkins abrió su primera galería pública, además de enviar sus fotografías a la Exposición Universal de París, donde ganó una medalla. Esto se convirtió en su lujosa galería de arte de Yosemite, donde mostró más de cien obras y más de mil imágenes disponibles a través de estereoscopios. A pesar de su éxito como artista, no tuvo éxito como empresario y terminó perdiendo su galería. Su acreedor John J. Cook y el fotógrafo Isaiah Taber (1830-1912) se hicieron cargo de la galería de arte de Yosemite y comenzaron a reproducir sus trabajos sin dar crédito a Watkins. En el siglo XIX no existían los derechos de autor y las leyes no cubrían las fotografías, y no había nada que Watkins pudiera hacer para combatir el plagio. Posteriormente, comenzó recreando las imágenes que perdió, llamándolas las ‘New Series’.

Watkins comenzó a perder la vista en la década de 1890. Su último encargo fue el de la filántropa Phoebe A. Hearst para fotografiar la Hacienda del Pozo de Verona. Watkins fue incapaz de completar este trabajo debido a su estado de salud y su deficiente vista. Entre 1895 y 1896, su falta de trabajo le condujo a una incapacidad para pagar el alquiler, y la familia Watkins tuvo que vivir en un vagón de ferrocarril abandonado durante dieciocho meses.

Watkins mantuvo la mayor parte de su trabajo en un estudio en la calle del mercado, en San Francisco. Pero el edificio fue destruido por el terremoto que en 1906 se produjo en la ciudad, y el fuego acabó con un sinnúmero de fotografías, negativos y la mayoría de sus imágenes estereoscópicas. Después de esta terrible pérdida, Watkins se retiró a Capay Ranch.

En 1909 la fotografía se encontraba en pleno desarrollo técnico y comercial y ya era ampliamente aceptada y popular entre el público. La imagen fotográfica era parte de la vida cotidiana, y no es de extrañar que tanto Huntington como Sorolla tuvieran gran interés por un medio que se presentaba como material documental de primer orden. En ese contexto, en diciembre de ese año Huntington enviaría a Sorolla un conjunto de 77 fotografías, entre ellas 32 de Carleton Watkins y 2 de Isaiah West Taber.

Las fotografías del Museo Sorolla podrían pertenecer a las primeras tomas, y en ese sentido no sería muy arriesgado fecharlas entre los años 1863 y 1866, como por ejemplo las pertenecientes a su serie de ‘New Almaden Quicksilver’, realizada en 1863. El Museo Sorolla cuenta con varios ejemplos pertenecientes a estas series (nºs. Sorolla 84144 y 84145), así como la de la catarata ‘Nevada Fall’ (nºs. Sorolla 84124 y 84125) fechada entre 1855-1856.

En 1909 Watkins fue declarado incompetente y quedó al cuidado de su hija Julia. Ella lo atendió durante un año antes de que él se comprometiera con el Napa State Hospital para enfermos mentales en 1910, momento en el que Frances Watkins comenzó a referirse a sí misma como una viuda. Watkins murió en 1916 y fue enterrado en una tumba sin nombre en los terrenos del hospital.

Una de las muchas montañas de Yosemite se llama Monte Watkins en honor del fotógrafo y su gran interés en la preservación del valle de Yosemite. Su obra influyó e inspiró a generaciones de fotógrafos y artistas de su tiempo y a los de décadas posteriores; entre ellos el pintor y paisajista Albert Bierstadt (1830-1902), que conoció personalmente a Watkins y al que Collis P. Huntington le confió uno de sus primeros encargos. Otros fotógrafos contemporáneos a Watkins, como Timothy H. O’Sullivan (1840-1882) o Charles L. Weed (1824-1903), también fotografiaron Yosemite. Generaciones posteriores, grandes figuras de la fotografía en América, intentaron captar Yosemite con la misma intensidad y arte, como, por ejemplo, George Fiske (1835-1918), o Ansel Adams (1902-1984), quien trabajaría largas temporadas en el parque. Se trata de fotografías de paisaje dotadas de una gran belleza plástica. La luz, como sucede en la obra de pintores como Sorolla, era una de las herramientas fundamentales de su trabajo. El pintor sentiría admiración al contemplarlas, una característica que pudo contribuir al interés de Huntington en que Sorolla tuviera tan preciadas imágenes.

La exposición fotográfica, que se inauguró el pasado 28 de abril, se podrá ver hasta el 20 de julio en la galería Torres García de la Casa de América en Madrid.
  
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Fotografía ‘Tasayac, the Half Dome, Yosemite’ © Carleton Watkins

domingo, 23 de abril de 2017

‘Stefan Zweig, adiós a Europa’


La actriz, guionista y directora de cine alemana, Maria Schrader, conocida por su trabajo en ‘La jirafa’ (1998), ‘Aimée y Jaguar’ (1999) y ‘In Darkness’ (2011), estrena en nuestro país como directora la película ‘Stefan Zweig, adiós a Europa’.

Se trata de un atípico biopic centrado en los años de exilio del gran escritor, biógrafo y activista social austriaco Stefan Zweig (1881-1942), autor de la novela publicada en 1922 ‘Carta de una desconocida’, en la que Zweig cuenta la historia de un escritor que recibe la carta de una mujer a la que no conoce y que ha estado siempre enamorada de él.

“A gran autor, gran planteamiento. No queríamos caer en un simple biopic. Pero la propia falta de medios y las escasas localizaciones nos proporcionaron, curiosamente, una tremenda libertad”, afirma Schrader.

Como judío, Zweig se vio obligado a abandonar su país debido al régimen nazi. En su éxodo, se refugió primero en París y, más tarde, en Londres, aunque acaba dejando Europa huyendo a Sudamérica, instalándose finalmente en Brasil, donde terminará suicidándose junto a su esposa Lotte en 1942 debido a su miedo a que el nazismo se extendiera como la peste por todo el mundo.

Y es precisamente en Brasil donde Maria Schrader comienza el rodaje de su cinta sobre el turbado crepúsculo de Stefan Zweig. Una sucesión de planos que definen su condición de exiliado repartidos en cinco secuencias en los que el autor de ‘Novela de ajedrez’ (1941) –la novela sobre la neurosis obsesiva que desarrolla un hombre por el ajedrez durante su cautiverio en manos de la Gestapo–, transita a la deriva y abatido antes de su final.

En las elocuentes páginas de sus memorias, tituladas ‘El mundo de ayer’, escritas poco antes de su suicidio, Zweig declara: “Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos, las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea”.

La noche del 22 de febrero de 1942, Zweig había estado jugando al ajedrez con un vecino. Luego se fue a casa. Había escrito el borrador de una nota, la había cambiado, después la había copiado en otra página, tachando unas palabras. Después se envenenó con cianuro, Lotte también lo hizo.

Stefan Zweig escribió y publicó miles de palabras a lo largo de su vida. Su último pensamiento ocupó menos de una página.

Fotografía cartel del filme ‘Stefan Zweig, adiós a Europa’.

sábado, 15 de abril de 2017

El surrealismo gráfico de M. C. Escher


El genio del surrealismo holandés, Maurits​ Cornelis Escher (1898-1972), es el protagonista de esta exposición que ha tenido una gran acogida internacional. En ella se pueden admirar 200 obras del autor que han influido en científicos y diseñadores, además de en el mundo del arte. La muestra puede verse en el  Palacio de Gaviria, uno de los tesoros arquitectónicos del centro de Madrid, que abrió sus puertas para la ocasión tras varios años cerrado.

Escher experimentó con diversos métodos para representar, en dibujos de dos o tres dimensiones, espacios paradójicos y mundos imaginarios que desafían los usuales modos de representación, y por tanto al curioso espectador que los contempla perplejo. Jugando con la arquitectura, la perspectiva y las figuras imposibles, su arte sigue sorprendiendo y maravillando a millones de personas en todo el mundo. En su obra reconocemos su aguda observación del mundo que nos rodea y las expresiones de sus propias fantasías. Escher nos demuestra que la realidad puede ser fascinante, comprensible y maravillosa.

La exposición incluye algunas de las obras maestras de este gran artista, como ‘Mano con esfera reflectante’, ‘Relatividad’ (Casa de Escaleras), y ‘Belvedere’. Esta selección de obras permite profundizar en la trayectoria de Escher, en la que destaca como grabador, intelectual y matemático, cuyas obras han marcado el cultural imaginario colectivo durante décadas. La exposición cuenta además con experimentos científicos, áreas de juego y recursos educativos que contribuyen a que visitantes de todas las edades comprendan sus imágenes desconcertantes y los mundos insólitos que se unen en él para formar una dimensión artística única.

Aparte de ser un artista gráfico, Escher ilustró libros, diseñó tapices, sellos postales y murales. Nació en Leeuwarden, Países Bajos, como el cuarto hijo de un ingeniero civil. Después de fracasar sus exámenes de la escuela secundaria, Maurits finalmente se matriculó en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas en Haarlem. Aunque pronto anunciaría a su padre que prefería estudiar arte gráfico en lugar de arquitectura, ya que había mostrado sus dibujos y cortes de linóleo a su maestro gráfico Samuel Jessurun de Mesquita, quien le animó a continuar con las artes gráficas.

Después de terminar la escuela, viajó extensamente por Italia, donde conoció a su esposa Jetta Umiker, con quien se casó en 1924. Se establecieron en Roma, donde permanecieron hasta 1935. Durante estos once años, Escher viajaría cada año por toda Italia, dibujando y bosquejando para las diversas impresiones que haría cuando volvió a casa. Estas litografías y xilografías demuestran la pericia del artista y su contacto con el Art Nouveau, o su admiración por el paisaje italiano y el palacio de la Alhambra, que visitó e inspiraría sus trabajos de teselados. La retrospectiva, iniciativa del grupo Arthemisia, está comisariada por Mark Veldhuysen, CEO de la M.C. Escher Company, y por Federico Giudiceandrea, experto en la figura de Escher.

El Palacio de Gaviria, obra del arquitecto Álvarez Bouquet, se convierte así en un atractivo aliciente paralelo a la muestra. La exposición es, por tanto, también una oportunidad para visitar este edificio de inspiración italiana, inaugurado en 1851. Antigua mansión del banquero Manuel Gaviria y Douza, su escalera balaustrada y los frescos de Joaquín Espalter y Rull son algunos de los elementos más espectaculares.

La exposición puede visitarse hasta el próximo 25 de junio.

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Página web oficial de M. C. Escher

‘Lazo de Unión’, 1956 © M.C. Escher

viernes, 31 de marzo de 2017

Lyonel Feininger, el maestro de la Bauhaus


Hasta el próximo 28 de mayo, en la sede de la Fundación Juan March de Madrid, podremos admirar las obras que comprenden la trayectoria completa del singular Lyonel Feininger, pintor imprescindible del panorama artístico de las vanguardias.

Aunque Feininger nació en Nueva York, sus padres, músicos de origen alemán, quisieron que se trasladara a Hamburgo para completar su formación musical cuando tenía tan solo dieciséis años. Ese doble origen, americano y alemán, marcó su vida y obra.

En Alemania, Feininger decidió abandonar la música para dedicarse a lo que era verdaderamente su pasión: el dibujo y la ilustración. Tras recibir clases de dibujo en la Allgemeine Gewerbeschule, la Escuela Pública de Artes y Oficios de Hamburgo, el artista se adentró en un género entonces incipiente, del que sería uno de sus primeros creadores: el tebeo. Pronto sus viñetas fueron publicadas, aunque de manera puntual, en publicaciones alemanas y americanas. Esta actividad se consolidaría en 1895 con la firma de contratos para la revista alemana Ulk, en Lustige Blätter (Páginas cómicas) al año siguiente y, en 1906, en el Chicago Sunday Tribune; para este último, Feininger creó The Kin-der-Kids (Los niños Kin-der) y Wee Willie Winkie's World (El mundo de Willie Winkie), que fueron sus historietas más relevantes.

Tras afianzar su carrera como ilustrador, Feininger se planteó el buscar un medio de expresión que le permitiera desarrollar libremente su talento artístico. De una manera natural y progresiva, fue dejando las tiras cómicas para dedicarse a la pintura. Y aunque en sus primeros cuadros mantuvo todavía una relación con la caricatura, centrándose en escenas callejeras y personajes exagerados, entre 1906 y 1908, tras residir en París, trabajaría en una pintura más abstracta abandonando prácticamente la figura y empleando una técnica basada en las líneas rectas y los planos fragmentados de color que tanto le caracterizan.

En 1919 Walter Gropius lo invitó a formar parte de la Bauhaus para que dirigiera el taller de grabado, en el que Feininger impartió clases hasta su clausura por los nazis en 1932. Esta experiencia le hizo desarrollar en profundidad la xilografía, técnica que le permitió ahondar en sus lienzos en el juego de los distintos planos. Con la llegada del nazismo, su arte fue tachado de “degenerado”. En 1937, decidió regresar de nuevo a Estados Unidos, donde viviría hasta su muerte.

Dentro de la línea expositiva en la que la Fundación Juan March lleva años trabajando para mostrar artistas, épocas o aspectos insuficientemente explorados de la cultura moderna, la exposición Lyonel Feininger (1871-1956) es una suerte de “retrospectiva concentrada” de la obra del artista. La muestra reúne cerca de cuatrocientas obras procedentes de diversas colecciones públicas y privadas de Europa y Estados Unidos, a través de las cuales se plantea un recorrido por su obra articulado en torno a las diferentes técnicas en las que Feininger trabajó (dibujo, obra gráfica, pintura, fotografía y construcción de juguetes) y a los principales temas de su producción: la caricatura y los dibujos satíricos; los lugares emblemáticos que le inspiraron como París, Deep, Halle, Gelmeroda o Manhattan; su fijación por los puentes, las torres, los paisajes marinos y la vida urbana.

Obra ‘Carrera de bicicletas’ © Lyonel Feininger

sábado, 18 de marzo de 2017

El cielo nocturno de Babak Tafreshi


El arco de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, se ve por encima de la roca que sostiene las ruinas de la fortaleza de Alamut, en las montañas Alborz de Irán. Alamut (el nido del águila) era una fortificación en la que moraban los Hashashins, o asesinos. Una secta ismailita nizarí (una rama del Islam Shia) de origen medieval cuyo líder era Hassan-i-Sabbah, apodado El Viejo de la Montaña. La fortaleza fue destruida en el año 1256 con la invasión de los mongoles.

Fundador y líder de The World At Night (TWAN), Babak Tafreshi es un galardonado fotógrafo que trabaja con National Geographic, el magazine Sky & Telescope, y el European Southern Observatory (ESO). Tafreshi es también un periodista independiente experto en temas de ciencia y astronomía que escribe para diversos medios de comunicación de todo el mundo.

Babak Amin Tafreshi nació en 1978 en Teherán, aunque en la actualidad reside en Boston, Estados Unidos, pero podríamos encontrarle en cualquier lugar del planeta, desde el Sahara hasta el Himalaya o la Antártida. Es un miembro de la junta directiva de Astrónomos Sin Fronteras, una organización internacional de puente entre culturas para conectar a personas de todo el mundo a través de su interés común en materia de astronomía. En 2009 recibió el prestigioso Premio Lennart Nilsson, un premio sueco que anualmente, y desde 1998, se concede a fotógrafos que han destacado en el campo de la fotografía científica, por su contribución global como fotógrafo del cielo nocturno. TWAN fue designado como el primer Proyecto Especial del Año Internacional de la Astronomía 2009. Tafreshi cooperó con la Unión Astronómica Internacional y la UNESCO como coordinador de proyectos del IYA2009. Como periodista científico ha contribuido a la realización de muchos programas de radio y televisión sobre astronomía y ha entrevistado a astrónomos de renombre mundial y científicos espaciales. Cuando vivía en Irán fue durante una década editor de la revista de astronomía persa Nojum, y ha sido miembro del consejo de la Sociedad Astronómica, dirigiendo muchos eventos y realizando tareas de divulgación de la astronomía a nivel nacional. 

Tafreshi comenzó a especializarse en la fotografía del cielo nocturno prefiriéndola a otros tipos de paisajes naturales o arquitectura en la década de 1990, cuando él era un adolescente. Siempre ha estado fascinado por la universalidad del cielo nocturno; el mismo cielo que aparece por encima de diferentes puntos de referencia mundial. Habitualmente se conecta con la comunidad astronómica en todo el mundo a través del periodismo científico y sus conferencias y talleres educativos. La fotografía, las noticias científicas y la persecución de eclipses le han movido a viajar a todos los continentes. Síguelo en Facebook, Instagram o Twitter.

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Página web del proyecto TWAN

Fotografía ‘Alborz Mountains of Iran’ © Babak Tafreshi 

lunes, 27 de febrero de 2017

Ramon Casas y el modernismo catalán


El mes próximo, en CaixaForum Madrid, podremos ver una muestra del arte del catalán Ramon Casas i Carbó, pintor famoso por sus retratos, caricaturas y pinturas de la élite social, intelectual, económica y política de Barcelona, Madrid y París. Casas fue también en su época un singular diseñador gráfico, cuyos vistosos carteles y postales contribuyeron a perfilar el concepto de modernismo catalán.

En 1877, Casas abandonaría la escuela para estudiar arte en el estudio de Joan Vicens Cots. En 1881, siendo todavía un adolescente, fue cofundador de la revista L'Avenç. Ese mismo año, acompañado de su primo Miquel Carbó i Carbó, estudiante de medicina, inició su primera estancia en París. Allí estudió con el pintor y profesor de arte Carolus-Duran y, más tarde, con el también pintor Henri Gervex, al tiempo que ejercía como corresponsal en la capital francesa para L'Avenç. Al año siguiente presentó algunas de sus obras en la Sala Parés de Barcelona, y en 1883 expuso su autorretrato vestido de flamenco en la sala de los Campos Elíseos de París. El cuadro le valió una invitación como miembro del salón de la Société d'artistes françaises.

Los siguientes años siguió pintando y viajando, pasando el otoño y el invierno en París y el resto del año en España, básicamente en Barcelona pero también en Madrid y en Granada. En 1886 sobrevivió a una tuberculosis y quedó convaleciente en Barcelona. En ese periodo de su vida conoció a artistas como Santiago Rusiñol, Eugène Carrière e Ignacio Zuloaga.

Casas y Rusiñol viajaron por Cataluña en 1889 y colaboraron en el libro ‘Por Cataluña’, el cual contaba con los textos de Rusiñol y las ilustraciones de Casas. Regresaron juntos a París donde se alojaron en el Moulin de la Galette en Montmatre junto con el crítico de arte y pintor Miquel Utrillo y el dibujante Ramón Canudas. Rusiñol realizó una serie de crónicas para el periódico La Vanguardia con el título ‘Desde el Molino’, que contaron también con las ilustraciones de Casas. Como miembro de la Société d'artistes françaises, Casas participaría en dos exposiciones anuales sin tener que pasar por un jurado previo.

Con Rusiñol y con el escultor Enric Clarasó realizaron una exposición en la Sala Parés en 1890; los trabajos de esta época se encuentran a medio camino entre el estilo académico y el de los impresionistas franceses. Este estilo, que llegó a conocerse como modernismo, aún no estaba del todo desarrollado pero los artistas empezaban a conocerse unos a otros y los artistas catalanes comenzaban a identificarse más con Barcelona que con París.

Su fama continuó extendiéndose por toda Europa, realizando exposiciones de éxito en Madrid (1892-1894), Berlín (1891-1896) y en la Exposición Mundial de Chicago de 1893; mientras, el círculo bohemio que incluía a Casas y Rusiñol empezó a organizar frecuentes exposiciones en Barcelona y en Sitges. Con el aumento de la actividad en Cataluña, Casas se estableció en Barcelona aunque seguía viajando a París para los salones anuales.

El mundo del arte modernista estableció su centro de operaciones en Els Quatre Gats, un bar al estilo de Le Chat Noir de París, que en aquel tiempo era el centro de reunión de la bohemia barcelonesa: artistas y pintores modernistas, y que, situado en la calle Montsió, continúa siendo hoy día uno de los más simbólicos locales de Barcelona. Sobre los modernistas el escritor y periodista Josep Pla profirió calificativos tales como peludos, sucios o abandonados, practicantes del hirsutismo.

Financiado por Casas, Els Quatre Gats se inauguró el mes de junio de 1897 y estuvo abierto durante seis años (se reconstruyó en 1978). Sus compañeros de empresa fueron Pere Romeu, Rusiñol y Miquel Utrillo. En el bar se desarrollaban tertulias y exposiciones de arte, incluyendo una de las primeras de Pablo Picasso. La pieza más destacada de su colección permanente fue un autorretrato de Casas en el que aparece pedaleando sobre un tándem junto a Romeo.

Al igual que Le Chat noir, Els Quatre Gats mantuvo su propia revista literaria: Quatre Gats, en la que Casas colaboró de forma destacada. Tuvo una vida corta pero fue seguida de Pel i Ploma y Forma en las que también participó Casas. Pel i Ploma patrocinó diversas exposiciones de arte incluyendo la primera exposición en solitario de Casas, que tuvo lugar en 1899 en la Sala Parés.

Mientras que su carrera como pintor prosperaba, Casas empezó a trabajar en el diseño gráfico, adoptando el estilo art noveau que llegó a definir al modernismo. Diseñó carteles para el bar y también realizó anuncios para el fabricante de cava Codorníu o para el Anís del Mono.

Para la exposición universal de 1900 en París, el comité español seleccionó dos retratos al óleo realizados por Casas: un retrato de 1891 de Eric Satie y otro de la hermana de Casas, Elisa. Su retrato de una ejecución mediante el garrote vil ganó uno de los premios principales en Múnich en 1901. Sus obras se exhibían por toda Europa y en otros lugares del mundo, como Buenos Aires. En 1902 doce de sus obras quedaron expuestas de forma permanente en el Círculo del Liceo, club exclusivo asociado al barcelonés teatro de la ópera.

En 1903 se convirtió en Sociétaire completo del Salon du Champ de Mars de París, lo que le permitió realizar una exposición anual; si bien sólo expondría durante dos años. En 1904, durante una estancia en Madrid, realizó una serie de caricaturas de la élite madrileña así como de pintores como Joaquín Sorolla y Agustín Querol, escultor oficial del gobierno español. En el estudio de Querol realizó un retrato ecuestre del rey Alfonso XIII que fue adquirido por el coleccionista norteamericano Charles Deering.

Debido al aumento de su fama como retratista, Casas se instaló de nuevo en Barcelona. Frecuentó las tertulias de la Maison Dorée, donde conoció a Julia Peraire, una vendedora de lotería veintidós años más joven que él. La pintó por primera vez en 1906 cuando Julia tenía dieciocho años. Pronto se convirtió en su modelo preferida y en su amante. En 1915, Casas la pintaría vestida de torera y peinada con flores y peineta. Algunos autores han establecido conexiones entre esta obra y el Periodo Azul de Picasso, así como con la obra de Zuloaga. A pesar de que la familia de él no aprobaba esta relación llegaron finalmente a casarse en 1922.

En 1908, Casas junto a su patrocinador Deering, viajaron por Cataluña. Ese mismo año, Casas inicia un viaje de seis meses por Cuba y los Estados Unidos. Durante este viaje realizó una docena de retratos al óleo y cerca de una treintena de dibujos al carbón de amigos y socios de Deering.

De regreso a España realizó exhibiciones en Madrid y Barcelona, En la galería Fayanç Català de Barcelona, mostró unos 200 dibujos al carbón que donó al Museo de Barcelona. Su exposición de Madrid se realizó en el Ministerio de Turismo e incluía retratos de figuras destacadas de la ciudad, incluido el rey.

Antes de que se iniciara la Primera Guerra Mundial viajó por España y Europa, visitando Viena, Budapest, Múnich, París, Países Bajos, Madrid y Galicia. Realizó importantes exposiciones en España y en Francia. En 1915 realizó una exhibición conjunta con Rusiñol y Clarassó en la Sala Parés, conmemorando así el 25º aniversario de su primera exposición conjunta.

Casas, Rusiñol, y Clarassó siguieron realizando exposiciones conjuntas en la Sala Parés que se hicieron constantes hasta la muerte de Rusiñol en 1931. Casas continuó pintando retratos y paisajes, así como algunos carteles para la lucha contra la tuberculosis pero en el momento de su muerte, en 1932, se había convertido más en una figura del pasado que del presente. Fue enterrado en el Cementerio de Montjuic de Barcelona.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

Enrique Vila-Matas sin contratiempos


Leer nuevamente al escritor catalán Enrique Vila-Matas es siempre una experiencia gratificante. Como nos tiene acostumbrados, Vila-Matas de nuevo se reinventa y nos deslumbra con otra de sus obras, las cuales rondan ya la treintena, pues ayer salió a la venta su última novela titulada ‘Mac y su contratiempo’ (Seix Barral).

El autor se arriesga en lo físico y personal para no haber escrito un libro póstumo, por lo que debe darse prisa en escribir otra novela, según manifiesta el propio Vila-Matas. Y es que parece que fue ayer cuando leíamos ‘Bartleby y compañía’ (2001), ‘El mal de Montano’ (2002) o ‘Doctor Pasavento’ (2005), para algunos su trilogía más celebrada, aunque no olvidemos su singular y más autobiográfica ‘París no se acaba nunca’ (2003).

Sin obviar sus muchos ensayos, compilaciones de artículos y otros textos vila-matianos, ni tampoco las obras narrativas precedentes y posteriores a las novelas citadas anteriormente, adentrarse una vez más en el universo novelesco de Vila-Matas es una celebración de la literatura. Al ávido lector le aguarda un nuevo tour de force entre ficción y realidad, ensayo y diario, y una profusa serie de pensamientos hilvanados como es propio del ya conocido e iconoclasta estilo literario de Vila-Matas.

Mac ha perdido su trabajo y sobrado de tiempo pasea todos los días por ‘El Coyote’, el barrio barcelonés donde reside. Está obsesionado con su vecino, un escritor de renombre, y se siente disgustado cada vez que éste lo ignora. Un buen día lo oye hablar con la librera sobre su ópera prima ‘Walter y su contratiempo’, un libro de juventud repleto de incongruencias, del que se acuerda vagamente. Mac, que le da vueltas a la idea de escribir, decide entonces transformar y mejorar este primer relato que su vecino preferiría dejar olvidado en un cajón.

“Las novelas que me gustan siempre son como cajas chinas, siempre están llenas de cuentos”, afirma el narrador de esta sorprendente novela disfrazada de divertido diario, de ensayo sobre el origen y el proceso de la escritura, de investigación criminal y de novela de aprendizaje.

Enrique Vila-Matas echa abajo el mito de lo necesario de una voz propia mientras reelabora la tradición para demostrar que es un autor con una de las voces más personales del panorama literario contemporáneo; se permite abordar de manera profunda la creación literaria sin renunciar a proporcionar al lector momentos hilarantes; ensalza lo cotidiano a través de un excéntrico y peculiar protagonista, y aparenta improvisación en una magnífica novela estructurada en varios niveles de lectura, una trama con grandes sorpresas, y geniales hallazgos gracias a una construcción argumentativa capaz de dar un giro insospechado a partir de la segunda mitad del libro, dejando al lector deslumbrado hasta llegar finalmente al perfecto desenlace.


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Página web de E. Vila-Matas

Óleo (portada del libro) © Geoffrey Johnson

lunes, 23 de enero de 2017

Premios Nikonians de fotografía


A través de la plataforma de concursos fotográficos LensCulture, se convocan los Nikonians Photography Awards 2017. Una oportunidad para que los fotógrafos de todos los niveles muestren su trabajo y se involucren con sus colegas en la fotografía de competición, y así opten a estos prestigiosos premios que incluirán una exposición online de sus fotografías, obteniendo de sus trabajos la opinión crítica de grandes profesionales.

Los premios incluyen 10.000 dólares en equipamiento de cámara, programas de aprendizaje online y la posibilidad de exponer tus fotografías a una audiencia global. Un jurado internacional seleccionará a los tres ganadores que obtengan la 1ª, 2ª y 3ª posición, así como a 25 finalistas entre todos los fotógrafos presentados. Estás invitado a participar con tu fotografía. El concurso está abierto a todos los fotógrafos y todos los tipos de cámaras, siendo el último día de plazo para participar el próximo 24 de enero previa inscripción en la web de LensCulture.

Por primera vez Nikonians está ofreciendo una gran oportunidad para el reconocimiento, la exposición y la posibilidad de un aprendizaje con profesionales de reconocido prestigio. Además de importantes premios que pueden ayudarte a desarrollar aún más tu creatividad y pasión por la fotografía. Asimismo, a través de la asociación con LensCulture, recibirás un feedback directo sobre tu participación de un experto de la industria fotográfica mediante una revisión y valoración por escrito de la serie de fotografías presentada, una de sus ofertas de servicio más populares.

Nikonians Photography Awards 2017

Más información

Nikonians.org

Enlace de interés

LensCulture

viernes, 6 de enero de 2017

45 tutoriales de Canon para fotógrafos


Canon ha elaborado una serie de tutoriales sencillos, prácticos y gratuitos para aficionados y profesionales de la fotografía.

La firma japonesa comparte periódicamente desde su página web en español una serie de interesantes tutoriales en los que se explican las técnicas o trucos para conseguir mejorar nuestras fotografías.

No es necesario ser un profesional para comprender y llevar a la práctica las distintas propuestas que nos presenta Canon. Desde conceptos de usos de modos, a cómo conseguir la exposición perfecta, el procesamiento de imágenes RAW, fotografías de primeros planos, las diferentes lentes, fotografías en movimiento, fotografía nocturna, etc.

1. Análisis de objetivos (ver tutorial)
2. Procesamiento de imágenes RAW  (ver tutorial)
3. Difumina el agua para obtener un efecto creativo (ver tutorial)
4. Enfoca tu EOS (ver tutorial)
5. Precisa el color en tus fotos (ver tutorial)
6. La exposición perfecta (ver tutorial)
7. Barrido para crear el efecto de acción (ver tutorial)
8. El control de la exposición (ver tutorial)
9. Descubre la fotografía de primeros planos (ver tutorial)
10. Consejos para fotografía nocturna (ver tutorial)
11. La magia del invierno (ver tutorial)
12. Técnicas de fotografía de naturaleza de Brian Worley (ver tutorial)
13. Capta la historia completa (ver tutorial)
14. Familiarización con las técnicas del fotoperiodismo (ver tutorial)
15. Fotografía de celebraciones invernales (ver tutorial)
16. Explora el mundo desde distintas perspectivas (ver tutorial)
17. Consejo para PIXMA (ver tutorial)
18. Tutorial para cámara compacta (ver tutorial)
19. Uso de los modos de Escena para captar el movimiento (ver tutorial)
20. Técnicas para fotografiar el movimiento con EOS (ver tutorial)
21. Contar historias convincentes a través de imágenes y vídeos (ver tutorial)
22. Contar historias visuales fascinantes con tu cámara IXUS o PowerShot (ver tutorial)
23. Utilizar el primer plano y el fondo para crear contexto (ver tutorial)
24. Grabar vídeos cargados de emociones con tu LEGRIA (ver tutorial)
25. Imprimir tarjetas de felicitación personales con tu PIXMA (ver tutorial)
26. Captar emociones con tu IXUS o PowerShot (ver tutorial)
27. Sugerencias para captar emociones (ver tutorial)
28. Optimizar los ajustes de la cámara (ver tutorial)
29. Los pequeños detalles hacen que las imágenes sean impactantes (ver tutorial)
30. Fotografiar a personas en la ciudad con tu EOS (ver tutorial)
31. El mejor papel para tus fotografías (ver tutorial)
32. Sorprendentes fotografías abstractas con tu EOS (ver tutorial)
33. Capta el pulso de la gente de tu ciudad (ver tutorial)
34. Realiza retratos urbanos con facilidad (ver tutorial)
35. Una introducción a la toma de retratos (ver tutorial)
36. Variar el ritmo y duración de los clips de vídeo (ver tutorial)
37. Captar personas y lugares (ver tutorial)
38. Uso de un objetivo gran angular (ver tutorial)
39. Crear vídeos de cocina de temporada con LEGRIA (ver tutorial)
40. Seleccionar el papel correcto para conseguir unos tonos sutiles suaves (ver tutorial)
41. Captar el ocaso del otoño con tu IXUS o PowerShot (ver tutorial)
42. Fotografiar la llegada del invierno con tu cámara réflex digital EOS (ver tutorial)
43. Impresiones rápidas: un magnífico recuerdo de las fiestas (ver tutorial)
44. Uso del modo Fuegos artificiales (ver tutorial)
45. Uso del modo Retrato nocturno (ver tutorial)

Más información

Página web oficial de Canon

Fotografía ‘Arroyo en invierno’ © Fernando Torres