lunes, 30 de julio de 2018

Los recuerdos borrados de Lara Albuixech


El ciclo EnFoco, organizado por CentroCentro, expone el trabajo de Lara Albuixech junto a otros fotógrafos seleccionados por concurso.

Este espacio de producción artística y cultural en el que conviven creadores y público presenta ahora ‘La Interior’, de Lara Albuixech (Madrid, 1971), una serie en la que reconstruye los recuerdos borrados de su infancia en el Sahara apoyada en su álbum familiar y en los relatos de sus padres. Imágenes que narran a su vez las consecuencias de un proceso de descolonización inconcluso y muestran la importancia de la identidad de los pueblos cuando esta les es negada.

‘La Interior’ quiere completar el vacío de una parte de su infancia, vivida y no recordada, pero reconstruida a través de su álbum familiar y de sus viajes. Tras la salida forzosa de Villa Cisneros (Dajla – Sáhara Occidental) su familia nunca regresó. Cuarenta años más tarde decide hacerlo ella y reencontrarse con los paisajes y las personas que son la memoria colectiva de aquellos años. Quería comprender cómo se desarrolló ese proceso de descolonización a través de sus propias vivencias y de los testimonios de los que allí se quedaron. La retirada definitiva de España del antiguo Sáhara español representó el inicio de una descolonización violenta, llena de acontecimientos trágicos: el abandono de España, el exilio hacia Argelia, la dispersión familiar, la violación de derechos humanos, el comienzo de la guerra, los enfrentamientos armados, los bombardeos aéreos, etc. En resumen, una gran perdida de los derechos fundamentales tanto colectivos como individuales, como por ejemplo el derecho de la adquisición de la nacionalidad española a los naturales del Sáhara Occidental por libre elección. A ellos en muchos casos, les ha sido negada y los trámites para conseguirla tienen un coste económico que es realmente difícil de asumir. El encuentro con los hijos de los saharauis que trabajaron con su padre, le ha enseñado el significado de la palabra resistencia y lealtad, así como la importancia que tiene la identidad de los pueblos cuando se les es arrebatada y negada. Este trabajo comienza hablando de ella, pero quiere acabar cediendo la palabra a ellos, que fueron los que allí permanecieron.

Fotógrafa profesional dedicada a la fotografía social y editorial, Lara Albuixech es socia fundadora del Colectivo 4F. Formada en Spectrum Sotos, Zphoto, CTA y LENS ha recibido talleres de la mano de José Manuel Navia, Pierre Gonord, David Jiménez, Eduardo Momeñe, Iñaki Domingo, Matías Costa o Eduardo Nave, y en diversos Seminarios de Fotoperiodismo como el organizado por Gervasio Sanchez, entendiendo la fotografía como un constante aprendizaje y una constante búsqueda de respuestas. Ha expuesto en la Sala Luzán y la Casa de las Culturas del Ayuntamiento de Zaragoza, entre otros. En 2016 recibió la beca BASE en LENS para el desarrollo de proyectos personales. Fue finalista del concurso Caminos de Hierro y del Seminario de fotoperiodismo de Albarracín y en 2017 resultó ganadora del III Concurso de Retrato Nacional Jalón Ángel. Más recientemente ha sido ganadora del III Certamen de Signo Editores en la modalidad de retrato.

Más información


Página web de Lara Albuixech.


Fotografía serie ‘La Interior’ © Lara Albuixech

sábado, 14 de julio de 2018

París seguirá siendo una fiesta


“Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue”. Ernest Hemingway.

PARÍS (Francia)/ Este 14 de julio, un año más, la capital de Francia celebra por todo lo alto la Fête de la Fédération. Su gran Fiesta Nacional que asimismo evoca y conmemora el aniversario de la toma de la Bastilla y el inicio de la Revolución, cuyas milicias tenían como lema aquella exclamación máxima de “Vivir libres o morir”, y que fueron el germen de la manifestación unitaria que se organizaba en París –en el Campo de Marte, no en los Campos Elíseos que es por donde discurre en la actualidad la parada militar– aquel 14 de julio del año 1790.

“La ciudad que se agita”, como la llamaba el filósofo y ensayista Walter Benjamin, para quien la fotografía ocupó un lugar importante entre sus reflexiones, alterna hoy ese decorado matinal de los desfiles de acorazados y soldadesca perteneciente a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, con las exposiciones artísticas al aire libre; los paseos por los animados mercadillos, como el de Richard Lenoir, junto a la Place de la Bastille; el de las pastelerías o charcuterías de la Rue de Buci, o el no menos bullicioso ambiente de las terrazas de los bistrots de la Rive Gauche, que conforman todos ellos, hasta en las calles más intrincadas, la vida mundana de esta ciudad universal y mágica en la que, como decía Irwin Shaw, se imbrican el arte y el comercio, glamour y marrullería, placer y desaliento, y tolerancia y chauvinismo.

Entre la muy diversa oferta cultural parisina es interesante destacar la que ofrece el Jeu de Paume, un lugar que se ha consolidado como fundamental para todos los entusiastas de la fotografía y las artes visuales que residen en la ciudad o los muchos que vienen de visita. En estos días, y hasta el 23 de septiembre de 2018, el museo presenta ‘Anarchitect’, una exposición que reúne más de cien obras del artista Gordon Matta-Clark (1943-1978) que incluye fotografía, cine o grabados. Una amplia representación de piezas relacionadas con la cultura urbana contemporánea, indispensables para contextualizar y entender la convincente crítica que Matta-Clark planteó siempre sobre la arquitectura de las ciudades.

Más información

Página web de Jeu de Paume.

Página web de la Oficina de Turismo y Congresos.

Bibliografía


Fotografía ‘Soldados franceses’ © Fernando Torres

sábado, 30 de junio de 2018

Un encuentro con Emmanuel Carrère


La Casa de América acogió ayer al escritor, guionista y realizador francés Emmanuel Carrère, último Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

El acto tuvo lugar bajo las arañas de cristal de la sala Simón Bolivar, en el suntuoso Palacio de Linares, decorado con tapices, bronces, estucados, suelos de mármol y mosaicos, telas y alfombras, que desde 1992 es la sede de la Casa de América en Madrid. Un centro destinado al intercambio cultural entre España y América.

Con motivo del Premio FIL, galardón anual convocado por la Asociación Civil Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que se otorga en México durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y que en esta ocasión correspondió a Emmanuel Carrère (París, 1957), la crítica literaria Mercedes Monmany conversó con el escritor sobre los aspectos del conjunto de su obra, de la que destaca una narrativa mezcla de ficción y no ficción, normalmente uniendo la propia experiencia del autor con el desarrollo de la historia que cuenta. En palabras de Monmany: “Sus libros, o intensa sucesión de historias encadenadas surgidas de la realidad, manipuladas y mezcladas de forma dinámica, vibrante, por este practicante o activista convencido del periodismo y la literatura a un mismo tiempo, están plagadas turbulentamente de horror y piedad al mismo tiempo, de emoción y conmoción, de autobiografía descarnada e implacable y de apasionantes microbiografías de gente “saturada de vida”, fusionadas a la suya propia.”

Desde que en 1999 publicara ‘El adversario’, la historia real de Jean-Claude Romand, un asesino que mató a toda su familia, inscrita en la tradición de Truman Capote y ‘A sangre fría’, Carrère ha estado escudriñando en la realidad para narrar con su original e intachable estilo historias verdaderas e incómodas, acerca de personajes cuya profundidad le permita crear y desarrollar la brillante literatura a la que ya nos tiene acostumbrados.

El Premio FIL pretende brindar el mayor reconocimiento a los escritores cuya lengua de expresión artística sean las lenguas romances, un jurado de siete destacados intelectuales de las letras, que representan diversas nacionalidades, avala y garantiza la seriedad del premio. El diploma y la suma de 150 mil dólares americanos se otorgan por el conjunto de una obra de creación en cualquier género literario: poesía, novela, dramaturgia, cuento o ensayo.

Los escritores que lo han recibido son: Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006), Fernando del Paso (2007) , António Lobo Antunes (2008), Rafael Cadenas (2009), Margo Glantz (2010), Fernando Vallejo (2011), Alfredo Bryce Echenique (2012), Yves Bonnefoy (2013), Claudio Magris (2014), Enrique Vila-Matas (2015), Norman Manea (2016) y Emmanuel Carrère (2017).

Fotografía de Emmanuel Carrère © Fernando Torres

sábado, 16 de junio de 2018

‘The truth is hard’ en PHotoESPAÑA


Las fotografías premiadas de The New York Times que muestran las duras realidades que se viven en el mundo es la propuesta de PHE 2018 en la ciudad de Segovia.

El diario The New York Times expone ‘Hard truths’ en la capital segoviana dentro de la XXI edición del Festival internacional de fotografía y artes visuales PHotoESPAÑA. Se trata de la serie de fotografías premiadas que algunos de los mejores fotorreporteros internacionales han realizado para este importante diario que continúa apostando por el testimonio gráfico de los profesionales que retratan los problemas sociales y políticos en el mundo. 

Estas fotografías han sido premiadas por sintetizar en una sola imagen un reportaje completo fruto del valor, el talento artístico, la inteligencia y la perseverancia de sus autores, que en ocasiones han puesto en riesgo su vida para conseguir imágenes impactantes que provocan el asombro y la reflexión en el lector, aunque a veces su intención sea la de cerrar los ojos a la realidad.

Irak, Cuba, Venezuela, Irán y Filipinas son los territorios retratados por Ivor Prickett, Tomás Munita, Meridith Kohut, Newsha Tavakolian y Daniel Berehulak respectivamente. Siguiendo el principal objetivo del periodismo que es dar testimonio, dan voz a los retratados a través de imágenes de gran calidad que han conseguido gracias a su determinación, valentía y profesionalidad.

La exposición está comisariada por el prestigioso fotógrafo Arthur Ollman y por David Furst, editor internacional de fotografía de The New York Times y es el resultado de una colaboración entre el periódico neoyorkino, la Foundation for the Exhibition of Photography, PHotoESPAÑA y el Ayuntamiento de Segovia.

La iniciativa de The New York Times ‘The Truth is hard’, que insiste en la importancia de apoyar el periodismo independiente y comprometido con los hechos que acontecen en el mundo actual, tiene previstas también exposiciones posteriores en Reino Unido y Japón. La muestra se compone de sesenta fotografías pertenecientes a las siguientes series:

‘El final del califato’ (Ivor Prickett): resultado de más de un año de trabajo para fotografiar las campañas militares llevadas a cabo para liberar a Mosul (la segunda ciudad más grande de Iraq), de las manos del Estado Islámico.

‘Cuba, al filo del cambio’ (Tomás Munita): captura el fin del aislamiento cubano y la forma en que su pueblo enfrenta la transición y el cambio.

‘El colapso de Venezuela’ (Meridith Kohut): años de corrupción gubernamental y políticas económicas fallidas han llevado a Venezuela a disturbios y a la agonía en medio de una grave crisis económica, capturados con intuición y empatía.

‘Estrés y esperanza en Teherán’ (Newsha Tavakolian): una serie íntima y personal que llama la atención sobre la incertidumbre y la desesperación que enfrentan los iraníes mientras luchan bajo la presión de su propio gobierno y de las potencias occidentales.

‘Nos están matando como animales’ (Daniel Berehulak): un trabajo inquietante e hipnótico sobre las medidas drásticas del presidente Rodrigo Duterte contra el narcotráfico en Filipinas.

La exposición ‘Hard truths’ se podrá ver en La Cárcel_Segovia Centro de Creación hasta el próximo 29 de julio, de miércoles a domingos en horario de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas, con entrada libre.


Fotografía cartel exposición © Meridith Kohut

miércoles, 30 de mayo de 2018

Brassaï, el fotógrafo de París


Tras su reciente paso por Barcelona la exposición ‘Brassaï’ se presenta ahora en la Fundación MAPFRE de Madrid desde el 31 de mayo hasta el 2 de septiembre.

El húngaro Gyula Halász (1899-1984), mundialmente conocido por el seudónimo de Brassaï, fue un artista que se trasladó de su Brasov natal, en la región de Transilvania perteneciente al imperio austrohúngaro hoy Rumania, hasta Budapest y Berlín donde estudió arte, para finalmente establecer su residencia en París en el año 1924. Allí se ganaría la vida realizando ocasionales trabajos periodísticos que implicaban el aporte de fotografías, al principio de otros pero pronto serían las suyas propias.

Brassaï comenzaría a fotografiar en 1929 manteniendo una intensa actividad durante la década de 1930. La temática principal de su obra gráfica fue la ciudad de París, en especial escenas nocturnas. Según afirmaba, “la noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón.”

La fotografía artística como tal aún no tenía la relevancia que tendría después, pero se afianzaba como medio de ilustración a pasos agigantados, tanto en las nuevas revistas ilustradas como en libros y otras publicaciones. Estas circunstancias propiciaron la aparición de su obra ‘Paris de Nuit’, fruto de las muchas noches en vela que Brassaï pasaba captando con su cámara la esencia de la ciudad que tanto le fascinaba. Un libro imprescindible para el coleccionista, que muestra instantáneas de una gran belleza, que nos atrapan y trasladan a las melancólicas noches de su autor. En realidad, el trabajo ‘Paris de nuit’ fue el resultado del encargo realizado por el editor Charles Peignot a un joven fotógrafo desconocido por entonces. El libro, del que se muestra un ejemplar en esta exposición, se publicó en diciembre de 1932 y proporcionó de inmediato a Brassaï un merecido reconocimiento, tanto por parte de los círculos de la élite cultural como de la industria turística por sus espléndidos fotograbados y la modernidad del diseño de sus páginas.

Brassaï  alternó las escenas nocturnas con los aspectos cotidianos de la ciudad durante el día, fotografiando sus calles y rincones con el extraordinario tratamiento de la luz que le hiciera célebre. La vida diaria de la gente, lugares pintorescos, los monumentos y la arquitectura están muy presentes en su obra. En su afán de retratar París en todas sus facetas, se adentró también en su lado más oscuro, como era el mundo de los marginados, mafiosos, drogadictos y prostitutas.

Por ello, Brassaï está considerado también como uno de los exponentes del movimiento llamado ‘Fotografía humanista’, entre los que se cuentan los fundadores Henry Cartier-Bresson, Robert Doisneau y Willy Ronis; junto a Izis, Édouard Boubat, W. Eugene Smith o su compatriota Paul Almasy, entre otros muchos.

Esta importante retrospectiva recorre a través de más de doscientas piezas todas las facetas artísticas del fotógrafo, desde la fotografía hasta los dibujos de desnudos femeninos. Así como los reportajes por encargo de la revista Harper´s Bazaar  que realizó en Edimburgo, Marruecos, Grecia, Italia, Turquía y España.

Más información

Página web de la Fundación MAPFRE.

lunes, 21 de mayo de 2018

Pauline Dreyfus y su ágape entre trincheras


La periodista y escritora francesa Pauline Dreyfus presentó el pasado viernes en Madrid su último libro, titulado en nuestro país ‘El banquete de las barricadas’.

Dreyfus es autora de obras como Le père et l’enfant se portent bien, un conjunto de ocho nouvelles sobre la experiencia de ser padres, o Robert Badinter, l’épreuve de la justice, una biografía del que fuera presidente del Consejo Constitucional y ministro de Justicia francés. Debutó como novelista con Immortel, enfin, que versa sobre el diplomático, escritor, poeta y miembro de la Academia francesa Paul Morand, alzándose en 2013 con el Prix des Deux Magots de manera unánime por primera vez en la historia de este premio literario. Con ‘Son cosas que pasan’, fue finalista de otros importantes premios como el Goncourt, el Giono, el Décembre y el Interallié, recibiendo el Prix Foundation Mémoire Albert Cohen.

Acompañada por el también escritor y periodista catalán Ignacio Vidal-Folch como moderador, Pauline Dreyfus afirma que “la sátira es un buen ángulo para evocar momentos históricos”. La autora describe en su último libro el Mayo del 68 en París a partir de la experiencia que se vivió por entonces en el lujoso hotel Meurice, por el que desfilan personajes reales como el pintor Salvador Dalí, el millonario Jean Paul Getty o un joven Patrick Modiano, que en el ágape organizado para entregar el premio literario Roger-Nimier, resultaría ganador por ‘El lugar de la estrella’, su primera novela de una carrera literaria que culminó obteniendo el Nobel en 2014.

Dreyfus, que en 1968 aún no había nacido, ha manifestado que no siente una especial nostalgia por aquellos tiempos, que “quería mirar con distancia, con un prisma de comedia y sátira”, al contrario que con su novela anterior, “Son cosas que pasan”, que transcurre en los años de la ocupación nazi de Francia. Sostiene que escribir sobre el Mayo francés es hacerlo sobre “el reflejo de una utopía y de un ensueño, y la reflexión de fondo es hasta qué punto se puede cambiar la sociedad y cuál es el límite de lo real”.

Cuando se planteó emprender la escritura de ‘El banquete de las barricadas’ (Anagrama), Dreyfus quería “ir más allá del cliché de Mayo del 68, con los estudiantes, los adoquines, los obreros y las fábricas ocupadas”, de ahí surge la idea de ubicar la acción en el hotel Meurice, situado en la céntrica y refinada rue de Rivoli, donde “nadie espera que llegue la revolución”. En ese hotel, Dreyfus presenta “la misma lucha de clases y las reivindicaciones que había en el resto de Francia”. Allí el personal no se ha sumado a la huelga general que tiene paralizada toda Francia, pero, tras acordarlo, los empleados se deciden por la autogestión, suplantando al director.

Respecto a la opinión de Modiano sobre su novela, Dreyfus ha declarado que mientras escribía el libro se dirigió por carta al Nobel francés en dos ocasiones, e incluso una vez publicado le envió un ejemplar con la dedicatoria “al héroe involuntario de esta novela”, sin embargo él nunca le contestó. “No creo que se trate de algo personal, sino que suele no contestar, por lo que he aplicado el proverbio de que quien calla, otorga”.


Fotografía de P. Dreyfus y Vidal-Folch © Fernando Torres

domingo, 13 de mayo de 2018

Mayo del 68. La imaginación al poder


“Seamos realistas, ¡pidamos lo imposible!” Este lema, escrito por el filósofo y teórico alemán de origen judío Herbert Marcuse, explica de alguna manera el arrebatado espíritu de Francia en mayo de 1968.

La playa estaba bajo los adoquines. En las calles de París, los adoquines volaban arrancados del pavimento por estudiantes, obreros, intelectuales y artistas que querían cambiar las viejas reglas del juego. Pidieron lo imposible y cincuenta años después el mundo sigue recordando aquella primavera que supuso un revulsivo en la vida cultural francesa hasta desembocar en la mayor huelga en el siglo XX, en la que París como epicentro se convulsionó más allá de las fronteras galas.

Ese tumultuoso mes de mayo empezó con una protesta estudiantil contra un sistema universitario obsoleto y rápidamente se transformó en un levantamiento popular contra el capitalismo, el comunismo, la política paternalista, la censura de los medios, la desigualdad de género y más. Este idealismo juvenil se sintió en los campus de todo el mundo aquel año, desde Praga hasta México, pero en ningún otro lugar la revuelta se extendió tan aprisa al resto de la sociedad.

Fueron los estudiantes, liderados por Daniel Cohn-Bendit entre otros, los que habían comenzado, pero pronto a la causa se unió la de los cansados trabajadores de las fábricas, cuyas necesidades eran más evidentes: la subida de los salarios y una mejora de la jornada laboral. El 13 de mayo, una gran manifestación de trabajadores y estudiantes que exigía la caída del gobierno de Charles de Gaulle sacudió la margen izquierda del Sena. El 24 de mayo, ocho millones de trabajadores iniciaron una huelga indefinida, la más grande de la historia de Francia.

No obstante, a fin de mes las cosas empezaron a desmoronarse. El pueblo, que al principio estaba del lado de los manifestantes, se cansó de los enfrentamientos callejeros y de que los servicios públicos no funcionaran con normalidad. Entre tanto, el sindicato de estudiantes y trabajadores se exasperaba después de que el gobierno llegase a un acuerdo con este último. Ese mes, o siete semanas para ser precisos, no terminó en la revolución y De Gaulle, que dijo que era “la revolución de los hijos de papá”, resultó reelegido, aunque por una estrecha mayoría, y prosiguió su mandato.

Medio siglo después, Mayo del 68 es para algunos más un símbolo que el comienzo de un gran cambio. Fue una explosión de efervescencia contestataria que para unos apenas cambió nada y sin embargo para otros lo cambió todo. Y es que el Mayo francés fue el germen del resto de movimientos de protesta surgidos en otros países, como fueron la Primavera de Praga, la revolución cultural China, el clamor popular contra la guerra de Vietnam, la masacre de Tlatelolco (México), y revueltas sociales en todo el mundo.

De lo que aconteció aquellos turbulentos días siempre nos quedará el testimonio gráfico de los profesionales que hicieran posible que nunca los olvidemos, como fueron los fotógrafos Cartier-Bresson, Marc Riboud o Bruno Barbey con sus respectivas Leicas. Apenas si había cámaras de cine en aquellos tiempos, pero el fotógrafo y cineasta William Klein rodó un documental sobre los acontecimientos del 68. Además, estaba el trabajo de algunas televisiones extranjeras, pues la ORTF estaba en huelga y no había televisión francesa. Por lo que en esa época la fotografía tenía la importancia que no tiene actualmente debido a la televisión.

Enlaces de interés


Fotografía Tumultos en el Boulevard Saint-Germain © Bruno Barbey